DAMASCO 3 Abr. (Reuters/EP) -
Miles de ciudadanos sirios están abandonando sus hogares en Damasco por la proximidad de los combates entre los grupos rebeldes y las fuerzas del régimen que preside Bashar al Assad. Muchos de los ciudadanos ni siquiera se habían planteado la posibilidad de que los enfrentamientos llegaran al corazón mismo de la capital.
Gran parte de los habitantes del centro de Damasco, que hasta ahora se habían negado a abandonar sus domicilios, han empaquetado este miércoles sus pertenencias para escapar de la ola de violencia que invade las calles de la ciudad. Para otros muchos ciudadanos, el punto de inflexión se produjo el pasado mes de febrero, cuando comenzó la ofensiva de los rebeldes contra las unidades del Ejército asentadas en Damasco.
Marzo de 2013 ha sido el mes con más fallecidos en Siria desde que comenzaron, hace ya dos años, los combates entre las fuerzas del régimen de Bashar al Assad y los rebeldes, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. El incesante conflicto que vive Siria desde que el Gobierno comenzó a reprimir, en marzo de 2011, las revueltas opositoras, se ha cobrado la vida de más de 70.000 personas, según cálculos de Naciones Unidas.
"SÓLO PUEDO REZAR PARA QUE LOS BOMBARDEOS NO NOS MATEN"
"A mi mujer ni siquiera le gusta salir de vacaciones y ahora estamos haciendo las maletas para irnos, ¿quién lo habría pensado?" ha declarado Ibrahim, que dirige su propio negocio de textiles junto a su familia desde hace generaciones en Damasco. "Sólo Dios sabe cuando volveremos", ha lamentado.
Ibrahim y su esposa, Lana, quienes han preferido no dar sus apellidos por razones de seguridad, viven en el barrio damasceno de Rukn al Din, donde han criado a sus cuatro hijos. El pasado 26 de marzo, varias personas murieron y otras resultaron heridas en este distrito como consecuencia de un atentado suicida con coche bomba.
"Las cosas cada vez van a peor. A veces oigo cómo los proyectiles del régimen vuelan algunos edificios para alcanzar a los rebeldes. Entonces, sólo puedo sentarme y rezar para que los bombardeos no nos maten", ha narrado Lana. "Tenemos una hija de diez años con nosotros y está muy asustada. No puedo soportarlo", ha añadido.
El matrimonio ha vendido sus coches para poder pagar los billetes de avión que les llevarán hasta Egipto y el alquiler de su nuevo hogar durante un tiempo. "Ojalá la situación se haya calmado en unos meses y podamos volver", ha comentado Lana, quien ha añadido que llevará sus joyas con ella por si acaso necesitan "dinero extra".
"NUESTROS PROPIOS PADRES NOS PIDEN QUE NOS VAYAMOS"
Mayada y Yasser, una pareja que se refugió en Damasco tras los ataques registrados en la localidad de Qudseya, a tan solo diez kilómetros la capital, se ve ahora obligada a huir nuevamente.
"Tanto mi esposa como yo tenemos que cuidar de nuestros padres, ya ancianos. Cuando nos casamos, nos comprometimos a no abandonar el país por este motivo. Sin embargo, las cosas están tan mal que son nuestros propios padres quienes nos piden que nos vayamos", ha lamentado Yasser, quien tiene la esperanza de poder viajar a Jordania o Emiratos Árabes.
La tradicional clase alta siria también tiene que afrontar este tipo de problemas. Wafa y su marido Rasheed, un médico que cursó sus estudios en Estados Unidos, huyeron el pasado jueves junto a sus hijos del elegante barrio de Abu Rumaneh, donde ambos se criaron.
"Pensábamos que sólo tendríamos que esperar a que esta guerra acabase", ha comentado Wafa. "Nuestros padres, nuestros recuerdos de la infancia y nuestra clínica están aquí. Nunca creímos que tendríamos que comenzar nuestra vida en otro sitio", ha agregado.
Según la Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ya hay más de un millón de sirios refugiados, principalmente en los campamentos ubicados en Jordania, Líbano y Turquía. Por otra parte, la Media Luna Roja Árabe Siria ha alertado de que el número de desplazados internos (IDPs) en el conflicto podría ser el doble de lo estimado y ha advertido de que hasta cuatro millones de personas habrían tenido que abandonar sus hogares por los dos años de combates entre el Gobierno de Al Assad y los rebeldes opositores.
La Media Luna Roja es la principal agencia responsable de distribuir la ayuda del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y de otras agencias de la ONU.