La víctima del tiroteo de Sol: "Vi la bala venir. Me entró directa al ojo"

El hombre que recibió un disparo en un ojo durante un tiroteo espera que se haga Justicia y que el policía pague por la imprudencia

Antonio Castro Pimentel
EUROPA PRESS
Europa Press Madrid
Actualizado: martes, 29 noviembre 2011 15:24

MADRID, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

Antonio Castro Pimentel, el hombre que recibió un disparo en un ojo durante un tiroteo que se produjo el 6 de mayo de 2010 en la Puerta del Sol, ha asegurado este martes en el juicio que vio como la bala iba directa a su ojo, entrando en la cabeza sin la fuerza para atravesarle el cráneo.

La Audiencia Provincial de Madrid juzga desde ayer a un policía municipal por herir a un viandante en el ojo izquierdo en el transcurso de un tiroteo contra un hombre que intentaba agredir a varios agentes con un cuchillo y al que también se juzga.

Santiago M.B., el presunto agresor, se enfrenta a cuatro años y tres meses de prisión por atentado contra agente de la autoridad y una falta de daños. El agente, Israel M.B., afronta dos años de cárcel por un delito de lesiones cometido por imprudencia grave.

En su declaración, Antonio ha relatado que sobre las 20.30 horas del 6 de mayo de 2010 salía de la pastelería La Menorquina en dirección a la calle Arenal, donde su hija había quedado con su novio. Le acompañaban sus dos hijos y su mujer.

"Escuché tres disparos. Encogí los hombros y giré la cabeza. Me entró la bala por el ojo", ha narrado la víctima y ha asegurado que pudo ver cómo el proyectil se dirigió directo a su ojo izquierdo al venir "despacio".

"La bala venía despacio. Si hubiera venido más rápido, me hubiera atravesado el cráneo y me hubiera matado", ha indicado. Según las pesquisas, la bala habría rozado uno de los brazos de la persona que provocó el altercado con los policías, perdiendo fuerza la bala.

A preguntas del fiscal sobre sus conocimientos de balística, la víctima ha explicado que realizó el servicio militar en San Sebastián, teniendo casi diariamente que acudir a entierros de víctimas de ETA.

Tras el impacto, tapó su rostro con las manos y comenzó a sangrar en grandes cantidades. El hombre recibió entonces auxilio de una enfermera y un policía municipal que se encontraban a poca distancia.

"QUE PAGUE LA IMPRUDENCIA"

La víctima ha explicado al tribunal las secuelas que le ha producido este incidente, como la pérdida de visión del ojo afectado y del sentido del gusto y del olfato.

También ha subrayado que desde entonces la vida le ha cambiado por completo, puesto que ha perdido muchos clientes de la empresa de aluminio de la que es propietario. "Mi vida normal era recorrer cada día 600 kilómetros para ver a mis empleados y comprobar cómo iban las obras. Ahora, ya no puedo hacer nada de eso", ha apuntado.

A la salida del juicio, el afectado ha asegurado a preguntas de los periodistas que espera que se haga Justicia y que "la imprudencia se pague", puesto que desde aquel día ya no es el mismo.

En la sesión ha comparecido además uno de los hijos de Antonio que ese día se encontraba con su padre, recordando lo sucedido. Según su relato, al salir de la Menorquina escucharon un revuelo de gente e inmediatamente después tres disparos.

"Mi padre estaba de pie y con las manos en la cara. Mi madre se acercó y le quito las manos, pudiendo ver la sangre. Yo me alteré y me fui a por un policía", ha relatado.

En la sesión de ayer, el hombre que provocó el altercado aseguró que su objetivo era provocar a los policías para que le matasen puesto que él "no tenía el valor suficiente para suicidarse".

RELATO DEL FISCAL

Los hechos se produjeron el 20.30 horas del 6 de mayo de 2010 el acusado Santiago M.B. se dirigió a la Puerta del Sol, dónde observó un vehículo de la Policía municipal estacionado a la altura del número 1 de la calle Arenal. Allí golpeó el retrovisor, causando daños tasados en 300 euros.

Tras ser avisados por un viandante, cuatro agentes se dirigieron hacía donde estaba el hombre y uno de ellos extrajo su defensa, dirigiéndose al acusado para que se identificara. En ese momento, sacó un cuchillo de cocina y grito: "la voy a liar".

Acto seguido, el agente sacó su arma y el hombre se abalanzó hacía el agente con intención de menoscabar su integridad física. El policía efectuó tres disparos, que impactaron en el procesado.

Sin embargo, uno de los disparos rebotó en el suelo y alcanzó el ojo izquierdo de un transdeunte, que se encontraba paseando a unos 15 metros de distancia en la confluencia entre la calle Arenal y la Puerta del Sol.

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