- Asegura que la posibilidad de renegociar los acuerdos con la Iglesia "siempre está abierta" y dice que se reunirá con el nuncio
MADRID, 6 Feb. (OTR/PRESS) -
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, volvió a reprochar hoy a la Conferencia Episcopal que su nota de la semana pasada incluyera esa polémica referencia a "la negociación política con ETA", por ser "la primera vez en una nota previa a las elecciones" que se cuestiona "la legitimidad o no legitimidad" de un gobierno para dialogar con la banda terrorista. Además, el jefe del Ejecutivo aseguró que "la posibilidad" de renegociar los acuerdos con la Santa Sede "está siempre abierta", y prometió tomarse ese "caldito" con el nuncio la semana que viene.
Durante su intervención en un almuerzo organizado por KPMG y Europa Press, Zapatero fue preguntado por la posibilidad de que, si gana las elecciones del 9 de marzo, los socialistas renegocien los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede. "Es evidente que esa posibilidad siempre está abierta", señaló Zapatero, que matizó que será una cuestión a abordar "con diálogo y consenso". Además, aprovechando la presencia del nuncio, monseñor Antonio Monteiro de Castro, en el acto, afirmó que "la semana que viene" se tomará ese "caldito" que tiene pendiente con él.
En cuanto a la nota de la CEE destinada a "orientar" el voto, Zapatero consideró que "ha habido algunas cosas en los últimos tiempos que no deberían haberse producido por parte de algunos destacados cardenales". "Hay algunas partes de la nota que no puedo asumir y tengo que contestar", señaló el presidente del Gobierno antes de afirmar "con el máximo respeto" que, "es verdad", tal y como han alegado los obispos, que en las notas pastorales de 2000 y 2004 "se hacía referencia al terrorismo" en una línea "de condena al terrorismo, como no podía ser de otra manera".
"Pero es la primera vez que se hace una reflexión o una consideración sobre la legitimidad o no legitimidad del diálogo" con la banda terrorista, aseveró Zapatero, que remarcó que es "la primera vez en una nota previa a las elecciones" de la CEE. En este sentido, se refirió en concreto a los comicios de 2000, cuando "hubo muchos asesinatos terroristas" antes y "hubo un proceso de diálogo" y no hubo "ninguna referencia a los límites o a la legitimidad y en qué circunstancias" se produjo ese diálogo con ETA, señaló Zapatero, que remachó: "eso sí es una diferencia y eso es lo que no me parece adecuado".
NO ME CALLÓ, PERO NO ME ENFADO
"Si hay una cosa que no he entendido, que me parece realmente insólito, es lo referente a la asignatura de Educación por la Ciudadanía", continuó Zapatero, que describió esta asignatura como una materia que contiene "materiales educativos formativos sobre ciudadanía, Derechos Humanos, la Constitución, los valores de convivencia, la Europa libre para todos en lo que representa a la democracia". "Por tanto, tengo que discrepar de una manera contundente" respecto a la nota pastoral de la CEE, añadió el presidente del Gobierno.
Sin embargo, Zapatero dejó muy claro que su postura es "no me callo, pero no me enfado". "Es mi forma de ser desde hace muchos años y estaré siempre dispuesto al diálogo, pero va a a tener que fundamentarse en un mayor respeto a lo que representa quien encarna la voluntad popular, democraticamente elegida, como yo tengo un gran respeto a todo lo que representa la CEE", señaló, al tiempo que rechazó las afirmaciones de que con la nota pastoral le "ha venido a ver Dios" al PSOE para movilizar al electorado de izquierdas.
"Llegará un momento en el que dirán que la escribió Blanco", ironizó el jefe del Ejecutivo, que dijo que habría "firmado" antes de que esa nota "no se hubiese producido en esos términos, igual que me hubiese gustado que el 30 de diciembre no se hubiera dicho, por dos cardenales, en relación con las leyes que emanan de un parlamento democrático, que retrocedían en los Derechos Humanos o que disolvían la democracia". "Eso sí que es serio", remachó, antes de concluir que "por respeto tanto a cristianos como a católicos" la relación entre el Gobierno y la CEE "debería ser de mayor respeto y cooperación".