Publicado 17/03/2022 15:11

El cardenal destituido Angelo Becciu ante el tribunal vaticano: "Las acusaciones son absurdas, grotescas y monstruosas"

Archivo - El cardenal destituido Angelo Becciu.
Archivo - El cardenal destituido Angelo Becciu. - DE GIGLIO/FOTOGRAMMA / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

ROMA, 17 Mar. (EUROPA PRESS

El destituido cardenal italiano Angelo Becciu, que ocupó entre 2011 y 2018 uno de los cargos más poderosos del Vaticano en la Secretaría de Estado, ha defendido su inocencia en el juicio por la compra opaca de un inmueble en Londres al señalar que las acusaciones contra él "absurdas, grotescas y monstruosas".

"Hay que preguntarse quién ha querido todo esto y con qué finalidad. Claro, que contaba con demonizarme y con destruirme. Me han herido y golpeado en mi ser sacerdotal y en mis afectos familiares. Pero no me han plegado. Estoy aquí con la cabeza bien alta, con la conciencia limpia y por eso defiendo mi derecho a la inocencia", ha enfatizado en una declaración espontánea ante los jueces del tribunal de Vaticano, según recogen los medios italianos.

Becciu ha declarado este jueves como imputado y ha negado haber desempeñado ninguna acción deliberada para sustraer fondos al Vaticano en las operaciones para la compra irregular del inmueble de Londres, que acarreará unas pérdidas de 217 millones de euros, según estimaciones propias.

"Quiero declarar aquí, enseguida, con la fuerza y la trasparencia de mi conciencia que nunca he querido ni un euro, ni siquiera un centésimo de los que he gestionado y que nunca he tenido conocimiento de que fuera desviado, mal usado o destinado a fines que no fueran exclusivamente institucionales. Siempre he actuado por el bien de la Sede Apostólica y de la Iglesia entera", ha manifestado.

La operación financiera de la adquisición del inmueble se realizó cuando él ocupaba el cargo de sustituto en la Secretaría de Estado del Vaticano y tenía acceso sin ningún tipo de supervisión a la carretera de fondos de este organismo que tras el escándalo eliminó el Papa en una reforma completa de la estructura financiera de la Santa Sede.

"No es fácil tomar la palabra y defender mi honorabilidad en esta sede. Me ha precedido una masacre mediática sin precedentes. He sido presentado como el peor de los cardenales. Un campaña violenta y vulgar. Con acusaciones de todo tipo, con un eco mundial. He sido descrito como un hombre corrupto. Ávido de dinero. Desleal al Papa. Estoy preocupado solo por el bienestar de mis familiares. Han insinuado infamias sobre la integridad de mi vida sacerdotal; que he financiado a testigos falsos en un proceso contra un hermano; o incluso que soy propietario de pozos de petróleo o de tener dinero en paraísos fiscales", ha referido Becciu que está acusado de malversación de fondos, lavado de dinero, fraude, abuso de poder y extorsión.

El exprefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, a quien el Papa cesó de su cargo en septiembre de 2020 en un gesto insólito en el que le fueron también cancelados sus "derechos relacionados con el cardenalato", ha negado de este modo su implicación en el escándalo financiero de Londres, es decir la compra opaca de un lujoso edificio en Londres, en Sloane Avenue, con operaciones irregulares que incluyen malversación de fondos del Vaticano, según las investigaciones.

Las pesquisas judiciales lo acusan de haber tejido a su alrededor una red de corrupción para pilotar inversiones vaticanas hacia fondos especulativos con sede en paraísos fiscales. La fiscalía del Vaticano señala en las investigaciones que transfirió hasta 100.000 euros del mismo Óbolo de San Pedro, que recoge las donaciones de los fieles a las obras de caridad del Papa y sobre el que tenía autoridad directa como sustituto de la Secretaría de Estado, hasta la cooperativa Spes, cuyo representante legal es su hermano, Tonino Becciu. Esta suma estaría vinculada -según la versión de Becciu- a obras de reforma en la sede de Cáritas Ozieri (provincia de Sácer, en Cerdeña) - .

Así lo ha reiterado este jueves en sede judicial. Según sus abogados, Becciu autorizó un movimiento de 25.000 euros en 2015 - bajo petición del obispo de Ozieri, en la isla de Cerdeña- para reactivar la producción de una panificadora que había quedado destruida tras un incendio.

Según la defensa del todavía cardenal esta suma de dinero se transfirió "con vocación caritativa, ideada por la diócesis en acuerdo con la oficina de Cáritas local" en el ámbito del "proyecto local 'El Pan de los últimos'" gracias al que se le dio un puesto de trabajo a 15 personas "en condiciones vulnerables".

También se ha referido a una segunda "contribución económica de 100.000 euros en 2018 -siempre bajo petición del obispo de Ozieri- para apoyar la construcción de un centro polifuncional denominado 'Ciudad de la caridad'" que ha comenzado a usarse, según su versión, para dar refugio a personas sin hogar e migrantes desde el pasado 28 de febrero. Becciu se ha desentendido así de las acusaciones de malversación de fondos que pesan sobre él.

Sin embargo, no ha explicado por qué el dinero acabó pasando por la cooperativa propiedad de su hermano. La fiscalía del Vaticano también acusa al cardenal italiano de haber aprovechado su cargo en la Curia para obtener financiación a fondo perdido. Según las investigaciones, el excardenal consiguió hasta 600.000 euros de los fondos que la Conferencia Episcopal Italiana recibe del Estado a través de los impuestos donados a la Iglesia.

Para hacer frente a estos escándalos financieros, el Papa aprobó recientemente una nueva ley de transparencia para regular las contrataciones públicas en el Vaticano. La nueva normativa hace suyos los principios de la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción de 2003 e impide así la participación en los concursos públicos del Vaticano a las empresas condenadas por fraude o corrupción, a aquellas que tengan sede en paraísos fiscales o evadan impuestos y también a las que no respeten el medio ambiente.

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