Publicado 17/12/2019 14:26CET

El repunte de las llegadas eleva a 41.000 los migrantes en las islas griegas

Centro de recepción de migrantes en Lesbos
Centro de recepción de migrantes en Lesbos - Angelos Tzortzinis/dpa

MADRID, 17 Dic. (EUROPA PRESS) -

Más 41.000 migrantes y refugiados se agolpan en los centros de recepción habilitados en las islas griegas del Egeo y que solo tienen capacidad teóricamente para unas 7.500 personas, según los datos actualizados tras el último repunte de llegadas a esta zona.

La Guardia Costera griega ha informado este martes de la interceptación de 136 migrantes en un solo día, a los que se sumarían otros 338 que lograron llegar por sus propios medios a alguna de las islas o cruzar la frontera terrestre en la zona de Alejandrópolis, según la cadena estatal ERT, citada por la agencia DPA.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) estima que más de 71.000 migrantes y refugiados han llegado este año a Grecia, en su mayoría por mar. La cifra, a falta de dos semanas para el final de 2019, es ya más del triple que la de 2018.

Al menos 71 personas han perecido este año en la zona oriental del Mediterráneo, una cifra inferior a las 167 víctimas registradas el año pasado, según el recuento de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

CARECEN DE PROTECCIÓN

La ONG Oxfam ha alertado de la saturación de los campos de las islas y, en particular, de la desprotección legal a la que se enfrentan estas personas. Así, si a nivel de todo el país solo uno de cada cinco migrantes disponen de abogado de oficio, en las islas apenas son dos de cada cien.

"Sin información y apoyo adecuados, hay un alto riesgo de que las peticiones legítimas de asilo sean rechazadas" y que, por tanto, los solicitantes "sean enviados de vuelta a contextos donde su vida corre peligro", ha advertido la jefa de misión de Oxfam en Grecia, Renata Rendón.

La organización ha reclamado un proceso "justo, creíble y transparente" para estas personas vulnerables, para las que reclama acceso tanto a abogados como a intérpretes, toda vez que la barrera idiomática no hace sino complicar los trámites burocráticos para migrantes y refugiados que arrastran "múltiples traumas".