ARCOlisboa se afianza en su tercera edición y convierte la capital lusa en "nueva escena del arte contemporáneo"

Liliana Porter, en Espacio Mínimo, ARCOlisboa
EUROPA PRESS
Publicado 17/05/2018 21:16:52CET

Pintura y escultura comparten protagonismo en la tercera edición de esta "feria boutique", abierta hasta este domingo 20 de mayo

LISBOA, 17 May. (De la enviada especial de Europa Press Mirian San Martín) -

La tercera edición de ARCOlisboa ha abierto sus puertas este miércoles 17 de mayo en la Cordoaria Nacional con la propuesta de 72 galerías de 14 países y el impulso de nuevas propuestas que afianzan una feria que, en palabras de su director, Carlos Urroz, ha convertido a la capital de Portugal en "nueva escena del arte contemporáneo".

Esta feria, que acoge un año más este edificio emblemático, antigua fábrica de la marina portuguesa, se caracteriza en esta edición por la apuesta por la pintura que hacen casi la totalidad de las galerías, aunque, según ha destacado Urroz en declaraciones a los medios, es la escultura la técnica que tiene "más visibilidad" en esta ocasión.

De hecho, algunas de las obras que alcanzan los premios más elevados son un móvil de Alexander Calder o un retrato en cartón de Picasso, que la galería española Leandro Navarro vende por 675.000 y 500.000 euros, respectivamente, según ha señalado Íñigo Navarro. Además, la escultura también ha logrado el éxito en la galería mallorquina Horrach Moya, que en la primera jornada ya ha vendido un vestido metálico de Susy Gómez y una escultura en cerámica y tejido de la portuguesa Joana Vasconcelos, por 20.000 euros.

Urroz se refiere a ARCOlisboa, la hermana pequeña de ARCOmadrid, como una "feria boutique" que se afianza en la ciudad gracias a un acuerdo firmado con el Ayuntamiento que abarca hasta 2020 y que ha permitido, según ha relatado a los medios, un aumento del presupuesto del 20 por ciento hasta alcanzar los 1,2 millones de euros, a lo que se suma el interés de un mayor número de coleccionistas procedentes de territorios como Estados Unidos, entre otros, y que se enriquece con un clima cultural que llena estos días todos los rincones de la ciudad con multitud de propuestas.

Asimismo, Urroz hace alusión al clima fiscal favorable del país, "vínculo entre América y Europa", algo que ya destacaron los coleccionistas el pasado año y que consigue atraer la inversión extranjera. "Es una ciudad que por su propia historia ha estado escondida en los últimos años, a pesar de los momentos de prosperidad económica", ha destacado el director de ARCO, quien subraya la recuperación de "esplendor" que tuvo la ciudad en la Segunda Guerra Mundial, cuando era una ciudad "muy cosmopolita".

SIN ARTE POLÍTICO O ESPECTÁCULO

Los galeristas y coleccionistas coinciden en que esta feria mantiene la línea de ediciones anteriores y, un año más, nada desentona, el arte político se esconde bajo varias lecturas y el arte polémico sencillamente está ausente. Tampoco hay espacio para el espectáculo, para el riesgo o la experimentación excesiva, e incluso los neones son una excepción que se limitan a galerías como Krizinger (Viena) con Brigitte Kowarz, o la italiana Giorgo Persano, con la propuesta de Alfredo Jaar, entre otras.

Helga de Alvear es una de las galerías que se estrena en esta feria y, según ha señalado la galerista y coleccionista en declaraciones a los medios en esta primera jornada, está "encantada" por el "nivel" que ha comprobado, así como por los resultados, ya que hasta el momento ya ha vendido una obra de Axel Hütte, y ella misma ha sumado tres obras a su colección, que ya alcanza las 3.000 piezas.

Del mismo modo, las obras de Ángela de la Cruz que ha traído a ARCOlisboa están teniendo "éxito", algo que se debe al Premio Nacional de las Artes Plásticas que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte le ha concedido, uno de los motivos por los que sus obras aparecen en varias galerías, como ocurre también las piezas de Antonio Ballester Moreno o Helena Almeida.

Preguntada por la ausencia de obras polémicas, tales como la obra de Santiago Sierra que tanto revuelo armó en la pasada edición de ARCOmadrid, Helga de Alvear ha señalado que estas obras "no existen". "Goya también pintó los fusilamientos del 2 de mayo, ¿y el Guernica de Picasso qué es? Al que no le guste que mire para otro lado", ha afirmado De Alvear, quien ha mostrado su voluntad de regresar a Lisboa el próximo año. Asimismo, y preguntada por sus apuestas para su debut en ARCOlisboa, ha resaltado la necesidad de "educar" porque, según ha indicado, se compra mucha "decoración".

Luis Valverde, de la galería Espacio Mínimo, que no ha faltado en ninguna de las tres ediciones de la feria lisboeta, es una de las galerías que apuestan por ejemplos de galerías que indagan en el concepto de arte como representación y en los procesos de creación, como es el caso de la vasija de cristal Miguel Ángel Gaüeca, con las medidas para crear una obra, o en las lecturas políticas que subyacen en la obra de Liliana Porter.

Quizás el ejemplo más explícito de arte político es el del artista lisboeta Nuno Nunes-Ferreira, en el proyecto individual por el que apuesta la galería Juan Silió en el Torreão Poente del complejo, con el que aborda el silencio, la memoria, la lucha y la verdad en una reflexión sobre la historia reciente de Portugal a través de periódicos y revistas originales de 1947 a 1977. En este mismo espacio, la artista española Esther Ferrer (Premio Nacional de Artes Plásticas 2008) también está presente con una instalación valorada en 16.000 euros.

En cuanto a la presencia de galerías portuguesas, la más numerosa con un total de 28, destacan nombres como los de Quadrado Azul, con artistas como Francisco Tropa; así como Filomena Soares, Vera Cortes, Pedro Cera, Graça Brandao, Fernando Santos, entre otras.

Entre las propuestas de las galerías destaca asimismo el diálogo que propone la galería Fernández-Baso entre Antonio Saura, uno de los fundadores de el grupo El Paso, y la artista Carmen Calvo, entre cuyas piezas hay medio siglo de diferencia. Frente a las obras de Saura, fechadas en torno a los años 60 y que "miran a Goya", en palabras de Calvo, la artista valenciana simboliza el maltrato, que plasma colocando una navaja en los ojos de una mujer en una intervención de fotografía, o una trenza en los de un hombre, tal y como ha explicado a los medios la propia artista.

A este alegato feminista también se suma, tímidamente, una obra de Marcel Dzama, en la galería Helga de Alvear, titulada 'The revolution will be female'.

Durante la primera jornada de esta tercera edición de ARCOlisboa, que en esta ocasión ha cambiado su horario de apertura a las 14.00 y hasta las 21.00 horas, se ha entregado el I Premio Opening, que premia al mejor stand de la sección con la devolución del precio de su espacio, y que ha conseguido la galería polaca BWA Warszawa.

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