Dos hermanos afrontan 22 años de cárcel por dar una paliza mortal a un joven a la salida de una discoteca de Barcelona

Actualizado 26/11/2007 19:46:44 CET

La Fiscalía pide también una multa para la doctora que atendió a la víctima por no detectar la fractura craneal que le causó la muerte

BARCELONA, 26 Nov. (EUROPA PRESS) -

La Fiscalía pide un total de 22 años de cárcel para dos hermanos por dar una paliza mortal a un joven a la salida de una discoteca de Barcelona, tras participar en una pelea tumultuaria dentro del local. La acusación pública, además, reclama una multa de 12.000 euros para la doctora que atendió al joven por no detectar la fractura craneal que le causó la muerte un día después de la agresión.

La Sección Sexta de la Audiencia de Barcelona celebró hoy la primera sesión del juicio contra Francisco Javier y Alberto P.W., quienes afrontan 11 años de cárcel cada uno por un delito de homicidio, y contra la doctora María José M.T., acusada de una falta de imprudencia. La Fiscalía reclama que los acusados paguen una indemnización total de 300.000 euros a la familia del joven.

Los hechos se remontan a la madrugada del 9 de diciembre del año 2000, cuando dentro de la discoteca La Cova del Drac, situada en la plaza Adrià del distrito barcelonés de Sant Gervasi, se inició una pelea tumultuaria por motivos que se desconocen. En la reyerta se vieron envueltos varios amigos de la víctima, Carlos J.M., de 32 años, quienes también resultaron lesionados.

A consecuencia de la pelea, la discoteca tuvo que ser desalojada y fue entonces cuando los amigos del fallecido se dirigieron a la plaza Adriano para lavar sus heridas en una fuente. Según explicó hoy una amiga de Carlos J.M., en ese momento vio que los acusados les llamaban en actitud provocativa y que la víctima se dirigía solo hacia ellos haciendo un gesto de calma con las manos.

"Sin intercambio de palabras uno le dio una patada en la cabeza y Carlos cayó desplomado" como un "saco", relató la joven, quien añadió que los acusados "siguieron dándole patadas en la cabeza y en el costado" cuando yacía en el suelo. La testigo se mostró "convencidísima" de que ambos golpeaban a la víctima y reconoció a Alberto P.W. como la persona que le dio la primera patada.

Al percatarse de lo que estaba ocurriendo, los amigos de Carlos J.M. acudieron en su auxilio. El joven permanecía inconsciente en el suelo, por lo que le ayudaron a levantarse y le trasladaron en coche al Hospital Clínic, donde algunos de sus amigos también tuvieron que ser atendidos de las heridas que habían sufrido en la pelea.

LA DOCTORA LE VIO "CONSCIENTE Y ORIENTADO".

Una vez en Urgencias, Carlos J.M. fue atendido por María José M.T., quien tras explorarle concluyó que no presentaba signos de daño neurológico y ordenó la práctica de una radiografía craneal. Según la acusada, que no recordaba a la víctima, nadie le dijo que había perdido el conocimiento y ella le vio "consciente y orientado", por lo que diagnosticó un traumatismo craneoencefálico y le dio el alta.

El joven, sin embargo, sufría una fractura de cráneo que, según la Fiscalía, podía haber sido detectada si se le hubiese practicado un TAC craneal, "práctica aconsejada por el protocolo del Hospital Clínic". Fue dicha lesión la que provocó la muerte de Carlos J.M., que fue hallado sin vida en su domicilio sobre las seis de la tarde del 10 de diciembre de 2000, más de un día después de ser atendido.

La doctora aseguró hoy que la víctima "coordinaba" y que sus respuestas eran "coherentes", aunque los amigos del joven que declararon hoy como testigos aseguraron que "estaba muy mal" y que hablaba "muy lento". Según dijeron, a la salida del hospital estaba "bastante aturdido", pero insistió en que quería marcharse a casa porque "estaba cansado" y un amigo se lo llevó en coche.

La médico explicó durante su declaración que no observó "ninguna fractura" en la radiografía, ya que de ser así hubiese llamado al neurocirujano y hubiesen hecho un TAC a la víctima. La Fiscalía admite resultados "imprevisibles" aunque se hubiese hecho un seguimiento de la lesión, pero no descarta la posibilidad de que el joven hubiese sobrevivido.

LOS ACUSADOS NIEGAN HABER AGREDIDO A LA VÍCTIMA.

Los dos hermanos acusados, por su parte, negaron rotundamente haber golpeado a la víctima, pese a que al menos tres amigos de Carlos J.M. --uno de los cuales vino expresamente de Islandia para declarar-- mantuvieron que Alberto P.W. agredió al joven ante la presencia de Francisco Javier P.W.

Este último reconoció durante su declaración que se vieron envueltos en la pelea tumultuaria, ya que su hermano abofeteó a alguien que le había golpeado primero. Francisco Javier P.W. matizó que su hermano se metió en la pelea al ver como un grupo de gente pegaba a una sola persona, ya que tiene "un carácter un poco más agitado" que el suyo, pero dijo que es "rotundamente falso" que se pelearan con la víctima o amenazaran a sus amigos.

El acusado, de hecho, aseguró que él ni siquiera participó en la reyerta, sino que se limitó a sacar a su hermano del "tumulto". Francisco Javier P.W. coincidió con los testigos en que la reyerta fue "algo de película", ya que los participantes usaron todo tipo de objetos para agredir, entre ellos, vasos, taburetes y hasta una barandilla de madera.