Trib.-(Ampliación) La dueña del prostíbulo donde ejercían brasileñas en Gran Canaria cree que no ha cometido "un crimen"

Actualizado 19/05/2008 20:47:41 CET

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 19 May. (EUROPA PRESS) -

La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas celebró hoy el juicio contra la 'madame' del prostíbulo 'La Perla Negra', que estuvo en Las Palmas de Gran Canaria desde 2001 hasta 2007, quien ha dicho que no cree que lo que hizo fuera "un crimen", al permitir ejercer la prostitución a jóvenes extranjeras, fundamentalmente brasileñas que entraban en España como turistas.

"Ellas ejercían la prostitución por voluntad propia", indicó durante su declaración I.S.M., brasileña y de 51 años de edad, acusada de un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, prostitución y blanqueo de dinero y a quien la Fiscalía pide 24 años de cárcel.

La dueña del local aseguró que tenía una "lista de espera" de chicas de toda España que querían trabajar en su club y explicó que no era necesario que fueran en exclusiva de Brasil, "aunque los clientes exigían la renovación de las chicas continuamente y querían más a las chicas brasileñas".

La procesada "aconsejaba" a las chicas que no estuvieran más de 90 días en la isla y aseguró no saber que tener personas más de tres meses ejerciendo la prostitución era un delito. Además, manifestó que su intención no era seguir el negocio sino "legalizarlo como casa de masajes y restaurante".

I.S.M., que llegó a España a principios de la década de los 90, reconoció que alquiló en 2001 la primera, segunda, tercera planta y la baja de un inmueble situado en la calle Tomás Miller, en la capital grancanaria, donde en un principio admitió haber ejercido la prostitución, pero después ejerció como "empresaria".

Para captar a las mujeres, el club se daba a conocer mediante anuncios en las páginas de contactos de los periódicos locales y mediante la publicidad que las propias chicas hacían del club.

Por su parte, su hermana, A.S.M., también acusada, dijo que no se confesaba autora de todos los hechos, pues era una "simple recadera" y afirmó que las chicas no estaban obligadas, sino que estaban "contentas" y que "sabían a lo que iban", así como "no se obligaba a la que no quería estar". En relación a las chicas supuestas encargadas eventuales del lupanar, cinco de ellas negaron ser autoras de un delito contra las ciudadanos extranjeros y sólo una se confesó culpable.

Las mujeres que estaban interesadas en trabajar en 'La Perla Negra', tanto si se encontraban en España en situación irregular como si estaban en Brasil, contactaban con chicas que habían trabajado para I.S.M. y A.S.M.. Las que ya habían trabajado en el local les adelantaban las condiciones de trabajo y el número de teléfono de contacto del club, de tal modo que la mujer que deseaba venir a España llamaba al burdel y solicitaba plaza para unos determinados días, que tenían que ser siempre inferiores a 90 días.

Con esta "argucia", según la fiscal Teseida García, las chicas estarían tres meses en España, y pasados esos 90 días tener que regularizar su situación en España. Ello con "la clara intención de las hermanas procesadas de defraudar la ley y lucrarse de la prostitución ajena", según el Ministerio.

Las mujeres ejercían la prostitución desde las 14.00 horas hasta las 04.00 de la madrugada, y les cobraban a los clientes 90 euros por 45 minutos y 120 euros por 60 minutos; mientras que la cantidad cobrada era mayor si se desplazaban a hoteles o domicilios particulares.

Asimismo, se ofrecían bebidas por las que se cobraban entre 20 y 240 euros y servicio de jacuzzi por el que el cliente debía de pagar además 240 euros. De lo que facturaba cada chica por noche, I.S.M. y su hermana se llevaban el 50%.

El pago de los servicios se podía realizar tanto en efectivo o mediante tarjeta de crédito que el cliente entregaba directamente a alguna de las encargadas de los datafonos del club. Para canalizar los pagos hechos a través de tarjeta las procesadas contrataron con diversas entidades de crédito cuatro datafonos, asociados a cuentas corrientes en los que se recibían los "beneficios de la prostitución ajena", según la fiscal.

