26 de febrero de 2020
 
Actualizado 13/04/2007 13:22:58 CET

Guardia Civil desarticula en Madrid una banda albanokosovar que robaba bancos y empresas

Con esta operación, se esclarecen una decena de robos en Madrid, Zamora y Orense

MADRID, 13 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Guardia Civil informó hoy de la desarticulación de una banda compuesta por 6 personas, todas de nacionalidad albanokosovar, presuntamente responsables de numerosos robos en entidades bancarias y empresas en varias provincias españolas.

Para ello, los agentes realizaron tres registros domiciliarios en Madrid, incautándose de 54.000 euros, una pistola, cuatro vehículos, planos de los lugares donde se produjeron las sustracciones, herramientas empleadas en la comisión de los robos, etc...

La operación, denominada "Maremoto", se inició a comienzos de este año, cuando la Benemérita tuvo conocimiento de la existencia de varios robos en entidades bancarias y empresas de diversas provincias españolas, que guardaban alguna relación entre sí.

Tras algunos indicios, el Grupo de Delincuencia Organizada de la Guardia Civil estableció un dispositivo de control y vigilancia sobre una serie de sospechosos afincados en Madrid, que permitió la detención de la banda.

En el momento de la operación, los detenidos tenían en su poder 45.000 euros repartidos proporcionalmente entre todos ellos, producto de un robo cometido la noche anterior en una entidad bancaria de la provincia de Orense.

Con esta operación, la Guardia Civil esclarece una decena de robos en Madrid, Zamora y Orense. No se descartan nuevas detenciones y registros, ya que los investigadores consideran que pudieran ser autores de más de un centenar de acciones delictivas que se investigan en la actualidad.

Los detenidos se desplazaban casi a diario desde Madrid a otras provincias para localizar los lugares donde esa misma noche o en días posteriores asaltarían. Mientras robaban, un coche de la banda vigilaba para detectar una posible presencia de los Cuerpos de Seguridad.

Antes de entrar en el local, vestidos con ropas oscuras, neutralizaban las alarmas y telefonía móvil de la zona, activando potentes inhibidores de frecuencia de fabricación casera. Tras cometer el robo, regresaban a Madrid ocultándose en un piso de seguridad que poseían en el barrio de Villaverde, donde se repartían el botín obtenido y ocultaban el material empleado en la comisión del robo, en un vehículo y en el trastero.