Reunión de líderes de la UE en Bruselas. - ALEXANDROS MICHAILIDIS / EU COUNCIL
BRUSELAS 16 Oct. (EUROPA PRESS) -
Los primeros ministros de República Checa, Austria y Dinamarca han cargado este viernes contra la política migratoria de España, con críticas a las decisiones del Ejecutivo de Pedro Sánchez y advertencias sobre sus consecuencias para el conjunto de la Unión Europea, al tiempo que han reclamado nuevas medidas para frenar las entradas irregulares y avanzar hacia una estrategia común más restrictiva en el conjunto de la UE.
Uno de los más contundentes ha sido el primer ministro checo, Andrej Babis, que ha cargado contra el modelo de acogida de varios países europeos, entre ellos España, acusando a algunos dirigentes de estar dispuestos a "sustituir a la población" para "mantenerse en el Gobierno", al tiempo que ha advertido de que República Checa podría verse obligada a reforzar sus fronteras para impedir la llegada de migrantes procedentes de otros Estados de Europa occidental.
"Vemos lo que está ocurriendo en España. Algunos políticos son capaces de sustituir a la población simplemente para mantenerse en sus cargos y seguir en el Gobierno. Eso no tiene nada que ver con nosotros", ha afirmado el dirigente, quien ha asegurado que su Ejecutivo prepara nuevas medidas para decidir quién puede residir y trabajar en el país.
El mandatario checo ha extendido sus críticas a Países Bajos, donde ha denunciado que los migrantes tienen "más prioridad" que los ciudadanos neerlandeses para acceder a una vivienda, así como a Suecia, país en el que ha cuestionado la presencia de parlamentarios de origen somalí, y a Berlín, cuya alcaldesa ha acusado de mantener contactos con Hamás, unas situaciones que ha calificado como "el camino al infierno".
"Estoy convencido de que para algunos de esos países ya es demasiado tarde y quizá algún día tengamos que defender nuestras fronteras para impedir que lleguen a nuestro país migrantes procedentes de los países occidentales, si esto continúa así. Y, naturalmente, nos estamos preparando para ello", ha advertido Babis, quien ha insistido en que será República Checa quien decida quién puede vivir y trabajar en su territorio.
Preguntado por la posibilidad de participar en los centros de retorno de migrantes fuera de la UE que impulsan varios Estados miembro, el primer ministro ha evitado concretar si su Gobierno se sumará a la iniciativa y ha defendido endurecer la lucha contra las redes de tráfico de personas, incluida la confiscación de sus recursos económicos y la destrucción de embarcaciones vacías, pese a reconocer que las llegadas irregulares a Europa han disminuido en los últimos meses.
"Hay que luchar contra los traficantes de personas, encerrarlos, quitarles el dinero, hundir las embarcaciones vacías y enviar una señal clara de que ya no aceptamos esto", ha defendido el dirigente checo, quien ha asegurado que, pese al descenso de las entradas irregulares, el número de migrantes sigue siendo de 800.000, según sus cifras.
AUSTRIA HABLA DE "MALA SEÑAL"
Por su parte, el canciller austríaco, Christian Stocker, también ha señalado a España y criticado la regularización de migrantes por enviar una "mala señal" en un momento en el que la UE trata de frenar la inmigración irregular, advirtiendo de que este tipo de decisiones tienen "consecuencias", al sugerir que la medida del Gobierno español podría haber contribuido a la crisis migratoria de Ceuta.
"Independientemente de que exista o no una relación directa, no sé si lo ocurrido en Ceuta habría sucedido sin esa señal", ha afirmado el dirigente austríaco, quien ha defendido los esfuerzos europeos para reforzar las fronteras y establecer centros de retorno en terceros países.
Asimismo, ha celebrado que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, haya anunciado que preparará una propuesta para permitir que los Estados miembro puedan dejar de admitir a trámite solicitudes de asilo en situaciones excepcionales como la vivida en el enclave español, una iniciativa que ha calificado de "gran avance" y que considera necesaria para dotar a los gobiernos de nuevas herramientas frente a episodios de presión migratoria.
"Los acontecimientos de Ceuta nos han demostrado que necesitamos nuevas posibilidades para reaccionar adecuadamente en determinadas situaciones excepcionales", ha defendido, al tiempo que ha destacado que el grupo de países europeos partidarios de endurecer la política migratoria, inicialmente minoritario, reúne ya a "la mayoría" de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE.
La danesa Mette Frederiksen también ha aprovechado sus declaraciones a la prensa a su llegada al Consejo para apuntar de manera velada al Gobierno de Sánchez y cuestionar la política de regularización extraordinaria de migrantes, que ha pedido que sea examinada en detalle por Bruselas.
CRÍTICAS DE DINAMARCA Y PAÍSES BAJOS
Así, la socialista danesa ha pedido a la Comisión Europea que investigue las consecuencias de que un país "actúe prácticamente en contra de lo que hacemos los demás" y, aunque no ha mencionado a España, ha preguntado si no choca con la política europea que "una persona que entra ilegalmente en un país pueda, de repente, obtener un permiso para permanecer allí".
Por otro lado, el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, ha reclamado al Ejecutivo comunitario que haga cumplir las normas de Dublín, que determinan qué país debe tramitar las solicitudes de asilo, y ha señalado a Italia por sus obligaciones en este ámbito, después de que, según denuncia, algunos Estados miembro lleven "años" sin aplicar unas disposiciones que considera "cruciales" para reducir la presión sobre los sistemas de acogida.
"Me alegra que Ursula von der Leyen haya dejado claro que una buena aplicación del Pacto Migratorio, necesaria para controlar la migración, implica cumplir todos los elementos de los acuerdos europeos, incluido Dublín, y que Italia tiene una obligación al respecto", ha señalado en declaraciones a los medios, antes de participar en la segunda jornada de la cumbre europea en Bruselas.
Por otra parte, ha reiterado que Países Bajos trabaja junto a otros cuatro Estados europeos para poner en marcha centros de retorno de migrantes "a corto plazo", una iniciativa sobre la que espera lograr avances en noviembre, coincidiendo con la próxima reunión de los ministros responsables de Asilo y Migración de la UE.
Las declaraciones de los líderes preceden un debate a Veintisiete con el que los jefes de Estado y de Gobierno harán balance este viernes en una cumbre en Bruselas de la situación migratoria en la Unión --que registra una significativa caída en las cifras de entradas irregulares y demandas de asilo, así como un aumento en el número de expulsiones--, pero que ha quedado marcado por la crisis en Ceuta y las críticas de varios socios en los primeros días contra España por la entrada de cerca de 80.000 personas de Marruecos a la ciudad autónoma entre el 30 y el 31 de julio.
Antes del arranque formal del Consejo Europeo, cerca de una veintena de mandatarios se han reunido en un desayuno previo centrado en la cuestión migratoria, en el que han participado, entre otros, las primeras ministras de Italia y Dinamarca, Giorgia Meloni y Mette Frederiksen, que tras la entrada masiva de migrantes a Ceuta promovieron una carta firmada por 22 socios críticos con las políticas migratorias del Gobierno, en especial con la regularización extraordinaria.