Actualizado 14/03/2008 19:53 CET

Los socialistas de Cataluña y Andalucía quieren un puesto en la Mesa del Congreso

MADRID, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -

Los socialistas de Cataluña y de Andalucía, como federaciones con mayor número de diputados, quieren contar con un representante en la nueva Mesa del Congreso, se informó a Europa Press en fuentes parlamentarias.

Una vez asumida la candidatura de José Bono a la Presidencia de la Cámara, el PSC defenderá el nombre de Teresa Cunillera como primera vicepresidenta, al igual que hizo hace cuatro años con Carme Chacón al inicio de la pasada legislatura. A la ex ministra Carmen Calvo, vicepresidenta de la Cámara en la fase final de la pasada legislatura, se la sitúa al frente de alguna comisión.

Cunillera, que hasta ahora representaba a los socialistas catalanes en la dirección del Grupo Socialista, sería sustituida como secretaria general adjunta por Daniel Fernández, persona de confianza de Montilla que hasta ahora coordinaba en Madrid a los diputados y senadores del PSC.

Los andaluces, por su parte, se quedarían con una de las Secretarías de la Mesa del Congreso, puesto en el que podría repetir el onubense Javier Barrero, hombre afín a Manuel Chaves, presidente de la Junta de Andalucía.

INTEGRAR O NO A LOS NACIONALISTAS.

Así las cosas, adjudicados tres de los cinco puestos que corresponden al PSOE en la Mesa del Congreso, quedaría pendiente de decisión si se acepta o no la pretensión de CiU y del PNV de acceder al órgano de gobierno de la Cámara, que consta de nueve asientos.

Y es que atender la pretensión de los partidos nacionalistas, las únicas formaciones minoritarias con grupo propio en el Congreso, implicaría volver a ceder la mayoría en la Mesa del Congreso, ya que el PP tiene decidido conservar los cuatro puestos que le garantizan sus 154 escaños, que suponen la misma representación que en la anterior legislatura.

Hace cuatro años, el PSOE ya tuvo que ceder de su cuota de cinco puestos para permitir la entrada de minorías, entonces CiU e IU-ICV, a las que exigió firmar un acuerdo comprometiéndose a no dejar solos a los socialistas en las votaciones. Ese compromiso se cumplió toda la legislatura salvo en dos votaciones aisladas.

Algunos socialistas recelan de la idea de volver a entregar la mayoría en el órgano de gobierno de la Cámara baja, si bien se admite que esta decisión estará condicionada a los contactos para la investidura de José Luis Rodríguez Zapatero, aún en fase muy embrionaria.