Tren: Un transporte de viajeros con menos emisiones

Actualizado 18/09/2017 9:40:57 CET
Renfe
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MADRID, 18 Sep. (EUROPA PRESS) -

Comodidad, bajo nivel de ruido, fluidez. Son algunas de las características generales de los trenes de alta velocidad. Pero, además, el ferrocarril se ha convertido en un elemento clave para conseguir una economía baja en carbono, uno de los objetivos que la Unión Europea contempla conseguir en 2050.

Durante sus 25 años, la actividad de transporte en los servicios de alta velocidad de Renfe, tanto en larga como en media distancia (que suman cerca de 346 millones de viajeros), ha supuesto un ahorro estimado para la sociedad de 4.286 millones de euros, si se evalúa en términos económicos el impacto sobre el cambio climático, la contaminación y la tasa de accidentes si se hubiese utilizado otro medio de transporte.

Renfe también recoge datos sobre el ahorro en emisiones de dióxido de carbono (CO2) por transporte en España, que se estima en más de 12,9 millones de toneladas, mientras que la reducción en el consumo energético podría rondar los 2,6 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Teps).

Estos datos han sido generados por Renfe siguiendo la metodología desarrollada por la Unión Internacional de Ferrocarriles (UIC por sus siglas en inglés) y contenida en su estudio 'La huella de carbono de las infraestructuras ferroviarias'.

También se ha tomado como referencia el estudio 'Costes externos del transporte en Europa' de la consultora CE Deft, que "pretende demostrar con procedimientos de medida estandarizados y científicamente aceptados que el ferrocarril es el modo que genera menos costes externos, especialmente comparado con otros modos dependientes de los hidrocarbunos", según afirma el operador ferroviario español.

HACIA UN TRANSPORTE FERROVIARIO DE CERO EMISIONES

El 89% del volumen de transporte de viajeros y mercancías de Renfe se desarrolla por redes electrificadas y está, por tanto, parcialmente descarbonizado en base al actual 'mix eléctrico' (53% sin emisiones y 33% renovables).

La empresa ya ha reducido su huella de carbono un 56% desde 1990 (año base del Protocolo de Kioto) hasta situarse en 24,2 gr de CO2 por unidad transportada y mantiene activa una estrategia de sostenibilidad y eficiencia energética que incluye un nuevo acuerdo con Adif para profundizar en varias áreas propias del sistema ferroviario, mejora de prácticas de consumo y ahorro de energía o proyectos de innovación para analizar la tracción mediante gas natural licuado o pilas de hidrógeno como potenciales sustitutos del combustible fósil.

Según datos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) y de la UIC, el transporte es responsable del 23% de los gases de efecto invernadero (GEI) por consumo de combustible y se espera que la demanda de movilidad mundial de viajeros y mercancías se duplique entre 2010 y 2050, como consecuencia de la globalización económica y la pujanza de los mercados.

Mientras que el 8% del transporte mundial se hace por ferrocarril, el volumen del GEI que genera es del 3,5% "ya que las emisiones de CO2 del ferrocarril son sustancialmente menores que el de otros modos de transporte", afirma Renfe, antes de añadir que las emisiones de CO2 específicas del ferrocarril se han reducido un 63% en el caso de viajeros y un 48% en el caso de mercancías entre 1975 y 2013.

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