Actualizado 04/04/2008 22:19 CET

Crónica ANV (3).- Mondragón pone en jaque al tripartito vasco

- Cinco dirigentes de EB plantean la posibilidad de abandonar el gobierno autonómico y valoran los pésimos resultados de las generales

BILBAO, 4 Abr. (OTR/PRESS) -

Miembros de Ezker Batua (EB) han iniciado un proceso de reflexión ante los pésimos resultados obtenidos en las pasadas elecciones generales del 9 de marzo, y, sobre todo, ante la negativa del PNV a desbancar del Ayuntamiento de Mondragón (Guipúzcoa) a ANV, razones por las que cuestionan su presencia en el tripartito que lidera el Gobierno Vasco. A través de una carta, el parlamentario y miembro de la Presidencia de la cámara vasca, Oskar Matute, junto a otros cinco dirigentes del partido, plantearon a la Dirección realizar una "sincera autocrítica" aunque quisieron dejar claro que el documento no pretende ir "contra nadie ni a favor de nadie".

Matute, la concejala del Ayuntamiento de San Sebastián, Duñike Agirrezabalaga, la responsable institucional y miembro del consejo político, Gorka Urkiza, el abogado y ex miembro de la presidencia, José Ángel Esnaola, y el ex director de Bienestar Social del Gobierno vasco, Angel Bao, creen que la política desarrollada por su partido no ha gustado a la ciudadanía vasca, dados los resultados de las elecciones generales en las que perdió la mitad de su electorado.

Al contrario que el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, que cree que la pérdida de escaños se produjo por el auge del bipartidismo en España, los dirigentes izquierdistas vascos creen que existen otras causas "internas, profundamente vinculadas a la vida interna de la organización, que explican lo que sólo puede calificarse de fracaso electoral". Entre ellas apuntan a su actuación en el Gobierno vasco, en el que ahora cuestionan su presencia, precisamente después de que el PNV, su socio en el Ejecutivo autonómico, rechazara desbancar a ANV del consistorio arrasatearra.

En definitiva, los cinco miembros de la formación izquierdista vasca emplazaron a la Dirección del partido a realizar "una profunda y sincera autocrítica" ya que consideran que no se puede permitir que el PSE sea la fuerza que "está siendo capaz de transmitir a la ciudadanía unos mensajes de ilusión y renovación". Así sostienen que "todas y cada una de las líneas de actuación pública que Ezker Batua-Berdeak viene manteniendo, deben ser revisadas a fin de valorar la necesidad y justificación de su permanencia o no", incluida, "por supuesto", su "acción de gobierno en todos los ámbitos institucionales" en los que participa.

LA DIRECCIÓN SE DESMARCA DE LA CARTA

Además, creen que se "deben abrir las ventanas de EB para que entre aire fresco, y para que lleguen las voces y las demandas reales de la gente y las clases populares", a las que quieren representar. Pero los cambios no parecen estar en la mente de la mayoría de los miembros del partido. Después de que se publicara la misiva, la Dirección de la organización quiso dejar claro que el tripartito "no está en riesgo", y si bien no se mostró a favor de las reformas planteadas por Matute y compañía, defendió la legitimidad de sus opiniones.

El portavoz de la Presidencia de EB, Mikel Arana, aseguró que la carta es un "signo de pluralidad y de normalidad" dentro del debate en un partido político, aunque afirmó que la carta "no es más que la opinión de los dirigentes que la firman". A su juicio, ha sido "francamente positiva" la gestión de EB en el Gobierno vasco y emplazó a los autores de la misiva a plantear todas sus propuestas en la asamblea que la organización celebrará en los próximos meses.

Llamazares declinó, en declaraciones efectuadas en el Congreso de los Diputados, entrar en el fondo de la cuestión y se limitó a señalar que Izquierda Unida tiene abierto un proceso de reflexión con vistas a la asamblea federal de junio, y que los asuntos que son competencia de una comunidad, como las alianzas de gobierno, han de discutirse en su ámbito.