El 39% de los jóvenes andaluces considera que el problema de la vivienda afecta a su salud

Imagen de archivo de dos jóvenes paseando.
Imagen de archivo de dos jóvenes paseando. - JOAQUÍN CORCHERO - EUROPA PRESS
Europa Press Andalucía
Publicado: jueves, 12 marzo 2026 17:30

SEVILLA 12 Mar. (EUROPA PRESS) -

El 39% de los jóvenes andaluces de entre 25 a 34 años considera que comprar o alquilar una vivienda le genera un problema que afecta a su salud, según se desprende de los datos de la Encuesta Social 2025 sobre Bienestar y Calidad de vida de la población Andaluza publicados por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA), recogidos por Europa Press.

Además, el 82,8% de la población andaluza considera que no es fácil encontrar una vivienda a un precio razonable en su zona de residencia, mientras que el 89,9% de los encuestados está satisfecho con vivir en su entorno residencial.

La encuesta, elaborada a partir de más de 5.000 entrevistas telefónicas y online realizadas entre octubre de 2025 y enero de 2026, analiza el tiempo libre, las relaciones sociales, la salud física y emocional y la influencia de factores como la formación, el empleo, la vivienda o el entorno en la percepción del bienestar personal.

Por grupos de edad, la dificultad de acceso a la vivienda se intensifica entre los adultos jóvenes, ya que casi el 88% de las personas de 25 a 44 años afirma que no es fácil acceder a una vivienda asequible en su zona. Además, el grado de urbanización marca diferencias acusadas: mientras el 30,5% de quienes residen en zonas rurales cree fácil encontrar vivienda a un precio razonable, esa percepción cae al 6,4% en las ciudades.

TIEMPO LIBRE Y REDES SOCIALES

En el ámbito del ocio, las actividades preferidas por la población andaluza son pasar un rato en familia (76,7%), descansar (75,9%) y quedar con amistades (61%). La encuesta detecta además diferencias por sexo, ya que los hombres dedican más tiempo a hobbies o pasatiempos personales (64,6%) que las mujeres (54,9%), mientras que ellas asumen en mayor proporción tareas de cuidado de familiares o personas dependientes (27,7%, frente al 22,5% de los hombres).

Respecto al uso de internet durante el tiempo libre, el 64,4% no considera que perjudique sus relaciones familiares, sociales o de convivencia, frente a un 26,5% que cree que sí puede afectarles de alguna manera, mientras que un 9% afirma no usar internet en su ocio. Esa percepción negativa es más frecuente entre las personas de 25 a 34 años, grupo en el que alcanza el 38,7% y disminuye hasta el 17,4% en la franja de 55 a 64 años.

En materia de relaciones sociales, el IECA vincula la vulnerabilidad social a la precariedad económica. Así, el 20,6% de las personas con menores ingresos siente que no recibe ayuda de su entorno, frente al 9,8% entre las rentas altas. Además, el sentimiento de exclusión social afecta al 18,7% de quienes viven en hogares con menores ingresos, casi cuatro veces más que el 4,7% registrado en los hogares de mayor renta.

La estructura del hogar también influye en esa fragilidad. Las personas que viven solas y los hogares monoparentales son los que más echan en falta ayuda externa y los que en mayor medida perciben indiferencia del entorno, mientras que el sentimiento de exclusión social alcanza el 14% en ambos tipos de hogar, el doble que entre quienes viven en pareja y sin hijos.

Además, la percepción sobre el turismo en el día a día es en general moderada, ya que el 83% no cree que suponga una dificultad en su zona de residencia. No obstante, esa molestia aumenta en las ciudades, donde la aprecia el 18,8% de la población, frente al 8,4% en municipios rurales.

Por provincias, el propio resumen del IECA destaca que el 29,9%de los residentes en Málaga y el 23,1% de los de Cádiz sí consideran que el turismo dificulta su vida cotidiana.

