2018 se despide dejando en el aire el cambio de hora que podría demorarse hasta 2021 o quedar en suspenso

Reloj de la Puerta del Sol de Madrid, campanadas
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Publicado 31/12/2018 12:45:32CET

   MADRID, 31 Dic. (EUROPA PRESS) -

   El debate sobre el cambio de hora ha sido uno de los temas de actualidad de este 2018, que termina dejando en el aire la propuesta inicial formulada por la Comisión Europea para que el último cambio se produjera en marzo u octubre de 2019 y que podría demorarse hasta 2021 o quedar en suspenso, después de que los 28 aplazaran sin fecha la reforma del cambio horario por falta de consenso y de evaluaciones de impacto.

   A lo largo de 2018 se llevó a cabo una consulta pública en el bloque comunitario en la que más del 80% de los 4,6 millones de ciudadanos que participaron en la misma abogaban por eliminar los cambios de hora bianuales en la zona.

   A raíz de los resultados obtenidos, la Comisión Europea propuso que el último cambio de hora en la Unión Europea ocurriera en marzo u octubre de 2019 y que, a partir de ese momento, no se pudieran realizar más modificaciones. No obstante, la Presidencia austriaca puso posteriormente sobre la mesa una propuesta para retrasar el cambio de sistema hasta 2021 tras constatar que la idea de Bruselas era "demasiado ambiciosa".

   El objetivo de Bruselas era que los países tomaran una decisión antes de abril de 2019 sobre si querían adoptar de manera permanente el horario de invierno o el de verano, si bien los gobiernos de la UE acordaron posteriormente que sería necesario más tiempo de adaptación tanto a nivel interno en cada Estado miembro como en lo relativo a la coordinación entre países vecinos.

   En el caso de España, el Gobierno aprobó el pasado mes de septiembre un acuerdo para la creación de una comisión de expertos que estudiara las consecuencias para el país de un hipotético cambio de hora. Esta comisión está compuesta por 14 expertos que deben presentar propuestas dirigidas a la protección y mejora de la salud, especialmente de los grupos de población más vulnerables, así como a potenciar la sostenibilidad social, ambiental y económica, y a favorecer el principio de igualdad entre hombres y mujeres.

   En concreto, el grupo de expertos debe evaluar de la forma más amplia posible los costes y beneficios de las medidas que se proponen como la evaluación de los costes que incidan en la eficiencia energética y económica de las distintas actividades productivas, así como la valoración de los beneficios, especialmente los posibles impactos positivos en la salud de las personas y sobre la igualdad entre mujeres y hombres.

   Con motivo del cambio de hora del pasado mes de octubre, el catedrático del departamento de física aplicada de la Universidad de Santiago Jorge Mira --miembro del comité de expertos-- afirmó a Europa Press que esperaba que no fuera "la última vez" que se producía este cambio que a su juicio "es absolutamente necesario porque el día en verano dura más que en invierno y esto se arregla con el cambio estacional".

   Por su parte, el presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE), José Luis Casero --que también forma parte del Comité de Expertos que evalúa esta cuestión--, se muestra partidario de terminar con el cambio y se ha mostrado a favor de la idoneidad de adoptar el horario de invierno. "Hay datos, información, expertos y muy cualificados: dejemos de marear la perdiz", zanjó.

   Sin embargo, a principios de diciembre, los ministros de Transportes de la Unión Europea mostraron sus dudas sobre la reforma que defiende Bruselas para abolir el cambio horario bianual y pidieron más tiempo para que los expertos pudieran evaluar a nivel nacional y europeo las consecuencias de tales modificaciones, lo que en la práctica supone aplazar la negociación sin fecha.

   A los ministros también les preocupaba el riesgo de "fragmentación" dentro de la Unión Europea si cada país tiene libertad para acogerse al horario de invierno o de verano, por lo que apostaron por asegurar que los Estados miembros se coordinarían con sus vecinos antes de tomar una decisión definitiva.

   La presidencia de turno de la UE, que este semestre ocupa Austria, presentó un informe de progreso que constataba las diferencias entre los países que verían con buenos ojos acabar con los cambios ya en abril de 2019, como proponía la Comisión Europea, y aquellos que creen que no hay pruebas de los beneficios de tal medida y reclaman una evaluación de impacto "pormenorizada" por parte de Bruselas. La conclusión es que la "mayoría" de países coinciden en que el calendario fijado por Bruselas es "demasiado ambicioso".

   El único país que se ha posicionado claramente en contra de la medida ha sido Portugal, cuyo representante en el debate ha recordado que su país ya tiene experiencia en modificar los husos horarios porque en los años 20 eligió quedarse de manera indefinida con el horario de invierno y más adelante, entre 1967 y 1975, optó por el de verano. En ambos casos se abandonaron por la incomodidad que suponía para la población.

HUSO HORARIO

   Por otro lado, y al margen de los posibles cambios de la regulación comunitaria sobre el cambio de hora, la Comisión técnica de Expertos creada en España también estudiará la posibilidad de recuperar el horario correspondiente a Europa occidental, que España perdió en 1940 por lo que el país podría volver a adoptar la misma hora que Reino Unido o Portugal y que ya tienen las Islas Canarias.

   Los Estados miembro están distribuidos en tres husos horarios diferentes, que comprenden la hora de Europa occidental (UTC), hora de Europa central (UTC +1) y hora de Europa oriental (UTC+2). Aunque geográficamente España se halla en el área correspondiente área la hora de Europa occidental, adoptó el huso horario correspondiente a Europa central mediante la Orden de Presidencia del Gobierno 7 de marzo de 1940.

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