Publicado 26/08/2026 08:00

Julia Navarro.- Nolan

MADRID 26 Ago. (OTR/PRESS) -

Y sí, ya he ido a ver La Odisea de Cristopher Nolan. Sentada ante la pantalla he intentado despejar de mi cabeza todas las críticas leídas, las que califican la película de obra maestra y las que la desechan como un fiasco. Vista la película no sé si lo que ha pretendido el director es recrear la historia de Homero acorde a los parámetros y estética de hoy o simplemente utilizar un nombre universal, La Odisea, como reclamo para su película, que cualquier parecido con la historia de Ulises es una leve coincidencia.

Los guerreros micénicos parecen formar parte de alguna pandilla de malotés del Bronx neoyorkino. Agamenon se resguarda en una armadura que recuerda a la de Darth Vader, malo, malisimo de Star Wars. Menelao parece un macarra de película actual, la belleza de Helena luce por su ausencia, Circe parece una abuela malvada, Polifemo es un monstruo de plástico. Como videojuego no estaría mal. Eso sí, Mat Damon compone un Ulises creible y en nada desmerece a las actuaciones de Kirk Douglas y Armand Assante. Sin duda, Mat Dammon es lo mejor de la película. Bueno, también es de justicia reconocer el papel de John Leguizamo. Borda el papel del viejo sirviente ciego de Ulises. Y que nadie se enfade pero el perrete que hace de Argos logra reflejar lo que supone la lealtad incondicional.

Pero, salvo estas excepciones, la realidad es que La Odisea de Nolan es eso: La Odisea de Nolan. Un buen director que maneja con maestría todos los trucos de las grandes superproducciones de Holliwood, efectos especiales incluidos. Solo que nada de lo que cuenta en su "Odisea" resulta emocionante. Sí, es eso, la película no emociona, es fría, como el hielo. Pero lo cierto es que cuando la película terminó escuche aplausos en la sala. Momento en que pensé que, seguramente, los que aplaudian no habían leído La Odisea y lo que habían visto era un espectáculo visual al gusto de hoy. Ante eso nada que decir, salvo que en el sueño cinematográfico de Nolan yo no he sido capaz de encontrar la grandeza de la aventura de Ulises, el hombre que rechaza la inmortalidad, que duda, que se enamora, mata, llora, es leal a sus amigos y su regreso a Itaca representa, como bien entendió Kavafis, el camino de la vida.

A la película de Nolan le falta emoción, no es capaz de trasladar la profundidad de los personajes, incluso algunos hablan como si fueran alumnos de una escuela de negocios de tercera, cuando intentan explicar la situación estratégica de Troya en la geopolitica de la época. En la película solo encontré impostura, los personajes no resultan creíbles, solo superficiales, insisto, como de videojuego. Quizá por todo esto está teniendo tanto éxito, porque refleja lo que es la sociedad de hoy, aquí, ahora. Pura banalidad. Mi imaginario nada tiene que ver con el de Nolan y por tanto seguiré imaginando a Ulises tal y como lo describió Homero.

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