La lista de los rohingya: un documento para el futuro

Lista de los Rohingya
REUTERS / MOHAMMAD PONIR HOSSAIN 
Actualizado 18/08/2018 8:42:48 CET

Los rohingya confeccionan una lista sin precedentes de los fallecidos por la campaña de represión militar birmana

Estiman, por lo bajo, en torno a 10.000 muertos y esperan presentar el documento ante el Tribunal Penal Internacional

KUTUPALONG (BANGLADESH), 18 Ago. (Reuters/EP) -

Los rohingya han decidido no olvidar a sus muertos durante la brutal campaña de represión orquestada por el Ejército de Birmania que ha llevado a cientos de miles de ellos al exilio y han comenzado a hacer una lista de todos los fallecidos, más de 10.000 según sus estimaciones, y que según ONG como Amnistía Internacional podría constituir una herramienta indispensable para perseguir a los responsables de las matanzas.

Dentro del grupo de refugiados que está preparando esta lista se encuentra Mohib Bullah, de 43 años de edad, residente en el campo de refugiados de Kutupalong, en Bangladesh. Bullah espera afinar los resultados obtenidos por estimaciones anteriores de Médicos sin Fronteras, que sitúa la cifra de muertos en 6.700 sin dar nombres y dentro de un plazo bastante limitado de tiempo: un mes.

La nueva lista abarca fallecidos desde el principio de la represión, en agosto de 2017, y da nombres y apellidos. El Gobierno birmano, que se ha comprometido a perseguir a los responsables y subraya constantemente que la campaña militar comenzó en respuesta a ataques de separatistas rohingya en el estado de Rajine, no ha querido pronunciarse.

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"NOMBRE A NOMBRE"

Bullah, antiguo cooperante humanitario, pertenece ahora a la Sociedad Arakan Rohingya para la Paz y los Derechos Humanos, responsable de confeccionar esta lista que, para evitar acusaciones de falta de veracidad, prefiere "apuntar por lo bajo". Junto a él está otro empleado del grupo, Mohammed Rafee, quien explica la dificultad de verificar datos exactos con los testigos y el resto de la comunidad.

"Nuestra gente es analfabeta y algunas veces se confunde durante las entrevistas. La idea es recopilar la información de la manera más fiable y creíble que se pueda", explica Rafee. Por ejemplo, aunque prácticamente todos los testimonios apuntan a que más de 1.000 personas murieron en la localidad de Tula Toli, "solo pudimos recopilar 750 nombres, así que en 750 se quedó la cifra", puntualiza Bullah.

"Pero hemos ido familia a familia y nombre a nombre. Son las familias afectadas las que nos han dado la mayor parte de la información", asevera.

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UN PROYECTO DE ALCANCE EXTRAORDINARIO

Sin embargo, las discrepancias están a la orden del día y un dato tan preciso como una fecha exacta puede ser fuente de discusiones en las reuniones de los refugiados (en mezquitas improvisadas y entre el ruido ensordecedor de las lluvias monzónicas) que comenzaron el pasado mes de noviembre.

Otro problema es la mezcla de idiomas. En la redacción de la lista se emplean el inglés, el rohingya y el birmano, lo que da lugar a la confusión y que la localidad de Tula Toli se pronuncie de 30 formas distintas. Hay fechas escritas en formato europeo y americano (caso este último donde mes y día cambian de posición) sin especificar cuál, y aunque la lista se centra en la campaña que comenzó en agosto de 2017, también documenta casos de ejecuciones extrajudiciales desde 2012.

Así que gran parte de la tarea que les queda por delante se centrará en pasar apuntes a limpio y realizar un último proceso de verificación de unos documentos que a veces son papeles arrugados, fotocopiados o escritos a mano y que, con todo, se han convertido en un legado para los supervivientes.

HACIA EL FUTURO

Sin embargo, los responsables de la lista están cada vez más organizados. En su cabaña del campo de refugiados hay ahora mesas, sillas y ordenadores portátiles. Su labor está llamando la atención de las ONG, dado que sus estimaciones no tienen ni punto de comparación en cuanto a precisión se refiere con la minigenalogía que el grupo llega a proporcionar sobre los fallecidos.

Así, Bullah y sus colaboradores esperan incluso que las listas sirvan como prueba documental en el caso de que el Tribunal Penal Internacional decida algún día perseguir a los responsables de las matanzas. "Estamos redactando estos documentos para presentarlos ante la ONU. Queremos justicia antes de regresar a Birmania", añade, Mohammed Zubair, otro de los creadores de la lista.

Matt Wells, asesor de crisis de Amnistía Internacional, ha visto casos parecidos de listas sistemáticas en países africanos, pero nunca con la concisión con la que los rohingya las están preparando. "Creo que eso se explica por el hecho de que, básicamente, toda la población desplazada se encuentra en un lugar confinado", considera Wells.

"En aldeas donde hemos documentado ataques militares en detalle, las listas que hemos visto coinciden con las declaraciones de testigos e informaciones adicionales", ha dicho.

El TPI, por el momento, no hace comentarios. En abril, la fiscal principal de la corte, Fatou Bensouda, solicitó al tribunal una decisión sobre si la corte podría tener jurisdicción sobre las deportaciones de personas rohingya desde Birmania a Bangladesh, un posible crimen de lesa humanidad. El problema es que Birmania no es firmante del Estatuto de Roma, base jurídica del tribunal, y se ha opuesto a participar en el proceso.

También el Departamento de Estado de EEUU ha documentado presuntas atrocidades contra Rohingya en una investigación que podría utilizarse para enjuiciar al Ejército birmano, según han explicado a Reuters funcionarios estadounidenses, pero solo han podido entrevistar a un pequeño número de refugiados. Nada es comparable a la lista que preparan los rohingya.

Sea cual sea el resultado jurídico, el mero documento tiene un valor extraordinario para las familias de las víctimas. Mohammed Suleman, un tendero de Tula Toli, considera que la lista es un legado para su hija de cinco años. Suleman recuerda como colapsó sollozando después de que su madre y cuatro de sus hijas fueran asesinadas por el Ejército en la localidad.

"Un día ella crecerá. Ella puede ser educada y quiera saber qué pasó y cuándo. En ese momento, es posible que yo también haya muerto. Si está escrito en un documento y se guarda de forma segura, sabrá lo que le sucedió a su familia", añade.