MADRID, 24 May. (EUROPA PRESS) -
Las elecciones municipales del 27 de mayo en Alcalá de Henares se presentan con la duda de si el Partido Popular podrá revalidar su puesto en la Alcaldía y romper la alternancia de gobiernos de los últimos años, y permitir así que Bartolomé González consiguiese su tercera candidatura en un municipio que históricamente se ha considerado de izquierdas.
Si en la legislatura 1991-1995 gobernó el Partido Socialista, en el siguiente mandato lo hizo el PP en minoría, y de 1999 a 2003 volvió el PSOE pero en coalición con Izquierda Unida. Mientras, en los últimos comicios, los populares lograron la mayoría absoluta (14 concejales) por primera vez en su historia con el 47' 3 por ciento de los votos. El PSOE, por su parte obtuvo 10 ediles e IU 3.
Un dato con el que tendrán que luchar los partidos es el alto porcentaje de abstención. Si en 2003 se registró un 35 por ciento, en 1999 fue del 43. En este sentido, el candidato socialista, Javier Rodríguez, dijo en una entrevista concedida a Europa Press que su principal rival no es el PP, sino la abstención, y se mostró seguro de que una "participación mayoritaria como la registrada en las elecciones generales" le daría la victoria.
Si se tiene en cuenta los resultados obtenidos en marzo de 2004, el PSOE ganó con un 47'6 por ciento por un 40 del PP. La población alcalaína, afectada de forma muy directa por los atentados del 11-M acudió de forma masiva a las urnas y solo se registró un 21 por ciento de abstención.
LA POPULARIDAD DE GONZÁLEZ
El PP tiene a favor que desde 1995 ha sido el partido más votado en los comicios municipales y ha ido incrementando sus concejales paulatinamente. A esto hay que sumarle la figura de González, su experiencia de 16 años como edil, la estrecha relación que ha mantenido con la Administración regional, y por su puesto, su popularidad dentro del municipio.
De hecho, el Grupo Popular ha basado esta campaña electoral en la persona del candidato. Así el propio González dijo en la presentación de su candidatura que "a quien le costase votar al PP que votara a Bartolo 2007".
El aspirante popular tiene en su contra las promesas no cumplidas como la construcción de 7.000, la realización del aparcamiento subterráneo en la plaza de Cervantes y la puesta en marcha de la Ciudad Deportiva de Espartales, que se construirá pero no en esta legislatura. También ha sido muy criticado por la oposición el gran número de actos de inauguración de proyectos y colocación de primeras piedras que se han realizado en las últimas semanas.
Por su parte, Izquierda Unida está convencida de que tendrán "la llave" de las elecciones. En este sentido, su candidato, Francisco Calles, que afronta su tercera legislatura y que ya fue concejal del Equipo de Gobierno entre 1999 y 2003, dijo que su objetivo es cambiar la forma de hacer política, "mientras que el PSOE solo quiere cambiar el Gobierno".
Por otro lado, el Partido Socialista de Madrid ha apostado fuerte por una renovación prácticamente completa del grupo local. Su candidato es afiliado al partido desde 2004, aunque desde 2000 ya colaboraba con la formación. Incluso, Calles, que podría ser su socio de Gobierno si entre ambos obtuviesen la mayoría, dijo que a Rodríguez se le veía "inexperto en el conocimiento de la ciudad" y vio como negativo que el PSOE no hubiese dejado gente con experiencia para gestionar una localidad de 205.000 habitantes.
DESLOCALIZACIÓN INDUSTRIAL
Los últimos meses de la legislatura se han centrado en los anuncios de traslado de las fábricas de dos empresas importantes afincadas en Alcalá como Bosch y Química Sintética, cuyos cierres pueden suponer la perdida de 600 puestos de trabajos directos más 200 diferidos en empresas de servicios y subcontrataciones.
Las movilizaciones contra la deslocalización industrial de la ciudad no se hicieron esperar como el apoyo de los tres partidos políticos, que secundaron la marcha del pasado 20 de abril realizada en la localidad. De hecho, los portavoces y candidatos han mantenido reuniones con los trabajadores para buscar una solución y mostrarles su apoyo.
Además, el comité de Empresa de Bosch ha organizado cinco jornadas de huelga y viajará próximamente a la central, ubicada en la ciudad alemana de Stuttgart para protestar por esta situación.