Envejecimiento en personas con discapacidad intelectual: tratamiento y situación de un colectivo "invisible"

Fundación Dame Alas
FUNDACIÓN DAME ALAS
Publicado 18/02/2018 12:23:32CET

   Los expertos insisten en que no hay diferencias con el resto de mayores: "Necesitan la misma comprensión y cariño"

   MADRID, 18 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Las personas con discapacidad intelectual se enfrentan a un envejecimiento prematuro en comparación con el del resto de ciudadanos ya que, como explican a Europa Press varias ONG que trabajan con este colectivo, se inicia en algunos casos a partir de los 45 años o incluso antes. Por ello, las entidades consultadas, acreditadas por la Fundación Lealtad, ponen el foco en el ámbito de la prevención y en el de la atención directa para mejorar la calidad de vida de un colectivo que, como argumentan, tiene necesidades que "no difieren tanto a las del resto de los mayores"

   Una de estas entidades es la Fundación Alas, que presta atención y favorece la inclusión de adultos con discapacidad intelectual. Actualmente, atienden a cerca de 165 personas, en su mayoría mujeres. "En nuestro caso, nos centramos en el envejecimiento de este colectivo por necesidad, ya que empezamos atendiendo a chicas con 18 años que ahora tienen 40. Y hay que recordar que estas personas sufren un envejecimiento prematuro, sobre todo en el caso de las personas con Síndrome de Down", relata a Europa Press la gerente de la Fundación Alas, Paula de la Rocha.

   Para ello, llevan a cabo programas de detección precoz del envejecimiento, haciendo uso de las nuevas tecnologías, sin olvidar la importancia de la atención personalizada, principalmente "en residencias con apenas una docena de personas, enfocadas a mejorar la calidad de vida en la parte final", añade De la Rocha.

   En este punto, habla del "orgullo" que supone su modelo residencial, "que tiene muy en cuenta a la persona y presta atención personalizada en espacios hogareños". "No concebimos que sea algo sanitario, con el diagnóstico adecuado podemos ayudarles a realizar su proyecto de vida casi hasta el final", asegura.

   La experta detalla que "una cosa es un deterioro que sufre cualquier persona por la vejez y otra la situación de las personas que tienen discapacidad intelectual". "No hay que confundirlo y a veces cuesta detectar un deterioro cognitivo porque son dos cosas diferentes, hay que estar muy formado porque no es lo mismo", enfatiza.

   De la Rocha también hace un llamamiento a "visibilizar" la situación de este colectivo, que reúne "ciertas peculiaridades ya que son personas que en su mayoría nunca han trabajado y cuya inserción laboral es complicada por lo que necesitan una atención especial".

   Por ello, lamenta la existencia de lo que ella denomina "una parte muy invisibilizada de la discapacidad". "La vejez a todos nos asusta y no es lo más bonito, ni se ve como algo cercano; llaman más la atención los niños o el empleo en los jóvenes", reconoce, por lo que, a su juicio, "es difícil encontrar financiación". "Las plazas no son suficientes, los apoyos que necesitan son muy grandes y su visibilidad social no es de las mayores", señala.

   Un empujón a la labor de las entidades que trabajan con estos colectivos fue el premio obtenido el año pasado por la Fundación Prodis, galardonada con el Segundo Premio en la Comunity Affairs Day 2017 concedido por los empleados de UBS España por el proyecto 'Investigación y acción en el deterioro cognitivo precoz en personas con discapacidad intelectual'.

   Esta iniciativa permitirá proporcionar estimulación cognitiva a más de 90 participantes, dando cobertura a 270 familiares; y en un futuro, facilitar la estimulación cognitiva a 387 futuros usuarios, mediante materiales educativos tanto tradicionales como digitales.

   Como detalla a Europa Press una de las responsables del proyecto, Jone Castro, en el caso de las personas con Síndrome de Down, su esperanza de vida ha aumentado hasta los 60 años aunque se ha demostrado que su deterioro cognitivo se inicia entre los 20-30 años, por lo que el objetivo es "prevenir para que no pierdan la autonomía alcanzada a lo largo de su vida".

   "Los avances médicos y sociales se están notando y ahora hay una mayor longevidad, como ocurre en la sociedad. También hay más conocimiento sobre la gravedad de este problema y la necesidad de no perder lo ganado ya que son ciudadanos de pleno derecho", ha asegurado.

   Otras ONG que trabajan con estos colectivos son la Fundación Tutelar Gorabide, cuya misión pasa por ejercer la figura de guarda legal que le ha sido encomendada judicialmente de personas preferentemente con discapacidad intelectual, protegiendo y garantizando sus derechos, promoviendo su pleno desarrollo personal, su máxima inclusión social y la mejor calidad de vida; o la Fundación Cal Pau, que ofrece un hogar a personas con discapacidad intelectual favoreciendo su autonomía y el desarrollo de su proyecto de vida.

LA DISCAPACIDAD INTELECTUAL EN CIFRAS

   Según datos que maneja la ONG Plena Inclusión, aproximadamente un uno por mil de la población española tiene algún tipo de discapacidad intelectual o del desarrollo. La misma fuente contempla que, según los datos recogidos por el IMSERSO en las Comunidades Autónomas, a finales de 2015 había en España un total de 268.633 personas con una discapacidad intelectual reconocida (con grado igual o superior al 33%), lo que supone un 9% del total de personas con discapacidad reconocida en España.

   De todas estas personas con discapacidad intelectual, el 57,4% son hombres y cerca de la mitad de las personas con discapacidad intelectual (un 46%) están en la franja de entre 35 a 64 años.

   En declaraciones a Europa Press, Carlos Pereyra, del área calidad y formación Plena Inclusión España, explica que desde el año 2002 cuentan con un programa que aborda la situación de este colectivo, sobre todo en sus últimos años. A lo largo de todo este tiempo, este proyecto ha experimentado "una evolución constante" y ha permitido atender a más de 9.000 personas.

   "En nuestro caso, la atención surgió para dar respuesta a la situación laboral, ya que puede ser relativamente fácil que entren en el mercado de trabajo pero con el tiempo van perdiendo capacidades, ya que su envejecimiento es prematuro en comparación con el resto de la población, por lo que era necesario buscar una salida", comenta.

   "Por este motivo --prosigue--, nos centramos en el carácter preventivo y el tratamiento individualizado porque no todos envejecen igual, sobre todo las personas con Síndrome de Down, que sufren un envejecimiento más prematuro".

   El experto detalla que desde el año 2012 el programa que llevan a cabo se centró más en el envejecimiento activo, con el objetivo de que "los beneficiarios tengan más motivaciones y no dejar que se apaguen sin más". Así, por ejemplo, entre otras cuestiones, desarrollan técnicas para recuperar los buenos momentos vividos con el que fin de poner en valor su vida.

   En cualquier caso, Pereyra subraya en que estas personas necesitan lo mismo que el resto de los mayores: "comprensión, cariño, adaptar los ritmos...". "Al final son iguales que el resto", concluye.