El director de Funditec Research, Gonzalo Álvarez Marañón - FUNDITEC
MADRID, 22 Oct. (Portaltic/EP) -
La inteligencia artificial (IA), con su capacidad para comprender y usar el lenguaje, se ha convertido en una gran herramienta para mejorar el código de cualquier web, aplicación o sistema, pero el programador conserva todavía un papel fundamental en la detección de errores, sobre todo en proyectos complejos.
La revolución de la inteligencia artificial ha obligado a muchos sectores a reinventarse para hacer compatible su permanencia con la implementación de esta tecnología, algo a lo que la codificación de los programadores no ha quedado ajena.
Los dos principales retos a los que los programadores se han enfrentado a lo largo de la historia y perdurarán en el tiempo son la detección de errores y la complejidad creciente del código en proyectos grandes, saber cómo funciona y mantenerlo a lo largo del tiempo o actualizarlo para mejorarlo.
Así lo ha señalado el ingeniero de telecomunicaciones y director de Funditec Research, Gonzalo Álvarez Marañón, quien también ha expuesto que "la IA acelera el proceso ayudando a depurar el código de manera mucho más eficiente".
Ello se debe a que "la IA generativa es excepcionalmente buena con el lenguaje", porque "aprende a partir de enormes cantidades de datos", en lugar de ser programa "instrucción a instrucción", como ocurre con la construcción del código.
El código se escribe mediante lenguajes de programación con unas reglas muy estrictas y, según Álvarez Marañón, "una ventaja que tienen estos lenguajes formales es que se puede comprobar si el código funciona, lo que le permite a la IA aprender por ensayo y error y mejorar muy deprisa".
Sin embargo, el ingeniero en telecomunicaciones apunta que, si bien el código perfecto no existe, el fallo de forma segura también ha de estar contemplado, porque "si algo sale mal, que no deje la puerta abierta a fallos aún peores".
Ante esta situación, el programador adquiere un papel crucial, porque la inteligencia artificial "no puede desarrollar aplicaciones de software complejas de forma fiable sin supervisión". Más aun, insiste en que "en manos de quien no sabe programar puede hacer un código con fallos de seguridad que no sabrá detectar".
Los conocidos como 'bugs' hacen que el programa no funcione o se comporte de manera "indeseable". Estos fallos son fáciles de detectar, pero otros errores del código que "no alteran en absoluto la funcionalidad del programa" se traducen en brechas de seguridad que permiten que "un actor malicioso cause daños imprevistos, como por ejemplo acceder a datos confidenciales, cambiar el precio de los productos o borrar información vital".
La IA escribe mucho código, pero, como concluye el director del centro de investigación Funditec, "también introduce fallos de seguridad y hacen falta expertos capaces de detectarlos y corregirlos".