Moreno promete "diálogo" tras la división generada con la campaña electoral

 

Moreno promete "diálogo" tras la división generada con la campaña electoral

Lenín Moreno
HENRY ROMERO/REUTERS
Actualizado 24/05/2017 23:38:47 CET

Tiende la mano a los indígenas y a la prensa, sectores con los que el Gobierno de Correa se enfrentó en su última etapa

QUITO, 24 May. (EUROPA PRESS) -

El nuevo presidente de Ecuador, Lenín Moreno, que ha tomado posesión del cargo este miércoles, ha prometido que gobernará para "todos" y fomentará el "diálogo" con la ciudadanía y los distintos actores políticos para acabar con la división que ha generado la última campaña electoral, al tiempo que ha anunciado un cambio en la forma de dirigir el país, mostrándose partidario del estilo europeo.

"Desde hoy, soy el presidente de todos: me debo a todos, respeto a todos y trabajaré para que absolutamente nadie se quede atrás", ha dicho en sus primeras palabras como jefe de Estado. Moreno ha abogado por el "diálogo" frente al "debate" porque "debatir es confrontar" y "solo enriquece el ego", mientras que el diálogo "enriquece" y obliga a "ceder posiciones".

Moreno ha asegurado que su Gobierno "buscará el diálogo con todos y entre todos", tanto organizaciones sociales como partidos políticos de la oposición, y ha subrayado que lo hará "con un espíritu libre, con una mente abierta, sin ideas preconcebidas, dispuestos a ceder y escuchar". Por eso, como primer gesto, ha invitado a la ceremonia de investidura a todos los candidatos de las últimas elecciones presidenciales.

El hasta ahora vicepresidente ha puesto el acento en la necesidad de "gobernar escuchando la voz del pueblo". "Así actuará el próximo Gobierno: nada para los ciudadanos sin los ciudadanos", ha afirmado y, en concreto, ha mencionado a "los compañeros indígenas y afrodescendientes" a los que la Administración de Rafael Correa se enfrentó en la recta final de su mandato por las explotaciones mineras y petroleras en la Amazonía.

"No aprobaremos ni vetaremos códigos ni leyes sin médicos, maestros, constructores, herederos, artesanos, campesinos, jóvenes, servidores públicos o migrantes" y, en caso de duda, "iremos a las urnas para hacer respetar la voluntad del pueblo", porque "así entiendo yo la democracia participativa y así procederemos en nuestro Gobierno", ha aseverado Moreno.

Sin embargo, ha advertido de que "el diálogo es un ejercicio de ida y vuelta". "La corresponsabilidad exige un compromiso de ustedes para que frente al descontento haya una propuesta y una participación activa, respetuosa, solidaria", ha recalcado y ha instado a los ecuatorianos, independientemente de su signo político, a "dejar de actuar como víctimas".

CAMBIO DE RUMBO

Moreno, aunque se ha definido como "heredero" de la Revolución Ciudadana impulsada por Correa en la última década, ha augurado algunos cambios respecto a la dirección fijada por el Ejecutivo anterior, algo que ya anticipó durante la campaña electoral, consciente del descontento social con algunas actuaciones del líder izquierdista en la recta final de su largo mandato.

"Convoco a todas las autoridades de control a que, junto con la ciudadanía y el apoyo de la Organización de Naciones Unidas, que constituyamos un frente nacional para combatir la corrupción", ha dicho. "Combatir a la corrupción es sanción y no impunidad. Es contratación pública transparente. Es formación ética para nuestros niños, jóvenes y adultos", ha apostillado.

También ha abordado otro tema sensible en Ecuador: la libertad de expresión. Organizaciones de defensa de los Derechos Humanos han acusado al mandatario saliente de estrechar el cerco sobre la prensa con la Ley de Comunicaciones --que contempla sanciones incluso por "omisión" de noticias--, algo que Correa ha negado esgrimiendo que solo buscaba romper el nexo entre los medios y el poder económico.

"No puede haber diálogo sin libertad de expresión, porque ella es el alma del pueblo", ha defendido Moreno. Su intención, ha explicado, es mantener "una relación fresca, fluida y dialogante" con los medios de comunicación, pero para ello ha reclamado a la prensa que haga un trabajo de calidad, "que escriban con la luz de la verdad y no con la sombra del odio, que exijan justicia, no venganza".

Moreno ha aclarado que, a pesar de estos cambios, continuará con el trabajo de su predecesor en materia social y de política internacional. A este respecto, ha reiterado el apoyo de su Gobierno al proceso de paz entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla del ELN, que se desarrolla en Quito, y ha prometido avanzar en "la inserción estratégica de Ecuador en el mundo".

PERFIL BAJO

Moreno ha anticipado además que tendrá un perfil bajo porque prefiere el sistema de los países europeos "donde casi nadie sabe quién es el presidente". "Hay líderes que van a la vanguardia y hay otros que preferimos mantenernos en la retaguardia. Este es el tipo de liderazgo que yo prefiero", ha confesado.

En consecuencia, ha anunciado que ya no habrá Enlaces Ciudadanos, utilizados por Correa para informar a los ecuatorianos sobre las acciones de su Gobierno. Su estilo, ha considerado, "no es el adecuado para un enlace semanal, en los que se dieron cita multitudes" durante el mandato anterior.

A pesar de ello, ha garantizado que mantendrá informados a los ecuatorianos sobre la gestión gubernamental a través de otras vías, según recoge la agencia de noticias oficial ANDES.

"Tengo mi mano extendida hacia todos y desde ahora, como presidente, tendré además mis brazos abiertos para que nos abracemos cálidamente, honestamente, sinceramente y siempre, siempre, solidariamente", ha concluido.

ADIÓS A CORREA

Moreno ha tomado posesión en una ceremonia solemne que se ha celebrado en la Asamblea Nacional ante las principales personalidades de Ecuador y múltiples mandatarios internacionales, sobre todo regionales. También ha participado la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor.

El nuevo presidente ha llegado sonriente atravesando la alfombra roja tendida a la entrada del Congreso en la silla de ruedas donde quedó postrado tras un atraco sufrido en Quito en 2008. El presidente del Parlamento, José Serrano, le ha tomado juramento y Correa le ha impuesto la banda presidencial. También ha sido investido el vicepresidente, Jorge Glas.

Correa también ha cumplido con el protocolo y ha entregado el informe de sus diez años de Gobierno a los legisladores ecuatorianos. "Recuperó la soberanía y le dio dignidad a la política", ha dicho Serrano en unas palabras dirigidas al ya ex jefe de Estado.

Moreno, de 63 años, se impuso al candidato conservador, Guillermo Lasso, en la segunda vuelta electoral celebrada el 2 de abril. De esta forma, el gobernante Alianza PAIS garantizó otros cinco años en el poder tras la década de Correa, que ahora pasará un tiempo alejado de la política en Bélgica, el país natal de su mujer.

Siguiendo la tradición política, Moreno ha empleado su primer discurso ante la Asamblea Nacional como presidente para esbozar su plan de Gobierno, que contará con 23 ministros y cinco secretarios principales, muchos de los cuales proceden de la anterior Administración, en la que también participó como vicepresidente.

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