Experto PSE advierte de que, si se quiera modificar el sistema autonómico, hay que reformar la Constitución

Publicado 03/12/2019 13:35:41CET
Alberto López Basaguren, jurista elegido por el PSE para integrar la comisión de expertos designados para elaboración del texto articulado del nuevo Estatuto
Alberto López Basaguren, jurista elegido por el PSE para integrar la comisión de expertos designados para elaboración del texto articulado del nuevo Estatuto - PSE-EE - Archivo

Defiende un nuevo Estatuto "viable jurídicamente" para evitar que "se venga abajo" porque "el papel lo aguanta todo, pero no la realidad"

BILBAO, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -

El experto designado por el PSE-EE Alberto López Basaguren ha afirmado que "no se puede romper el "marco constitucional" y, tras advertir de las consecuencias que ha tenido en Cataluña esa opción, ha asegurado que, si se quieren modificar elementos sustanciales del sistema autonómico, se debe plantear la reforma de la Constitución. El jurista ha defendido realizar propuestas "viables jurídicamente" para garantizar que a futuro "el edificio no se venga abajo" porque "el papel lo aguanta todo pero no la realidad".

Alberto López Basaguren ha realizado esta reflexión en un escrito, recogido por Europa Press, en el que ofrece una explicación general de su posición como uno de los expertos que ha trabajado en la elaboración del texto articulado del nuevo Estatuto.

El experto designado por el PSE-EE señala que, en su condición de jurista, su responsabilidad es realizar un texto articulado que sea "viable jurídicamente" y apunta que, si lo que la Ponencia pretendía es que se hiciese "literatura, jurídica sólo en apariencia, no tenía que hacer el encargo a un Grupo Técnico".

López Basaguren alude al símil de los arquitectos y asegura que un profesional "responsable", no puede "desarrollar cualquier tipo de planos", sino los precisos para que lo que se diseña "sea construible" y haya garantía de que "el edificio no se va a venir abajo".

"Y puede haber diseños que no sean construibles en los términos que deseaba quien realizó el boceto inicial. El papel lo aguanta todo, pero no la realidad. Ni la arquitectónica ni la jurídica". Por ello, precisa que su responsabilidad era trasladar al Parlamento una "propuesta inicial" de reforma del Estatuto vigente que fuese "'edificable' jurídicamente".

López Basaguren señala que el encargo de hacer un texto de reforma del Estatuto tiene "ineludibles límites" desde el punto de vista jurídico y recuerda que el Estatuto de autonomía es una norma subordinada a la Constitución.

El experto del PSE-EE subraya que, como en todo sistema federal, las Constituciones territoriales están subordinadas a la Constitución federal y el Estatuto es la Constitución territorial de la Comunidad Autónoma del País Vasco.

Por lo tanto, apunta que, en consecuencia, tiene como función, en su condición de "norma institucional básica" de la misma (artículo 147 de la Constitución) la capacidad de regular la organización institucional interna y la regulación de los derechos que guían la actuación de sus poderes públicos.

También añade que, en el sistema autonómico, el Estatuto tiene la función de precisar las competencias que le corresponden a Euskadi respetando las competencias que la Constitución reserva al Estado pero "no tiene capacidad de modificar los elementos esenciales del sistema autonómico" porque están establecidos en la Constitución.

"FRUSTRACIÓN"

Por ello, asegura que quien quiera modificar los elementos sustanciales del sistema autonómico debe plantear la reforma de la Constitución, no la del Estatuto de autonomía. En este sentido, señala que se tiene el ejemplo, con la reforma del Estatuto de Cataluña (2006), de qué ocurre cuando se trata de reformar el sistema autonómico regulado en la Constitución a través de la reforma del estatuto de autonomía y es "la frustración, por imposibilidad, del objetivo perseguido".

Por lo tanto, asegura que la reforma del Estatuto de autonomía solo puede aportar cambios significativos en lo que se refiere al interior de la comunidad, pero no "cambios cualitativos" del sistema autonómico en sí mismo. A su juicio, el problema no está en el Estatuto, sino "en la falta de correspondencia entre el procedimiento elegido y lo que algunas fuerzas políticas parecen pretender".

EJEMPLO DEL PROCÉS

López Basaguren explica que ha intentado lograr un texto que pudiese concitar "el más amplio consenso" entre las fuerzas políticas y en la sociedad vasca y ello, por una parte, tiene límites, ya que "ese consenso, de forma viable, solo puede pretenderse dentro del marco constitucional". "Quien quiera romper el marco constitucional, que lo plantee con transparencia y que trate de lograr el apoyo de la mayoría de la sociedad vasca. Pero que indique con transparencia qué supone esa opción, tenemos ante nosotros el ejemplo del procés catalán", apunta

También apunta que intentar lograr un texto de amplio consenso tiene "exigencias importantes" como la de intentar acercar posturas, "sin renunciar nadie a nada de lo que le resulta esencial e irrenunciable". A su juicio, el consenso es "indispensable", porque con el Estatuto se están estableciendo "las bases de la convivencia en la sociedad vasca", en la que concurren "visiones y deseos diferentes".

Alberto López Basaguren cree que es preciso renunciar a "posiciones propias", que pueden ser "inasumibles para otros, en aras a intentar integrar a más personas y grupos". Por ello, reconoce que siente "frustración" por no haber conseguido integrar a más miembros del Grupo Técnico y lo que ellos representan.

López Basaguren asegura que es una tarea que queda pendiente para la tramitación futura de este borrador y en la que se debe hacer "un esfuerzo especial". "Una tarea que, para tener éxito, exige por quienes se han quedado fuera de este consenso un ejercicio de realismo, por una parte, y de flexibilidad razonable, por otra", añade.

A su juicio, en un momento en que parece haberse impuesto "la imposibilidad de renunciar a ninguna de las posiciones propias, por miedo a ser calificado de blando, de traidor o similar", la capacidad de alcanzar consensos "parece una debilidad", pero, por el contrario, cree que es lo único que "nos permitirá sobrevivir como sociedad democrática y la convivencia entre diferentes".

López Basaguren asegura que el consenso al que hace referencia tiene "bases imperfectas", pero "nada desdeñables", en el pacto estatutario de 1979. El experto cree "indispensable" partir de esa base, con todo lo que supone, sobre todo, "no poner en entredicho los elementos de aquel pacto que menos me satisfacen".

A su juicio, al menos de forma puntual, no siempre se ha tenido cuidado con esta exigencia en la elaboración de este texto y cree que esa es una "vía peligrosa" porque impulsa "al otro a poner en entredicho, igualmente, los elementos de aquel pacto que menos le satisfacen".

López Basaguren asegura que el pacto estatutario de 1979, "con todos los defectos que se quieran", es el "gran pacto de convivencia" que, por primera vez, logra la sociedad vasca. Por ello, cree que se debe hacer un "esfuerzo especial" en no ponerlo "en entredicho y en peligro", y, sobre esas bases, hacer todos los esfuerzos "para tratar de reforzarlo, de renovarlo y ampliarlo más allá de lo que se logró en aquel momento". "Esta es la tarea que queda pendiente", concluye.

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