Las autoridades interinas se instalan en la localidad de Kidal, en el norte de Malí

Publicado 02/03/2017 7:50:22CET

MADRID, 2 Mar. (EUROPA PRESS) -

Las autoridades interinas destinadas a restablecer la autoridades del Estado maliense en las regiones del norte del país se han instalado este miércoles en la localidad de Kidal, antes de hacerlo este jueves en Tombuctú y Gao.

La instalación de estos consejos regionales implica a los movimientos armados firmantes del acuerdo de paz de 2015 y estarán en vigor durante un periodo de entre 18 y 24 meses, cuando serán reemplazados por órganos descentralizados.

El acto en Kidal ha contado con la participación de funcionarios malienses, la embajadora de Francia en el país africano, Evelyne Decorps, y representantes de Naciones Unidas.

El vicepresidente de esta autoridad interina, Haminy Belco Maiga, ha reconocido que "hay dificultades", entre ellas "la cohesión social", según ha informado la emisora Radio France Internationale.

"En la autoridad interina hay miembros de la Plataforma, representantes del Estado y de la Coordinación de Movimientos del Azawad (CMA). No es fortuito. Mientras la gente no hable el mismo idioma y no se entienda, no habrá desarrollo ni seguridad", ha dicho.

Sin embargo, la instalación de estas autoridades ya está haciendo frente a dificultades, y organizaciones civiles y movimientos político-militares de Tombuctú y Gao anunciaron el martes una movilización "no violenta" contra las mismas, tal y como ha recogido el portal local de noticias Maliactu.

El anuncio fue hecho público un día después de que milicianos de una escisión de la Coordinación de Movimientos de Fuerzas Patrióticas y de Resistencia (CMF-PR) --conocida como CMF-PR2-- rodearan la Asamblea Regional de Gao.

El CMF-PR surgió en julio de 2012 y es una coalición de milicias principalmente pertenecientes a las comunidades peul y songhai. El brazo político del grupo es aliado del Movimiento Árabe del Azawad (MAA) y del Grupo de Autodefensa Tuareg Imghad y Aliados (GATIA).

El norte de Malí es una región convulsa con presencia de tropas francesas desde la revuelta tuareg de 2013, que rápidamente fue secuestrada por grupos yihadistas, cuyo avance hacia el sur del país provocó la intervención militar de París.

El proceso de paz sufrió un duro golpe a mediados de enero, tras la muerte de al menos 77 personas en un atentado contra una base militar que albergaba a soldados gubernamentales y a miembros de grupos armados rebeldes --Plataforma y CMA-- que acordaron llevar a cabo patrullas conjuntas en el marco del acuerdo de paz.

Estas patrullas, a las que está previsto que se unan también militares malienses, están pensadas como germen de una reconfiguración del Ejército en el que estén integrados dichos antiguos miembros de grupos rebeldes, en el marco del Mecanismo Operacional de Coordinación (MOC).

La autoría del atentado fue reclamado por Al Murabitún, vinculado a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). El grupo, dirigido por el yihadista argelino Mojtar Belmojtar, ha llevado a cabo en los últimos años varios atentados de gran magnitud contra objetivos civiles y militares en el norte de Malí y en otros países africanos.

Tras el atentado, el presidente de Malí, Ibrahim Boubacar Keita, hizo un llamamiento a aplicar en su totalidad el acuerdo de paz, pidiendo que el ataque no impacte negativamente en este proceso.

"El acuerdo de paz no tiene ninguna alternativa creíble y positiva para la población", dijo, al tiempo que solicitó "que se muestre aún más voluntad, valor y convicción para aplicarlo".

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