Los desplazados de Hodeida inician un éxodo al límite de la supervivencia para escapar de los combates

Niños comen pan cogido de la basura en Hodeida
REUTERS / ABDULJABBAR ZEYAD - Archivo
Publicado 14/07/2018 9:11:20CET

Más de 120.000 inician una travesía literal por el desierto sin comida ni agua

ADÉN, 14 Jul. (Fundación Thomson Reuters/EP) -

La ofensiva del Gobierno yemení y la coalición aliada que lidera Arabia Saudí en el estratégico puerto de Hodeida ha acercado todavía más al abismo a los residentes de la localidad, que de por sí se encontraban ya al límite de la hambruna.

Más de 120.000 residentes se han visto abocados al exilio y su trayecto se ha convertido en una lucha por la supervivencia. Han dejado sus hogares y sus granjas para escapar sin agua ni víveres al norte, donde está la capital, Saná, en manos de los rebeldes huthi, o a zonas más seguras a lo largo de la costa occidental y la ciudad portuaria de Aden, en el sur.

En Saná, las familias de Hodeida solo han podido encontrar refugio en estructuras de cemento de una sola habitación, propensas al colapso, sin agua corriente ni muebles. No tienen ninguna fuente de ingresos.

"Estamos muy mal aquí. Nuestros maridos no pueden encontrar trabajo. No hay nada", lamenta Khairiya Shou'y, una de las exiliadas. Las mujeres se sientan junto a un único fuego para hervir la leche y cocinar piel de pollo. Dentro de las habitaciones, las familias se sientan en un único colchón, mantas o en el piso.

"Absolutamente nada", reitera Abdulramán Faré. "Las ONG no están por ninguna parte", ha lamentado. Faré es uno de los 121.000 desplazados, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) que han abandonado la ciudad desde el 1 de junio.

CONDICIONES DIFÍCILES

En el puerto de Khokha, en la costa oeste, las fuerzas de la coalición han establecido más de 300 tiendas de campaña para albergar a los desplazados. Las mujeres recogen hojas de palma para garantizarse algo de privacidad mientras los niños juegan afuera bajo el sol abrasador.

"La asistencia que recibimos no es suficiente. Tenemos personas mayores con nosotros, hay personas que tienen necesidades especiales pero el tratamiento no está disponible", explica Alí.

El portavoz de la Organización Mundial de la Salud, Tarik Jasarevic, ha avisado de que, además de los habituales brotes de cólera y difteria, Hodeidah padecía, antes de la ofensiva, una de las tasas de desnutrición más altas del país.

La coalición había prometido una operación rápida para tomar los puertos marítimos y aéreos de Hodeida sin ingresar al centro de la ciudad en un intento de cortar la línea de suministro principal de los huthis y forzar al movimiento a la mesa de negociaciones.

Sin embargo, la ofensiva no ha avanzado, y la coalición ha anunciado el fin de las operaciones militares para dar la oportunidad a los esfuerzos de la ONU de reanudar las conversaciones de paz entre las partes en conflicto.

El ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno yemení, Jaled Alyemany, envió una carta al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, el miércoles, para pedir al organismo mundial que condene las acciones huthi en Hodeida.

El ministro, entre otras acusaciones, responsabilizó a los huthis de plantar minas y colocar armas pesadas y "nidos de francotiradores" en áreas residenciales.

Ambas partes han sido criticadas por grupos de ayuda desde el comienzo de la guerra, hace tres años, en la que han muerto más de 10.000 personas. La coalición, en particular, ha estado bajo escrutinio por ataques aéreos que a menudo han destruido áreas civiles, aunque ha negado toda intencionalidad.

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