Publicado 19/03/2022 12:29

Holcim cree que los "insoportables" costes energéticos ponen "en juego" plantas como la de Carboneras (Almería)

Archivo - Fábrica de Holcim en Carboneras (Almería)
Archivo - Fábrica de Holcim en Carboneras (Almería) - LAFARGEHOLCIM - Archivo

CARBONERAS (ALMERÍA), 19 Mar. (EUROPA PRESS) -

El grupo LafargeHolcim, que opera plantas como la fábrica de Holcim en Carboneras (Almería), ha tildado de "insoportables" los costes de producción que aguanta actualmente el sector cementero y de los materiales de construcción "muy dependiente energéticamente", de modo que, de seguir así "podría estar en juego la continuidad de la actividad" en algunas de sus instalaciones.

Así lo han trasladado a Europa Press fuentes de la compañía quienes han incidido en que su planta de Carboneras "ha tenido una relación muy directa con la exportación" debido a la instalación portuaria con la que cuenta, si bien se trata de una actividad que, "a día de hoy y debido a los costes energéticos, ha dejado de ser rentable".

"En la actualidad, nuestras instalaciones en Carboneras se mantienen activas y operan con su habitual ritmo de producción. Una situación que puede cambiar en función de la evolución de los distintos escenarios, y pasar, irremediablemente, a paralizar la actividad", han reconocido.

No obstante, desde la compañía consideran que aún es "pronto" para poder evaluar la repercusión de los costes energéticos sobre la demanda de cemento, de forma que será una cuestión que deberá analizarse a más largo plazo.

Según la Asociación Nacional Española de Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop) existe un riesgo de quiebra de todo el sector por culpa del precio de las materias primas, que está abocando a las empresas a una situación "nunca antes vivida en España".

La patronal ha advertido de que sus empresas se encuentran actualmente ante contratos firmados con anterioridad a un precio que ya se ha quedado desfasado, por lo que considera que cumplir con esos suministros sería "completamente inasumible y suicida", ya que incurrirían en "pérdidas importantísimas".

Los precios de las materias primas comenzaron a dispararse en 2020 por problemas en la cadena de suministro causados por los confinamientos por el coronavirus y la posterior recuperación económica. Ahora, con la invasión de las tropas de Rusia sobre Ucrania y las sanciones económicas, la situación ha empeorado, todo ello a pesar de que los niveles de actividad "no estaban siendo malos".

El problema viene de muchos frentes, porque en el coste de fabricación influye el precio del cemento, de los áridos, de los aditivos, el transporte de estas materias primas, de la energía eléctrica empleada en las plantas y del combustible de los camiones hormigonera y palas cargadoras de planta, todos ellos afectados por múltiples razones.

"El precio del gas, la escasez, y la amenaza de corte de suministro por parte de Rusia están llevando a esta tensión de precios que no se sabe dónde acabará. A eso hay que unir el incremento del precio de los derechos de CO2, con gran impacto en la producción de electricidad y de cemento", han explicado desde Oficemen.

Por todo ello, de no resolverse esta situación, la patronal advierte de que "en poco tiempo se podría ver caer al sector, dejando grandes pérdidas, y con la consecuente paralización de obras, pérdidas de empleo y daños colaterales en servicios asociados".

La fábrica de Holcim en Carboneras empleó en sus procesos de fabricación más de 80.900 toneladas de combustibles alternativos, un 34 por ciento más que en 2019, evitando así la emisión a la atmósfera de 53.564 toneladas de dióxido de carbono y reduciendo el consumo de combustibles fósiles.

La planta, que genera más 417 puestos de trabajo entre directos e indirectos, está inmersa en un proyecto de captura y aprovechamiento de carbono a gran escala que tiene como objetivo capturar el CO2 emitido en el proceso de producción del cemento para transformarlo y reutilizarlo localmente.

En la actualidad, hay más de 1.550 plantas de hormigón con más de 1.500 millones de euros de euros de facturación y con alrededor de 15.000 empleos directos. Por el momento, casi la mitad de los hornos del sector han tenido que paralizar su actividad.