El soldado afgano que mató al general estadounidense llevaba tres años en el Ejército

Actualizado 07/07/2015 8:19:07 CET

KABUL, 6 Ago. (Reuters/EP) -

El soldado afgano que abrió fuego contra una delegación internacional de alto rango que estaba de visita en un complejo militar en Kabul y mató al general estadounidense Harold Greene llevaba en el Ejército tres años, según ha indicado este miércoles un portavoz del Ministerio de Defensa afgano.

Aunque aún no hay muchos detalles sobre la identidad del soldado y su motivación para llevar a cabo el ataque, el hecho de que haya pasado tanto tiempo en el Ejército antes de abrir fuego contra sus compañeros puede ser importante para la investigación del caso que se ha iniciado este miércoles.

Tras el ataque, el Ministerio de Defensa de Aganistán describió al asesino como un "terrorista con uniforme militar", apuntando a que se trataba de un miliciano islamista que se había infiltrado en el Ejército.

"Lo que motivó el ataque todavía está bajo investigación, pero es seguro que el tirador era un soldado del Ejército, no un terrorista infiltrado", ha asegurado el protavoz.

El hecho de que los talibán, que regularmente hacen afirmaciones exageradas de ataques contra las fuerzas extranjeras, hayan guardado silencio sugiere que el soldado puede haber actuado por su propia voluntad.

El portavoz ha indicado que era un soldado de bajo rango que fue reclutado para unirse al Ejército en la provincia de Paktika, en el este de Afganistán, en la frontera con Pakistán.

Greene es el militar estadounidense de rango más alto muerto en combate desde la guerra de Vietnam. Un general alemán está entre los 14 soldados de la coalición que resultaron heridos después de que el hombre abriera fuego con una ametralladora ligera.

El ataque ha planteado nuevas preguntas sobre la capacidad de los soldados de la OTAN que se encuentran en Afganistán para entrenar a las fuerzas locales, y ha minado la confianza entre ellos en un momento crucial.

NO VARIARÁ LOS PLANES DE LA COALICIÓN INTERNACIONAL

La retirada de la mayor parte del contingente internacional está planeada para finales de 2014 pero ante los desafios de la insurgencia comandada por los talibán es muy probable que un grupo de las fuerzas internacionales se quede en el país para ayudar al Ejército afgano.

La coalición, denominada Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), ha insistido en que este último ataque no pondría en peligro sus planes para formar y asistir a las Fuerzas Armadas de Afganistán.

"No consideramos que el incidente ocurrido en la Universidad de Defensa Nacional Fahim Marshal de Kabul represente la relación positiva que hemos cultivado con el pueblo afgano", ha asegurado la coalición en un comunicado.

Los llamados ataques internos de los insurgentes afganos contra la misión encabezada por Estados Unidos en Afganistán tuvieron su apogeo en 2012 y forzaron a la coalición a tomar una serie de medidas para reducir el peso de las fuerzas internacionales en el país. El número de ataques de este tipo se redujo de casi 50 en 2012 a cerca de 15 el año pasado.

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