MADRID 10 Dic. (EUROPA PRESS) -
El catedrático y ex rector de la Universidad Carlos III Gregorio Peces-Barba subrayó hoy la "importancia" de que se imparta la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (EpC), ya que aseguró que en ella queda perfectamente explicado el "talante" recogido en la Constitución que separa Iglesia y Estado y diferencia entre pecado y delito.
En su intervención durante el Seminario 'Calidad Democrática y Buen Gobierno', organizado por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Peces-Barba, uno de los siete ponentes de la Carta Magna, hizo un análisis sobre la diferencia entre ética pública, aquella que vela por "el interés general y el bien común", y ética privada, siendo ésta última competencia de la familia en el caso de la educación, es decir, "fuera del entorno escolar".
Para Peces-Barba, el espacio en el que se enmarca la asignatura de Educación para la Ciudadanía se encuentra en la Constitución, cuyo artículo 27.2 establece que "la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales".
Así pues, consideró que habría que "obligar a los gobernantes a escribir 100 veces que la educación debe liberarse de cualquier dogma particular", aludiendo una vez más a la separación entre Iglesia y Estado, un planteamiento que surgió, según recordó, en el siglo XVIII y de lo que "algunos como Rouco Varela no se han enterado".
En este sentido, manifestó que "la ética privada no puede establecer obligaciones sobre la ética pública", motivo por el cual, añadió, hay "libertad de conciencia, religiosa", aunque también "objeción de conciencia".
Pero Peces-Barba subrayó que ninguna ética privada, ya sea religiosa o laica, "puede pretender el monopolio" en este ámbito aunque esto haya sido "la pretensión" de la Iglesia católica en Europa a través de una actitud "beligerante contra la modernidad".
Para el catedrático, la "correcta relación" y el "equilibrio" entre la ética pública y la privada es lo que permite que en la Constitución se recojan expresiones como "separación Iglesia-Estado y laicidad, donde pecado y delito son cosas diferentes".