Publicado 17/06/2022 14:27

Ribera advierte a los países europeos de que tienen más cerca de lo que creen la desertificación y la sequía

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, interviene en el acto de inauguración del Día Mundial de Lucha Contra la Desertificación y la Sequía 2022, en el Museo Reina Sofía, a 17 de junio de 2022, en M
La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, interviene en el acto de inauguración del Día Mundial de Lucha Contra la Desertificación y la Sequía 2022, en el Museo Reina Sofía, a 17 de junio de 2022, en M - Alberto Ortega - Europa Press

   MADRID, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

   La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha advertido a los países vecinos europeos de que tienen más cerca de lo que creen el riesgo de degradación de la tierra o el riesgo de desertificación y las sequías.

   "Aún les parece lejana, pero es más cercana y visible de lo que parece en la agenda", ha subrayado durante su intervención en el Museo Reina Sofía, que acoge la celebración internacional del Día Mundial contra la Desertificación y la Sequía de la ONU.

   En el evento, Ribera ha apelado al trabajo multilateral contra este riesgo global ante el que se sabe lo que hay que hacer. Por ello, en el marco de la iniciativa previamente anunciada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, 'Restaurando paisajes y agua para la adaptación y la resiliencia', ve fundamental trabajar con los vecinos del Sahel, con los del Mediterráneo y con los de otros países europeos.

   La iniciativa, según expuso Sánchez, buscará reforzar los vínculos de colaboración con África para luchar contra la desertificación del continente.

   A ese respecto, Ribera ha defendido que incluso en circunstancias complicadas "juntos se puede más y mejor" y ha insistido en que es "hora de actuar" y de que la preocupación entorno a la degradación de los suelos y la desertificación, la preocupación por la sequía, la capacidad de responder reduciendo vulnerabilidad, ganen el espacio público que merecen en términos de divulgación, conocimiento por parte de la sociedad y de compromiso público y privado.

   "Es difícil atender a un desafío de estas características si no existe una convicción generalizada de lo difícil que resulta", opina la vicepresidenta que califica de determinante la necesaria combinación de la acción local, nacional y global.

   La ministra ha añadido que en el mundo más de 70 países viven con "intensidad dolorosa la sequía" aunque no todos de la misma manera ni con la misma capacidad de reacción, ya que para unos esto supone una cuestión de vida o muerte, de reversión de inversión, de desarrollo y progreso. Mientras, para los países que, como España están acostumbrados a vivir con sequía, están "mejor preparados" para dar soluciones y mitigar impactos con mayor antelación.

   Sin embargo, la vicepresidenta dice tener la sensación de que todos estos impactos de la sequía no han sido percibido por la opinión pública en toda su dimensión en todos los países.

   Por eso, considera que "lo inteligente" es trabajar desde ya porque los escenarios climáticos y desarrollo exigen respuestas conjuntas, integrar los riesgos climáticos y de degradación en la planificación sectorial y en la ordenación del territorio, así como trabajar para la resiliencia y dar capacidad de reacción al conjunto de los ciudadanos.

   "En España la relación agua sequía es un clásico", ha expuesto al auditorio Ribera, quien ha explicado que por eso la planificación hidrológica nacional "ya no trabaja más" con escenarios promedios sino extremos para gestionar el recurso en escenarios de inundación y de extrema sequía. Así, ha añadido que desde hace décadas, España conoce la necesidad de integrar la sequía en la nueva planificación hidrológica y la gestión de los recursos hídricos, evitando en lo posible actuaciones de emergencia cuando ya se ha llegado a situaciones severas.

   En definitiva, ha insistido en la necesidad de evitar la degradación de las tierras mediante una gestión sostenible del suelo y del agua y de restaurar las tierras ya degradadas, "acciones indispensables para alcanzar la seguridad alimentaria e hídrica, ralentizar el calentamiento global, reducir la magnitud, intensidad y recurrencia de riesgos (pandemias, sequías, inundaciones) y facilitar la recuperación los hábitats naturales y la biodiversidad".

   Ribera ha apostado por trabajar con anticipación como responsables políticos para encarar los escenarios climáticos y de desarrollo socioeconómico. Por ello, aboga por que la desertificación gane el espacio público que merece, en términos de conocimiento, de preparación y de compromisos.

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