Por su parte, I.S.M. indicó que "la mayor parte del dinero que obtenía era procedente de 'La Perla Negra'", que "movía mucho dinero". Señaló que en el negocio ha habido "chicas canarias, peninsulares colombianas y rusas", además de brasileñas, que "no querían quedarse en el club, sino moverse por España". Cuestionada sobre la situación irregular de algunas chicas, I.S.M. no pudo contener las lágrimas al tiempo que expresó que ella lo pasó "muy mal" al llegar a España.

En su ausencia se hacía cargo su hermana a quien pagaba 2.000 euros. No recordó cuanto tenía que pagar al mes por todos los préstamos concedidos por los bancos, pero era "mucho". Admitió la compra de una vivienda en Brasil con el dinero procedente del lupanar.

"Nunca hubo ningún problema de orden público y en ningún caso se las forzaba a prostituirse", aseveró, así como subrayó que nunca cogió a "una chica valiéndose de su pasaporte como turista".

REGALOS POR EL DÍA DE SU CUMPLEAÑOS.

Su hermana trabajó en 'La Perla Negra' desde 2001 para "ayudar" a I.S.M., que "daba las órdenes de lo que había que hacer". Lo primero que preguntaba a las chicas que llamaban era "si estaban legales". "Yo no sabía que había cometido tanto crimen", aseguró emocionada A.S.M., y comentó que su hermana daba regalos a las jóvenes con motivo del día de sus cumpleaños.

Las hermanas brasileñas necesitaron la ayuda de otras seis personas: R.A.C., W.V.S., J.A.S., R.C.M., M.S.F. y C.R.F. que se encargaban de limpiar las habitaciones, servir copas, coger el teléfono y atender a los clientes, entre otras tareas.

R.A.C. fue la única que se declaró culpable y señaló que las chicas "nunca se quejaron de malos tratos, tenían libertad completa, ganaban dinero" y "jamás" le dijeron "que las estaban explotando".

Para W.V.S. "es normal que se vengan a trabajar a pesar del visado de turista" y M.R.S.F. añadió que las chicas llamaban "desde cualquier sitio". R.C.M. afirmó que "no estaban coordinadas con la dueña"; mientras que J.A.S. manifestó que las jóvenes nunca se quedaban más de tres meses. "Pasaron muchas chicas por el club", afirmó la acusada. La última procesada, C.R.F. --única encargada canaria--, aclaró que "no existía una orden de que no podían estar más de tres meses las chicas".

"LAS CHICAS COMO MERCANCÍA".

El inspector de la Brigada de Extranjería de la Policía Nacional encargado de la investigación declaró como testigo que "el sistema de plazas por 21 días es práctica habitual en las casas de citas, considerando a las chicas como 'mercancía' y si éstas eran 'rentables' podían quedarse más tiempo". "Todo funcionaba como una máquina perfectamente engrasada", añadió el agente.

Explicó que de la investigación se confirmó el 'modus operandi' y que las chicas "normalmente salían de Brasil con la plaza confirmada". Recordó que en la redada en junio de 2007 se detuvo a 18 personas, de las que dos eran encargadas, cuatro tenían permiso de residencia y doce estaban de alterne, de éstas dos eran ilegales y una tenía un expediente de expulsión. Destacó que "el edificio estaba totalmente orientado para el ejercicio de la prostitución por el número de baños y dormitorios" y no cree "que se fuera a destinar a un restaurante". Añadió que el fin era "la explotación de la prostitución ajena".

Agregó que constan escritos de la Policía Local de 2003 sobre denuncias vecinales contra el ejercicio de la prostitución en la zona. Se pidieron datos a la empresa de aguas Emalsa y a Unelco para analizar los gastos y, como ejemplo, apuntó que en un mes de agosto el consumo era "equivalente" al gasto de 115 personas.

Finalmente declaró como testigo el propietario del inmueble que dijo que, al principio, "no tenía ni idea" de que en el edificio se ejercía la prostitución, aunque posteriormente vio "cosas raras". El juicio proseguirá el viernes.