Inaugurado en Bolueta un centro de formación profesional de alta tecnología en el que se han invertido 10 millones

Actualizado 29/01/2009 17:00:44 CET

BILBAO, 29 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Fundación Peñascal inauguró hoy en el barrio bilbaíno de Bolueta un centro de de formación profesional, dotado con la más alta tecnología y en el que se han invertido un total de diez millones de euros, un monto en el que se incluyen aportaciones de Fondos Feder europeos, del Gobierno vasco, la Diputación, capital privado y fondos propios.

El centro denominado "Boluetabarri" ofrece 9.500 metros cuadrados dedicados a Hostelería y Alimentación, Confección Industrial, Madera o Climatización y Fontanería.

En la rueda de prensa de presentación estuvo presente el presidente de la Fundación, Andrés Fernández de Mendiola, y su coordinador general, Juan Ibarretxe. Según indicaron, se trata del tercer centro de formación puesto en marcha por esta entidad sin ánimo de lucro dedicada a la integración laboral de jóvenes sin cualificación profesional.

Se prevé que cada año más de 1.000 personas participen de forma totalmente gratuita en sus itinerarios de formación técnica en Hostelería y Alimentación, Confección Industrial, Madera, y Climatización y Fontanería.

Fernández de Mendiola e Ibarretxe destacaron la importancia que "en momentos de crisis" cobra la preparación y la innovación, "dos de los pilares en la andadura de la Fundación desde que dio sus primeros pasos hace ya 23 años".

El acto oficial de presentación contó con la participación del consejero vasco de Educación, Universidades e Investigación, Tontxu Campos, el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao y el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna.

Azkuna destacó la necesidad de todos los recursos con los que cuenta la ciudad se coordinen, para fomentar la innovación y el empleo. Según dijo, el "momento en que vivimos necesita de iniciativas nuevas y diferentes", y que se trate de "gestionar los recursos con el máximo de eficacia".

El primer edil aseguró que "remando juntos, mejoraremos la formación y la innovación y por tanto el empleo, y reestructurando lo obsoleto, daremos pasos de gigante".

Por su parte, José Luis Bilbao, aseguró que las instituciones deben agradecer el "compromiso y el trabajo" que la Fundación Peñascal está "llevando adelante", en la medida en que "ofrece dignidad a las personas". Según dijo, la Diputación va a seguir colaborando con la Fundación, con proyectos, con acuerdos y con el vil metal.

CUATRO PLANTAS

El Centro Integral de Boluetabarri, cuenta con casi 9.500 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas que acogen cocinas profesionales e innovadores talleres industriales, así como aulas, una biblioteca, centro de informática y un restaurante-cafetería abierto al público.

Fernández de Mendiola aseguró que todas las instalaciones están dotadas de "los más modernos equipamientos", para garantizar la adecuación de la formación impartida a las necesidades del tejido empresarial y ofrecer a los alumnos nuevas oportunidades para mejorar sus posibilidades de empleo a partir de la cualificación y experiencia profesional.

El presidente indicó que la Fundación asume el compromiso de crear hábitos de responsabilidad que doten a sus alumnos de los recursos necesarios para enfrentarse a problemas en el ámbito laboral, social y personal, lo que supone tratar de conseguir una educación integral que tiene como objetivo "formar personas que puedan llevar una vida autónoma gracias a la adquisición de actitudes de responsabilidad, solidaridad y convivencia".

Con este doble objetivo, el desarrollo de los itinerarios de inserción socio-laboral se realiza siempre de forma "total y absolutamente personalizada", por lo que en cada fase del proceso, el alumno tiene a su disposición, además de las instalaciones, a un orientador que en todo momento tutela el itinerario formativo.

La Fundación Peñascal nació en 1986 en Bilbao a partir de los movimientos vecinales del barrio de Peñascal con la colaboración de Cáritas Diocesanas y la Federación Hezilan de Servicios Sociales. Su planteamiento inicial de dotar a los adolescentes con carencias formativas del propio barrio de las aptitudes necesarias para encontrar un puesto de trabajo, fue dejando paso a un amplio proyecto que también brinda apoyo y formación a desempleados adultos y, en general, a personas sin recursos que quieren mejorar su empleabilidad en Bizkaia.

A lo largo de estos años, desde sus centros de Rekalde-Peñascal y Tolosa, la Fundación ha atendido a 26.810 alumnos, el 70 por ciento de los cuales ha logrado incorporarse al mercado laboral, un porcentaje que evidencia el éxito del trabajo realizado por la entidad.

Sus programas han dado la posibilidad de reintegrase en el sistema educativo reglado a más de 2.300 estudiantes que en su día abandonaron, por distintas circunstancias, su formación académica. En 1993, la Fundación fue declarada entidad de utilidad pública por el Gobierno vasco.

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