La ONU acuerda certrarse en las FDLR tras la desmovilización del M23

Europa Press Internacional
Actualizado: martes, 17 diciembre 2013 22:03

NUEVA YORK, 7 Nov. (Reuters/EP) -

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha acordado este miércoles que la atención del Ejército de República Democrática del Congo y de la misión del organismo en el país (MONUSCO) debe centrarse en hacer frente al resto de grupos armados presentes en el este, y especialmente a las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), tras el desarme y desmovilización del Movimiento 23 de Marzo (M23).

"El consenso general es que debemos hacer frente al resto de grupos armados, entre los cuales, y en primera línea, está las FDLR", ha dicho el embajador francés ante Naciones Unidas, Gerard Araud, tras una reunión del Consejo de Seguridad centrada en el país africano.

En este sentido, el director de la MONUSCO, Martin Kobler, ha indicado que las tropas internacionales reforzarán sus posiciones cerca de la frontera con Ruanda para detener el flujo de armas y personas que intenten engrosar las filas de las FDLR.

En las FDLR figuran numerosos combatientes hutus huidos de Ruanda tras el conflicto y el genocidio de 1994 y cuya presencia en el este de la RDC ha servido en numerosas ocasiones de excusa a Ruanda para intervenir en el país vecino.

Aparte, en el este del país siguen operando otros grupos rebeldes menores, tanto en Ituri, un distrito del noreste rico en oro, como en Katanga, una provincia del sureste rica en cobre.

Por último, el embajador ruandés ante el organismo, Eugene Gasana, ha recalcado que su país "permanece totalmente preparado para utilizar todos los medios necesarios para proteger a su población y su territorio".

Naciones Unidas ha acusado a los gobiernos ruandés y ugandés, a través de varios informes, de apoyar militar y logísticamente a los grupos rebeldes que actúan en el este de RDC con el objetivo de apoderarse de los recursos naturales de su país vecino. Ruanda y Uganda han negado insistentemente estas acusaciones.

Precisamente, según el diario británico 'Daily Telegraph', el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, telefonearon por separado al presidente Kagame el pasado 25 de octubre para pedirle que Ruanda se abstuviera de apoyar a los rebeldes del M23 durante la ofensiva final del Ejército.

A juicio de 'Le Potentiel', el diario más importante de la RDC, esa presión diplomática británica y estadounidense debería servir para comprender "la facilidad" con que el Ejército se ha hecho con el poder, "en menos de una semana", de las posiciones que mantenía el M23 "desde hacía más de un año".

FIN DEL CONFLICTO

El martes, el portavoz del Gobierno de República Democrática del Congo, Lambert Mende, anunció que los milicianos del M23 han sido expulsados de sus dos últimos bastiones en la provincia de Kivu Norte (este), Tshanzu y Runyoni, y que el conflicto, "en términos militares, ha terminado" después de 20 meses de enfrentamientos.

Poco después, el líder del M23, Bertrand Bisimwa, aseguró en un comunicado que se ha ordenado al jefe de Estado Mayor y a los comandantes de todas las unidades de los rebeldes que preparen a sus tropas "con vistas al desarme, la desmovilización y la reintegración en los términos que se acuerden con el Gobierno de Congo".

La derrota del M23 es el resultado de la ofensiva lanzada en las últimas semanas por el Ejército, que había conseguido expulsar a los rebeldes de su último reducto, Bunagana, y arrinconarles en las colinas de Runyoni, Mbuzi y Tshanzu, próximas a las fronteras con Ruanda y Uganda.

El M23 se alzó en armas en abril de 2012 para protestar por el incumplimiento del acuerdo de paz firmado en 2009 entre el Gobierno y el Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), un grupo guerrillero que, al igual que el M23, es de extracción fundamentalmente tutsi y también contaba con el apoyo de Ruanda.

Aquel acuerdo permitió la integración en el Ejército de los rebeldes de CNDP, incluidos varios comandantes acusados de graves violaciones de Derechos Humanos --entre ellos Bosco Ntaganda, actualmente en poder del Tribunal Penal Internacional-- que, andando el tiempo, han sido la base del M23.

En noviembre de 2012, el M23 lanzó una vasta ofensiva que le permitió ocupar durante diez días la capital de Kivu Norte, Goma, y que concluyó en diciembre con un acuerdo de paz y el inicio de negociaciones con el Gobierno en Kampala, que se estancaron poco después de comenzar. La última ofensiva importante del M23 se produjo el pasado mes de agosto en torno a Goma.

Con el M23 definitivamente derrotado, y a la espera de los resultados del posible proceso negociador, la atención se centrará en los alrededor de 20 grupos armados que siguen operando en Kivu Norte, una región castigada desde hace al menos quince años por un gravísimo conflicto armado alimentado por la competencia internacional por hacerse con sus minerales estratégicos, como el oro, el cobre, el cobalto y el coltán, y por las tensiones étnicas internas y transfronterizas.

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