Un taller del proyecto Urraca en Jimena de la Frontera (Cádiz) - DIPUTACIÓN DE CÁDIZ
CÁDIZ 16 Oct. (EUROPA PRESS) -
Las sesiones organizadas por la Diputación de Cádiz sobre el proyecto Urraca, han detectado problemas como la sequía, las inundaciones y las contaminación entre sus participantes, por lo que en una segunda ronda, del 3 al 17 de noviembre, se propondrán soluciones a estas cuestiones.
Jimena de la Frontera, La Barca de la Florida, Ubrique, Villamartín y Alcalá de los Gazules serán las sedes de esta segunda ronda de talleres participativos, 'Tu municipio, tu río, tu voz, organizados en el marco del proyecto 'Urban Rivers Resilience to Climate Change Adaptation' (Urraca, por sus siglas en inglés), ha detallado la Diputación en una nota.
Así, esta segunda ronda está destinada a informar a quienes asistan sobre los resultados de los talleres celebrados en estas mismas localidades hace unos meses. Sobre esas conclusiones, se va a reflexionar, proponer y debatir medidas concretas para adaptar los cauces de los ríos urbanos al cambio climático.
La primera fase de talleres reunió a medio centenar de personas, la mayoría cargos municipales y empleados públicos, representantes de asociaciones ecologistas y vecinales, profesionales de la educación ambiental, alguna cooperativa y ciudadanos que quisieron participar en el proceso.
Sus aportaciones han servido al equipo encargado del proyecto Urraca para elaborar un informe sobre los principales riesgos climáticos que, según creen, afectan a los tramos urbanos de estas localidades, los puntos más vulnerables, y los problemas que, consideran quienes asistieron a la primera ronda, requieren atención prioritaria.
Se trata de un diagnóstico que sitúa en cada municipio los peligros, las zonas expuestas y las personas más vulnerables, que será analizado en la siguiente ronda de talleres, pero que permite extraer una serie de conclusiones compartidas por todos ellos.
A nivel general, la conclusión más relevante es que quienes participaron en los primeros talleres consideran que gran parte del riesgo climático que soportan estos ríos urbanos no es solo natural, sino construido.
En las cinco poblaciones se repiten los mismos patrones, según los participantes en los talleres: equipamientos y viviendas levantados en zonas inundables, tramos urbanos encauzados artificialmente o rellenados que han perdido su capacidad de laminar las crecidas, y redes de saneamiento y depuradoras que, aseguraron, fallan en los episodios de lluvia intensa.
En su opinión, el cambio climático no crea estos problemas, pero sí los intensifica. Al respecto, los participantes aportaron ejemplos claros de cómo determinadas obras de defensa ante inundaciones protegieron un lugar a costa de inundar otro, trasladando por tanto el riesgo en vez de reducirlo.
Aunque las inundaciones provocadas por los temporales del pasado invierno dominaron los debates, la sequía es, para los participantes, otro de los principales peligros asociados al cambio climático. Así, describieron sistemas fluviales que oscilan entre extremos y que han perdido su capacidad natural de regularse.
En resumen, se trata de "dos caras de la misma moneda".
Junto a los daños en infraestructuras, viviendas y equipamientos, el deterioro de la calidad del agua y fallos en los sistemas de saneamiento, se perciben como un punto débil compartido.
Los talleres han puesto de relieve, además, que la vulnerabilidad no es solo física, sino también social. Entre sus preocupaciones se encuentra que el riesgo recae con más fuerza en las personas mayores que viven junto al cauce de los ríos, en la población infantil de centros educativos expuestos, en barriadas con viviendas sociales situadas en zonas inundables y en agricultores que pierden cosechas y maquinaria.
Por último, el proceso de debate ha revelado un capital social de gran valor para la siguiente fase. Quienes participaron en los talleres demostraron "un fuerte apego" a los ríos, una memoria viva de cuando eran lugares de baño, de trabajo y de encuentro, y una disposición clara a participar en su recuperación.
Además, en varias de las sesiones, los participantes expresaron su rechazo a la idea de "limpiar" el río de forma agresiva, en favor de cuidarlo y recuperar su ecosistema.
A la vez, quienes asistieron a las sesiones quisieron constatar tres ideas más: una pérdida de vínculo de las generaciones jóvenes con sus ríos; la necesidad de reforzar la coordinación entre administraciones; y la visión de cuenca, ya que buena parte de las presiones en las zonas urbanas se originan aguas arriba.
Este diagnóstico general y los resultados específicos de cada uno de los talleres celebrados en la primera fase serán analizados en la próxima segunda ronda de talleres, que se centrarán en plantear soluciones y en saber cómo quieren los vecinos y vecinas que los ríos se adapten al cambio climático.
La recopilación de estas ideas servirá de base para la elaboración de planes de acción concretos.
La segunda ronda de talleres está abierta a todas las personas que quieran participar. Se desarrollarán por las tardes, en horario de 17,00 horas a 19,00 horas.
Las personas interesadas pueden inscribirse de forma gratuita rellenando el formulario disponible en el siguiente enlace: https://forms.gle/oMf43A9A3eG4EV4a6.
El proyecto Urraca es una iniciativa impulsada por la Diputación de Cádiz, a través de la Agencia Provincial de la Energía, y que cuenta con la Sociedad Cooperativa Estudio Agua y Territorio como socio especializado. Se financia íntegramente con fondos europeos del proyecto 'Pathways2Resilience' del Horizonte Europa. Su presupuesto ronda los 210.000 euros.