Dieciséis personas sufren picaduras de 'carabela portuguesa' en varias playas cántabras

Actualizado 30/07/2010 22:29:05 CET

SANTANDER, 30 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un total de 16 personas han sufrido picaduras de 'carabela portuguesa' a lo largo de la jornada en varias playas cántabras, según han informado fuentes del 112.

El municipio donde se han registrado más picaduras ha vuelto a ser Noja, con cinco personas afectadas en la playa de Ris. Se trata de dos chicos y una chica de entre 14 y 16 años con picaduras en los pies, así como un hombre de 45 años y su hijo, de 8, con picaduras en las manos.

En Santander, por su parte, se han contabilizado cuatro picaduras: una en la playa de La Magdalena, donde un niño de siete años ha sufrido la picadura en el abdomen; otra en Mataleñas, con un chico de 14 años afectado por picaduras en las piernas y un brazo; y las otras dos en Bikinis y la segunda playa del Sardinero, respectivamente.

Mientras tanto, en la playa de Langre un joven de 28 años ha sufrido picaduras en brazos y barbilla, un hombre de 43 en las piernas y un niño de 10 años en los brazos.

Asimismo, se han registrado picaduras en las playas de Covachos y San Juan de la Canal (en Santa Cruz de Bezana), que han afectado a un joven de 25 años (en la pierna) y una chica de 18 (en brazos y piernas).

El caso más grave de la jornada se ha producido en la playa de Isla, donde una chica de 15 años ha sufrido picaduras por todo el cuerpo salvo la cara y el cuello. La joven fue trasladada por su padre a un centro de salud. Por último, también se ha registrado otra picadura en la playa Salvé de Laredo.

'CARABELA PORTUGUESA'

Aunque similar a una medusa, la 'carabela portuguesa' (Physalia physalis) es un tipo de hidrozoo de la subclase de los sifonóforos. Tiene forma de globo de color azulado y violeta iridiscente, con un tamaño máximo que oscila entre diez y quince centímetros. Permanecen siempre en superficie, aunque sus tentáculos, que pueden alcanzar varios metros de longitud, permanecen bajo el agua.

La picadura es bastante dolorosa y puede resultar potencialmente peligrosa para los grupos de mayor riesgo, niños, personas mayores y personas alérgicas, así como personas con problemas cardiovasculares. El contacto con sus tentáculos provoca quemaduras e hinchazones en la piel.

En caso de picadura, se recomienda acudir al puesto de socorro para la extracción de cualquier resto de tentáculo que permanezca adherido a la piel y controlar cualquier posible reacción al veneno.

En todo caso, no debe rascarse ni frotar la zona afectada, ni limpiar la picadura con agua dulce. Es aconsejable aplicar frío sobre la zona afectada durante quince minutos usando una bolsa de plástico con hielo, nunca el hielo directamente.

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