Día del Libro 2018: España ha perdido 300 editores en los últimos cinco años

Imagen de una biblioteca
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Actualizado 23/04/2018 12:15:39 CET

El registro del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte contabilizó 3.377 editores en el año 2011 y 3.079 editores en 2017

La mayor parte de los editores, más del 75%, edita menos de 20 libros al año

Solo el 2% de las editoriales, 46 empresas, tiene un volumen de producción superior a las 300 unidades anuales

Las pequeñas editoriales apuestan por el mecenazgo para hacer frente a la concentración empresarial.

MADRID, 22 (EDIZIONES)

La sombra de la crisis económica y el descenso de la venta de libros siguen acechando al sector editorial, que hace frente, entre otros problemas, al aumento de costes y al cierre de librerías tradicionales. Dificultades que, en España, han supuesto la pérdida de casi 300 editores en los últimos cinco años. En el 2011, el portal CULTURAbase del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte contabilizó 3.377. En el 2017, el último año del que se tienen datos oficiales, la cifra cayó hasta los 3.079.

La mayor parte de los editores, más del 75%, edita menos de 20 libros al año. En este sentido, Miguel Jiménez, director de la Agencia ISBN (entidad encargada de recopilar los datos con los que el ministerio elabora las estadísticas) explica que, dentro de este sector, una editorial suele considerarse relevante cuando publica entre 20 y 30 libros años. Condición que solo reúne el 25% de las editoriales españolas, que copan el mercado.

Tanto es así que solo el 2% de las editoriales, 46 empresas, tienen un volumen de producción superior a los 300 libros anuales. Una situación que se ha mantenido prácticamente invariable a lo largo de los años. De hecho, los editores con una capacidad igual o superior a los 300 libros anuales son quienes mejor han capeado las dificultades al ser esta franja de producción la que menos editores ha perdido.

Frente a estas grandes editoriales, las pequeñas tratan de diferenciarse apostando por el mecenazgo. Es el caso de la valenciana Olé Libros y la madrileña Libros.com. De hecho, esta última solo edita mediante la fórmula de la financiación colectiva. También tienen en común su volumen de producción, que ronda el medio centenar de ejemplares al año, y su año de nacimiento: el 2012. Desde entonces, entre las dificultades que han encontrado, la más complicada de sortear ha sido (y sigue siendo) la distribución. Lo sabe bien Toni Alcolea, responsable de Olé Libros. “Los canales de distribución apoyan más a las grandes empresas, aunque los títulos, culturalmente hablando, tengan menos relevancia”, comenta. “Creo que se deberían dar más oportunidades a las pequeñas editoriales, hay que darles más alas”, apostilla, tras asegurar que la “concentración empresarial perjudica al sector”. Considera que estos gigantes editoriales mantienen principios de negocio, “muy lícitos”, subraya, mientras las más modestas son más idealistas. “Tenemos un interés mucho más literario, prestamos más atención a la calidad de lo que editamos”. Motivo por el que recalca que Olé Libros es una editorial por encargo: “Aquí no vale pagar para publicar, no publicamos todo lo que nos traen. Tiene que pasar un filtro”, explica.

“Creo que se deberían dar más oportunidades a las pequeñas editoriales, hay que darles más alas”

En esta tarea les ayuda el proceso de mecenazgo que lanzaron hace tres años a través de su página web porque les sirve para testear el producto antes de lanzarlo al mercado. Cualquier persona tiene la posibilidad de ayudar a financiar la edición de un libro a cambio de una recompensa y, a su vez, reducen las trabas económicas que puede tener un autor a la hora de publicar. “No tiene nada que ver con las plataformas de crowfunding –aclara-. No basta con presentar una propuesta. Somos selectivos con los que publicamos”. Un método que, asegura, les ha permitido tener una prestigiosa colección de poesía, la gran pasión de Alcolea. Prueba de ello es “En lo más profundo del alma”, de la finalista del último Premio Mundial de Poesía Mística, Eliana Cevallos. Es consciente de que esta vertiente literaria tiene un público mucho menor y que no les reporta muchos ingresos. “Pero ser más pequeños nos permite tener una visión más romántica, menos industrial y más quijotesca”, comenta, risueño.

Cuestionado sobre las dificultades a las que se enfrentan los nuevos escritores para que sus libros vean la luz, asegura que cada vez es más sencillo. “Ahora es más fácil publicar cualquier cosa. Y es una pena porque hay mucho talento y talento joven al que los canales de distribución no abren sus puertas por no tener un nombre”.

La visión de Roberto Pérez, director de la editorial Libros.com difiere de la de Alcolea. No considera que ahora se pueda publicar cualquier cosa, sino que existen más facilidades. “Toda persona que tenga una historia que contar y pueda interesar, tiene opción de publicar”, considera. “La calidad es muy subjetiva. Que algo sea bueno o malo lo define el propio lector”. Precisamente esa es la base de su fórmula de negocio, pues su trabajo como editorial se basa únicamente en el crowdfunding o micromecenazgo.

De esta forma, además de testar el producto y ayudar al autor con la financiación, también comprueban si existe un público interesado. “Hay una labor de segmentación muy fuerte para que el libro llegue al lector correcto”. Pérez cree que, así, se puede solventar uno de los grandes problemas del sector: la masificación. “No se vende todo lo que se publica y las novedades ya no aguantan tanto como antes, hay mucha rotación”, sostiene. Por eso considera que el descenso del número de libros editados, más que una mala noticia, es una evolución natural. También lo es adaptarse a los nuevos tiempos. Razón por la que, cuando nació Libros.com, no se planteó operar como una editorial al uso, sino sumarse al entonces incipiente mundo del crowdfunding. Y lo hicieron por la puerta grande, pues su primer libro editado fue “Los trabajos y los días”, de Lorenzo Silva. “Queríamos un nombre importante para arrancar y, gracias a ello, tuvimos mucha proyección y otros quisieron probar”. Un modelo de negocio diferente al de Alcolea que, sin embargo, persigue la misma finalidad: abrirse hueco en un sector dominado por las gigantes editoriales.

