Los candidatos secundarios, más determinantes que nunca en Estados Unidos

 
Consulta el estado del tiempo
Consulte el estado del Tráfico y del Tiempo para estos días >>
Consulta el estado del tráfico

Los candidatos secundarios, más determinantes que nunca en Estados Unidos

Gary johnson y Jill Stein
REUTERS
   
Actualizado 04/11/2016 9:45:39 CET

Por primera vez desde los años 1990 hasta dos candidatos de terceros partidos podrían superar el 2% de los votos

MADRID, 4 Nov. (EDIZIONES) -

Las elecciones presidenciales de este año en Estados Unidos son inusuales por muchos motivos, incluido el hecho de que por primera vez desde los años 1990 los candidatos secundarios, es decir aquellos que no son ni republicanos ni demócratas, podrían sumar el 10 por ciento del voto, con los efectos que esto podría llegar a tener en el resultado final.

La existencia de numerosos candidatos no es algo nuevo en la historia del país, aunque la Casa Blanca ha sido desde mediados del siglo XIX cosa de dos grandes partidos, pero sí lo es el hecho de que en esta ocasión hasta cuatro candidatos --incluidos Hillary Clinton y Donald Trump-- podrían superar el 2 por ciento de los votos.

Según la media de los sondeos que hace Real Clear Politics, el candidato del Partido Libertario, Gary Johnson, se sitúa en el 4,6 por ciento, mientras que la candidata del Partido Verde, Jill Stein, está en el 2,1 por ciento. A ellos se suma el independiente Evan McMullin, quien aunque entró en la batalla en agosto, podría llegar a hacerse con su estado natal, Utah, y sus seis votos en el Colegio Electoral.

En la historia de las elecciones presidenciales, solo en cuatro ocasiones se ha dado la circunstancia de que cuatro partidos hayan logrado más del 2 por ciento de los votos: en 1860, 1892, 1912 y 1948. En las primeras de ellas, el candidato vencedor fue Abraham Lincoln, quien obtuvo por primera vez la Presidencia para los republicanos con solo el 39,8 por ciento de los votos.

Por otra parte, desde 1968 ningún candidato secundario ha conseguido delegados en el Colegio Electoral. El último en lograrlo fue George Wallace, quien con su candidatura por el Partido Independiente Americano obtuvo el 13,6 por ciento del voto a nivel nacional y ganó en cinco estados, obteniendo 46 votos en el Colegio Electoral.

En 1992, el empresario texano Ross Perot, que se presentó como candidato independiente, obtuvo el 18,9 por ciento de los votos --llegando al 20 por ciento en 28 estados e incluso al 30 por ciento en Maine-- pero no consiguió ganar en ninguno. En dichas elecciones, terminó imponiéndose el candidato demócrata, Bill Clinton, quien con el 43 por ciento del voto venció al presidente saliente, George H. W. Bush.

IMPOPULARIDAD DE CLINTON Y TRUMP

Para Rhodes Cook, columnista de la web especializada Sabato's Crystall Ball del Centro para la Política de la Universidad de Virginia, uno de los motivos que explican el que estas sean unas elecciones 'a cuatro' es "la impopularidad de Clinton y Trump, lo que deja a muchos votantes buscando opciones fuera de los dos grandes partidos".

"Como consecuencia de ello, Johnson, Stein y, hasta cierto punto, McMullin, están atrayendo mucha más atención de los medios de lo que lo suelen hacer los partidos terceros", ha subrayado en un artículo. También ayuda el hecho de que el candidato libertario vaya estar en la papeleta en los 50 estados y el Distrito de Columbia y que Stein esté en 44 estados y el distrito.

Tanto el Partido Libertario como el Partido Verde no son nuevos en estas lides. El primero lleva presentando candidato a la Casa Blanca desde 1972 y el segundo desde 1996. De hecho, Johnson y Stein repiten como candidatos, ya que también se presentaron a las elecciones de 2012. Entonces, el libertario obtuvo 1,25 millones de votos y la ecologista 500.000. Ahora, todo apunta a que conseguirán un mejor resultado.

