MADRID 26 Nov. (EUROPA PRESS) -
El ex presidente del Gobierno Felipe González completó hoy la frase pronunciada ayer por el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, y defendió una España "de todos y para todos" donde la "primera obligación" de un gobernante sea "intentar mantener unida a la población en sentimiento de país".
Así se pronunció en el encuentro 'Democracia, Gobernabilidad y Ciudadanía Iberoamericana' organizado por la Fundación Tomás Meabe, donde describió la política como "el arte de gobernar" el espacio público que los ciudadanos comparten y en el que hay "pluralidad" de ideas, sentimientos distintos de pertenencia a comunidades e intereses contrapuestos.
Gobernar sobre esos tres aspectos teniendo una mayoría significa, a su juicio, hacerlo no "sólo para la mayoría que se tiene, sino para la minoría que no se tiene, gobernar para todos".
González se refirió entonces al discurso pronunciado ayer por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en su proclamación como candidato a la presidencia del Gobierno en las elecciones de marzo. "Eso que ayer Zapatero decía: nosotros queremos la España de todos. El complemento es, y para todos", precisó González.
El ex jefe del Ejecutivo subrayó que la "primera obligación" de un gobernante es "intentar mantener unida a la población en sentimiento de país". "Por eso gobernar, hay una parte de arte, es hacer un proyecto de esa pluralidad de ideas, diversidad de sentimientos de pertenencia y contradicción de intereses, un proyecto de país que interese a todos", indicó.
González admitió la dificultad de llevar esto a la práctica y más en un momento en que está "desapareciendo", según él, "la vocación de la política" como "servicio público", que precisa, dijo, diferenciar entre "vivir para la política" y "vivir de la política".
Cuando se vive para la política, advirtió, uno tiene que construir una "autonomía personal significativa para no depender totalmente de la política", porque de lo contrario "se aferra a los entresijos de la lucha política intrapartidaria para que no lo apeen de la lista o el puesto".
Sin embargo, si se tiene esa autonomía "uno puede hacer política fuera de esa pelea intrapartidaria que está agotando la credibilidad de los partidos", consideró. "A eso lo llamo yo vivir para la política", resumió.
DEMOCRACIAS ELITISTAS
Con respecto a Iberoamérica, González alertó de que las democracias en esta región "no son suficientemente incluyentes" y, en cierto modo, son "elitistas" porque no representan al conjunto de la población. De ese elitismo ha quedado excluido lo que él considera el pensamiento de izquierda, que ha de buscar la reforma y no la revolución.
González se describió como un "reformista de mierda, de los de toda la vida". "Creo en la reforma y tengo mucha desconfianza en la revolución, porque son un día de fuego y 50 años de humo que padece la gente", añadió.
El ex presidente socialista se quejó de la "pasión" que tiene la izquierda iberoamericana de "inventar el futuro" mientras la derecha gobierna el presente. Según él y sin renunciar a inventar el futuro, hay que intentar gobernar el presente para "transformar" los países.
En este sentido, recordó dos conversaciones que mantuvo con el actual presidente de Bolivia, Evo Morales, siendo éste candidato a la presidencia y después en la víspera de su toma de posesión como presidente. Siendo candidato, Morales lamentó ante González que con las reglas de juego de Bolivia nunca iba a poder ganar una alternativa como la que él representaba, de ahí su propuesta electoral de cambiar las normas.
En vísperas de su toma de posesión, González le comentó en clave de humor que ahora tenía que cambiar las reglas de juego que le habían permitido vencer.
González consideró que en América Latina existe "cierta crisis institucional política" por una falta de idea sobre el "modelo de desarrollo económico social sostenible en el tiempo" que permita a la región insertarse en el siglo XXI de forma "relevante".
Recordó que Iberoamérica pasa por su momento de mayor crecimiento económico en mucho tiempo y sin embargo sigue "perdiendo participación en el Producto Bruto Mundial" y no se produce un "impacto significativo" en la redistribución del excedente del ingreso de ese crecimiento.
Rememorando sus años como jefe de Gobierno español, subrayó que él trabajó por una economía "eficiente", que creciera para "generar riqueza" y con mecanismos que permitieran redistribuir las rentas para eliminar la pobreza y las desigualdades.