Los españoles toleran más la pena de muerte que fumar en edificios públicos,

Una Joven Sostiene Un Cigarro
EP
Actualizado 06/07/2010 19:08:16 CET

La aceptación de la pena de muerte como castigo para delitos graves ha crecido un 1,18 por ciento entre los españoles en los últimos diez años

MADRID, 6 Jul. (EUROPA PRESS) -

El 35,8 por ciento de la población española justifica la aplicación de la pena de muerte a las personas que cometan delitos "muy graves", mientras que sólo el 23,5 ve "admisible" que se pueda fumar en edificios públicos, según se desprende de los resultados del estudio 'Valores Sociales y Drogas, 2010', presentado este martes en Madrid por la Federación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD).

La investigación, realizada con la colaboración de Obra Social Caja Madrid y el Plan Nacional sobre Drogas, ha contado con la participación de más de 1.200 personas de 15 a 64 años de toda España con el objetivo de "entender el funcionamiento de la sociedad y delimitar tendencias en torno a la realidad y a la percepción que tienen de la misma los españoles", ha explicado el director técnico de la FAD, Eusebio Megías.

De este modo, y en comparación con los datos del último estudio realizado por la FAD en 1999, la aceptación de la pena de muerte como castigo para delitos graves ha crecido un 1,18 por ciento entre los españoles, un incremento que incluso es mayor entre los jóvenes (de 15 a 24 años), donde la justificación ha aumentado un 1,48 por ciento.

Respecto a los valores sociales de los españoles, los responsables del estudio señalan que se mantiene "un panorama estable" en relación con la anterior investigación, registrándose una mayor tolerancia o aceptación de todo aquello que se entiende como comportamientos en el ámbito de lo privado y rechazo a las conductas legalmente sancionadas.

Así, ha aumentado la tolerancia hacia las relaciones homosexuales (un 1,49% más), el 44,4 por ciento de los encuestados las acepta y justifica; ha crecido la aceptación de la eutanasia, que defiende el 60 por ciento (+1,17%) y del aborto (+1%) que apoya el 54,2 por ciento. Por el contrario, el único ámbito "relativo a lo privado" que no mejora su tolerancia es el suicidio (+0,14%) e incluso baja entre los jóvenes menores de 24 años (-0,77%).

"JUVENILIZACIÓN" DE LOS VALORES

En lo referente a los valores "finalistas", el director técnico de la FAD ha explicado que "se ha producido en los últimos años una juvenilización de los mismos", es decir, "aquellos valores que antes se criticaban y atribuían a los jóvenes, ahora los están asumiendo personas de todas las edades". Entre estos valores, destacan "arriesgarse por cosas nuevas", "vivir sin pensar en el mañana" o "disponer de mucho tiempo de ocio".

Cómo "farolillo rojo" de la lista de valores más aceptados por los españoles se encuentra la política y la religión. De este modo, el único valor que bajó significativamente su puntuación fue el interés por cuestiones religiosas.

En concreto, los encuestados le otorgaron una importancia de 3,83 puntos sobre 10 (-0,64), algo que, en opinión de Megías, evidencia "la caída libre" que experimenta la religión en la escala de valores de los españoles. La política, con un 4,56 de media, experimentó por contra un ligero repunte de 0,47 puntos en la última década.

SE VIVE MEJOR DE LO QUE SE ESPERABA

Otro de los apartados del estudio atiende a las expectativas de los españoles y a su tipología en función de sus valores. Así, el 65 por ciento de las personas encuestadas cree que su vida "es mejor de lo que esperaba". Del mismo modo, tienen una visión "relativamente positiva" de sus aptitudes como personas independientes, responsables, solidarias, honradas y tolerantes, asegura Megías.

Con estos datos como referencia, los autores del estudio han creado cuatro perfiles en los que se ha clasificado a la población española. En concreto, 47,5 por ciento de la población (55% de mujeres) está dentro del perfil del "ciudadano integrado", caracterizado por ser el que más valora el bienestar, defiende los valores morales, se identifica más con la política y la religión.

El segundo perfil, el del "egoísta militante" (21,5% de la población) es el perfil del "listillo", según indica el Catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto Javier Elzo. Estos se definen por ser más conservadores desde el punto de vista moral --o "progres de derechas", en opinión de Elzo--, son los que más aprecian ir a bares y discotecas y menos leer o salir de viaje.

Por último, los perfiles minoritarios del "trasgresor" (16,2%) y el "asocial" (14,8%) se sitúan en los extremos, siendo los primeros los más "de izquierdas", con mayores niveles de estudios y con menor apreciación hacia la moral, las normas y el respeto; mientras que los segundos se definen por el más bajo nivel de estudios, el grupo que más apoya la pena de muerte y los más alejados de las actividades de voluntariado.

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