TAMBIÉN CAEN LOS LIBROS

La pérdida de editores también ha supuesto un descenso del número de libros publicados, según desvela el análisis de las estadísticas de la edición española de libros con ISBN (código necesario para la venta) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. En 2017 se editó un 10% menos que hace cuatro años al pasar de los 96.862 de 2011 a los 87.293 de 2017. El mayor aumento se produjo entre 2007 y 2008 porque se amplió la definición de libro para también tener en cuenta los libros editados en un soporte diferente al papel.

El descenso más importante se produjo entre 2012 y 2013, con una caída del 18%. A partir de ese momento, el sector ha ido recuperándose muy lentamente. Sin embargo, los últimos datos oficiales demuestran que aún queda un amplio margen de mejora para alcanzar la cifra de 2011, el máximo histórico desde que comenzaron a elaborarse las estadísticas en el 2000.

El director de la Agencia ISBN achaca este descenso a la crisis económica: “El sector aún no se ha recuperado del todo”, sostiene. Sin embargo, aclara, este descenso tampoco debe entenderse como algo negativo en tanto y cuanto el número de libros producidos continúa siendo mayor del que está asimilando el mercado.

A pesar de que el registro del Ministerio comenzó hace 18 años, solo este dato (el número total de libros editados) puede analizarse desde el 2000. El resto de cifras solo pueden compararse desde 2011 porque se produjo un cambio metodológico para dejar de contabilizar las reimpresiones (nuevas tiradas) y solo tener en cuenta las primeras ediciones y las reediciones (presentan modificaciones respecto a la edición anterior como un cambio de portada o la introducción de nuevos capítulos). “De esta forma, la información proporcionada es mucho más realista.”, explica Jiménez. La entidad que dirige fue quien incorporó esta variación en la recopilación de información en el 2011. Año en el que asumieron esta tarea que, anteriormente, desempeñaba el Ministerio. Aun así, ahora el ministerio sigue ejerciendo la responsabilidad de adaptar toda la información antes de publicarla en el portal CULTURAbase.

DEL ARANÉS Y OTRAS LENGUAS

Evidentemente, el idioma que aglutina más publicaciones en España es el castellano; pero al margen de esta lengua, destaca el catalán que acumula tres años de aumentos y terminó el 2016 con 7.873 libros editados. Una tendencia que también ha experimentado el euskera aunque en cifras mucho menores, pues no superan las 2.000 obras.

El inglés es el tercer idioma, tras el castellano y el catalán, en el que más libros se editan. De hecho, se sitúa por encima del resto de lenguas cooficiales del Estado. Llama la atención el caso del aranés, lengua propia del Valle de Arán (Cataluña) que goza de categoría de lengua oficial en dicho territorio, por delante del catalán, desde el año 2015. En 2013 solo se publicaron tres libros en este idioma. El año pasado ascendieron a 14.

En el caso de las traducciones, en la mayoría de los casos, el 80%, no corresponde realizarlas. Entre el 20% restante destaca el inglés, que supone más de la mitad de las traducciones. Sin embargo, ha experimentado un gran descenso desde 2010. En aquel año se tradujeron 10.071 libros. En el año 2016 tan solo fueron 7.035. Después del inglés, a gran distancia, los idiomas a los que más libros se traducen son el castellano y el francés.

POR MATERIAS

Aunque con variaciones porcentuales, las temáticas que han copado la edición de libros en España a lo largo de este último quinquenio han sido las ciencias sociales y las humanidades, seguidas de la creación literaria. Sin embargo, ambas materias han experimentado una gran caída entre 2011 y 2016: un 21 y un 14% respectivamente. En el primer caso (cae de 33.719 a 26.656) coincide con la supresión de la Filosofía como asignatura obligatoria tras la reforma educativa y la entrada en vigor de la LOMCE. En el segundo caso (baja de 21.324 a 18.424), la explicación puede hallarse en los cambios de hábito entre la población lectora.

También ha bajado el número de libros de texto editados. En 2011 eran 12.431 y en 2016 10.844, lo que evidencia la apuesta por los nuevos soportes en las aulas. Prueba de ello es que en este periodo de tiempo los libros de texto editados en papel cayeron un 38% y los publicados en otros soportes crecieron un 70%. Así lo confirma Jiménez, quien apunta la necesidad de contextualizar estas variaciones: “Los libros de texto fluctúan mucho en función del año según coincidan o no con el cambio de materiales educativos”.

EL PAPEL SIGUE SIENDO EL REY

A pesar de las cada vez más numerosas voces que auguran el fin del papel, la mayoría de los libros siguen editándose en este soporte. Representa casi el 70% del total de las ediciones. Desde 2011, el crecimiento de los libros en soporte distinto a papel ha sido irregular, pero nunca ha llegado a superar el 30% del total. De momento, el papel sigue siendo el rey, pero ya no es el único formato. Desde hace años debe hacer frente a nuevos aspirantes a la corona como el epub, el mobi y el pdf. Solo este último representa más de la mitad de los libros editados en soporte no papel.

*Los datos correspondientes a 2017 aún no aparecen en las estadísticas del portal CULTURAbase del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que se actualizará el próximo mes de noviembre. Han sido adelantados por la Agencia ISBN (encargada de la recopilación de los datos) a Europa Press.

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