POSIBLES CONSECUENCIAS

Pero ¿qué consecuencias puede tener este hecho en el resultado final de las elecciones? Aunque los expertos coinciden en que es difícil de predecir, Cook subraya que por lógica el Partido Verde arrebatará votos a los demócratas. En cuanto a los libertarios, es más difícil de predecir, ya que el partido defiende "un gobierno pequeño, algo que va bien con la derecha, y también por una defensa nacional más modesta y aislacionista, algo que suele ir bien con la izquierda".

En todo caso, añade, Johnson ha demostrado que funciona bien entre los independientes y los jóvenes por lo que considera que "un objetivo razonable para los libertarios este año sería recibir el 5 por ciento del voto nacional".

Por su parte, Seth Masket, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Denver, incide en que aunque tradicionalmente los candidatos secundarios suelen gozar de altos índices de apoyo durante el verano previo a la cita electoral, este apoyo suele irse desinflando a medida que se acerca la fecha.

Entonces, explica los votantes comienzan a darse cuenta de que "un voto para alguien que no es de los dos grandes partidos es un voto malgastado". "O lo que es peor, incluso puede ayudar a elegir a la persona que te gusta menos", escribe en un artículo en el 'Denver Post'.

Sin embargo, eso no parece estar ocurriendo este año. Aunque ninguno de los dos tengan opciones de ser presidente, subraya Masket, lo importante es el resultado que obtengan en algunos estados. "Porcentajes de un dígito podrían terminar marcando una diferencia enorme en la carrera nacional si la pugna está lo suficientemente ajustada entre Clinton y Trump en algunos estados variables", afirma.

Tanto Cook como Masket han recordado lo ocurrido en el año 2000. Entonces, Ralph Nader, candidato del Partido Verde, se hizo con menos del 2 por ciento del voto en Florida --unos 100.000 votos-- que presumiblemente arrebató al candidato demócrata, Al Gore, quien terminó perdiendo la Presidencia por tan solo 537 votos frente a George W. Bush.

"Aquel 2 por ciento marcó la diferencia en esa elección presidencial y su impacto se sigue sintiendo en nuestra política nacional", defiende el profesor de Denver. A día de hoy, coincide Cook, "muchos demócratas mantienen que Nader les costó la elección, ya que el margen nacional de la victoria de Bush fue de solo cinco votos electorales".

LOS CANDIDATOS

Gary Johnson ha sido gobernador del estado de Nuevo México, tradicionalmente demócrata, durante dos mandatos en representación del Partido Republicano. En 2012, trató de dar el salto a la Casa Blanca y se presentó a las primarias del partido, pero al quedar fuera terminó cogiendo el testigo del Partido Libertario.

Johnson, al que le gusta definirse como empresario, presenta sus resultados como gobernador como baza para defender su candidatura, subrayando que si logró bajar los impuestos y reducir el gasto al tiempo que mejorar la educación y las infraestructuras de Nuevo México, qué no podría hacer por Estados Unidos. También le gusta decir que es una "alternativa real" al bipartidismo.

Jill Stein es médico de profesión y empezó con su activismo ecologista en la década de 1990, centrando su lucha principalmente en que un medio ambiente saludable es un derecho humano. En 2002 se presentó para gobernadora de Massachussetts por el Partido Verde-Arcoiris, enfrentándose a Mitt Romney.

Posteriormente, trató de lograr otros dos cargos electos en este estado sin éxito, hasta que en 2012 se presentó como candidata por el Partido Verde a la Presidencia. Nacida en Chicago, ha sido galardonada con varios premios por su defensa del medio ambiente.

Por último, McMullin, un candidato independiente y mormón, estuvo durante diez años en la CIA tras lo cual trabajó en Goldman Sachs y en 2013 entró a trabajar para los republicanos en la Cámara de Representantes. "América se merece algo mejor de lo que pueden ofrecer Donald Trump o Hillary Clinton", defendió al anunciar su candidatura el 8 de agosto.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros, puedes ver nuestra política de cookies -
Uso de cookies