SOLO EL 18,6% DE LOS ANDALUCES DUERME DEL TIRÓN

Por otro lado, solo el 18,6% de la población andaluza asegura disfrutar de un sueño ininterrumpido, mientras que el 33,5% afirma despertarse siempre una o varias veces durante la noche. Del mismo modo, el 21,1% de las personas ocupadas y/o estudiantes termina siempre tan cansada del trabajo o de estudiar que le cuesta realizar las tareas domésticas.

En materia de descanso, el estudio señala además que el 11,6% recurre habitualmente a fármacos o medicinas naturales para conciliar el sueño, aunque el 71,7% afirma no necesitarlos nunca. El uso de pantallas antes de dormir está muy extendido, ya que el 53,3% lo hace siempre, y solo el 37,3% asegura levantarse siempre descansado.

La encuesta aprecia una brecha de género también en este ámbito: las mujeres reportan peor calidad del descanso que los hombres, con más despertares nocturnos diarios (37,6% frente a 29,3%) y una utilización de ayudas para dormir que duplica la masculina (15,5% frente a 7,6%). En coherencia con ello, solo el 32,2% de las mujeres dice levantarse siempre descansada, frente al 42,5% de los hombres.

En términos generales, la población andaluza muestra una percepción más positiva de su salud mental que de la física. El 76,2% califica su salud mental como buena o muy buena, porcentaje superior al registrado en la salud general (74,2%) y en la salud física (66,5%).

Por sexo, los hombres presentan mejores valoraciones en las tres dimensiones analizadas: el 70,3% considera buena o muy buena su salud física, frente al 62,8% de las mujeres; en salud mental, la diferencia es del 79,7% frente al 72,9%; y en salud general, del 77,7% frente al 70,8%. La brecha se amplía entre los mayores de 75 años, donde la percepción positiva de la salud general alcanza el 57,9% entre los hombres y se queda en el 41,2% entre las mujeres.

El 20% de la población andaluza convive con alguna limitación en sus tareas cotidianas debido a problemas de salud, enfermedad o discapacidad crónica. Esa realidad afecta más a las mujeres (22,7%) que a los hombres (17,2%) y se dispara entre las personas de 75 o más años, donde llega al 41,4%. También es mucho más frecuente en hogares de bajos ingresos (31%) que en los de rentas más altas (12,3%).

A ello se suma la necesidad de medicación: el 29,9% requiere fármacos a diario para desarrollar actividades cotidianas, mientras que el 52,6% asegura no necesitarlos nunca. La necesidad de medicación diaria más que se duplica entre las personas que viven en hogares de menores ingresos (44,4%) respecto a las de rentas altas (19,3%), y alcanza al 45,5% de quienes viven solos.

En el terreno educativo, el 66,3% de la población andaluza está satisfecha con el nivel de formación más alto que ha completado, con una valoración superior entre los hombres (68,8%) que entre las mujeres (63,8%). No obstante, entre las mujeres menores de 34 años la satisfacción supera a la de sus homólogos varones, aunque la tendencia se invierte a partir de esa edad.

La encuesta detecta asimismo diferencias en el tiempo dedicado al empleo. Las mujeres se concentran más en jornadas reducidas de menos de cinco horas (10,3% frente al 2,8% de los hombres), mientras que los hombres asumen con más frecuencia jornadas de entre nueve y doce horas (22,2% frente al 11,9% femenino).

En cuanto al impacto del trabajo o de los estudios en el día a día, el 21,1% de la población ocupada y/o estudiante dice terminar siempre tan cansada que le cuesta realizar las tareas domésticas, mientras al 59,6% le ocurre a veces y al 19,3% nunca. La diferencia entre sexos es notable: el agotamiento permanente afecta al 26% de las mujeres y al 16,9% de los hombres.

La conciliación también arroja desequilibrios. El 14,9% siente que siempre desatiende sus responsabilidades familiares por motivos de trabajo o estudio, un 49,3% lo experimenta a veces y un 35,8% nunca. Los hombres reportan una mayor sensación de conciliación, ya que el 39,6% afirma que nunca siente desatender esas obligaciones, frente al 31,3% de las mujeres.

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