Vista del valle del Lötschental, en Suiza, uno de los más de cien sitios en el mundo donde se tomaron. - ANTOINE CABON / CSIC
MADRID, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un estudio internacional en el que ha participado la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) y el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) cuestiona una de las hipótesis más extendidas sobre el papel de los bosques como sumideros de dióxido de carbono (CO2) en un escenario de cambio climático, según ha informado este viernes el propio CSIC.
Esta es la idea de que el calentamiento global aumenta la capacidad de los bosques para absorber CO2 ya que la temporada de crecimiento de los árboles se prolonga a medida que aumentan las temperaturas. Esto les permite producir más madera, el principal reservorio del CO2 que capturan de la atmósfera.
Los autores han descubierto que no basta con que los árboles dispongan de más tiempo para crecer, sino que lo que realmente determina cuánto crecen y cuánto carbono almacenan es la velocidad a la que producen nuevas células de madera. Además, a diferencia de lo que se pensaba, aunque el calentamiento alarga la estación de crecimiento de los árboles, este efecto puede verse contrarrestado por unas condiciones cada vez más secas.
A esta conclusión han llegado gracias a más de 50.000 observaciones a coníferas. En concreto, han estudiado muestras de madera obtenidas regularmente por investigadores de cada instituto asociado en más de un centenar bosques de coníferas de cuatro continentes. Estos se han situado en todo tipo de climas, desde regiones boreales hasta zonas semiáreas.
Uno ha sido, por ejemplo, el del valle de Lötschental (Suiza), donde se han recolectado muestras de madera semanalmente a lo largo de la temporada de crecimiento durante los últimos 20 años. "Estas observaciones frecuentes y a largo plazo son extremadamente raras y valiosas. Al seguir los mismos árboles durante muchos años, podemos reconstruir cómo responde la formación de madera a las condiciones ambientales cambiantes", ha afirmado Patrick Fonti, dendrocronólogo del Instituto Federal Suizo de Investigación sobre Bosques, Nieve y Paisaje, que ha coordinado el monitoreo semanal.
De vuelta en el laboratorio, cada muestra se ha procesado, fotografiado al microscopio y analizado célula a célula. De esta forma, los investigadores han monitorizado la formación de nuevas células de madera en los anillos de crecimiento más externos de los árboles, un proceso conocido como xilogénesis. Así, han descubierto que la velocidad a la que los árboles producen nuevas células de madera influye más en el crecimiento anual que la duración del período durante el que estas se forman.
Asimismo, han encontrado que la producción de madera solo aumenta con la temperatura hasta un determinado punto. A partir de ahí, la escasez de agua ralentiza el crecimiento de los árboles y reduce su capacidad para fijar CO2. Por lo tanto, los efectos positivos de una temporada de crecimiento más larga podrían compensarse, e incluso desaparecer, si el aumento de las temperaturas viene acompañado de una mayor aridez.
De hecho, la producción de células de madera comenzó a disminuir en las muestras observadas por encima de una temperatura media anual de unos 6°C, probablemente debido a una menor disponibilidad de agua. De acuerdo con el CSIC, esta investigación ayuda a explicar por qué el alargamiento de la temporada de crecimiento no tiene las mismas consecuencias en todos los bosques.
"Los bosques donde las bajas temperaturas limitan el crecimiento, como los boreales, los árboles pueden crecer durante más tiempo y a mayor velocidad, como efecto del calentamiento global. Por el contrario, en los bosques templados y mediterráneos, el aumento de las temperaturas y la menor disponibilidad de agua, reducen el beneficio potencial de una mayor temporada de crecimiento y la producción de nuevas células de madera se ralentiza", ha apuntado.
Los resultados de este trabajo internacional cuestionan la expectativa de que temporadas de crecimiento más largas necesariamente mejorarán el almacenamiento de carbono en los bosques y, por lo tanto, mitigarán el cambio climático.
Antoine Cabon, científico de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) y del Instituto Federal Suizo de Investigación sobre Bosques, Nieve y Paisaje (WSL), y líder del trabajo, ha señalado que los hallazgos muestran "la importancia de considerar no solo la duración de la formación de madera, sino también la rapidez con la que ocurre, al predecir cómo responderán los bosques al calentamiento global".