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CÓRDOBA 17 Jun. (EUROPA PRESS) -
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Córdoba ha condenado a un hombre a una pena de cuatro años de prisión acusado de delitos de abuso sexual a la nieta de su pareja de unos diez años en el momento de los hechos, ocurridos durante el confinamiento en la pandemia del Covid en 2020, así como el pago de multas de 4.320 euros por un delito continuado de provocación sexual y de 1.440 euros por un delito de exhibicionismo.
Según recoge la sentencia, facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) y adelantada por el diario digital 'Cordópolis', se considera probado que el procesado y su pareja, personas que en la época del confinamiento decretado por la pandemia a partir del día 14 de marzo de 2020, frisaban los 60 años, mantuvieron por esa época "una relación afectiva con cierta convivencia".
Al respecto, se expone que al decretarse aquella medida habitaron en el domicilio de la mujer en la capital cordobesa, donde también moraban entonces su hija con sus dos hijos menores, así como un tío de estos. La niña había conocido escasos días antes del confinamiento a quien era la pareja de su abuela por aquel entonces, pero "rápidamente le tomó apego, hasta el punto de llamarlo en algunas ocasiones 'abuelo'".
En los días en que aquel confinamiento era muy riguroso, el acusado empezó a "desarrollar determinados comportamientos de cariz sexual hacia la menor, y así, aprovechando ocasiones en que podía haber relativa soledad entre ellos, fundamentalmente por la noche, enseñó varias veces a la menor grabaciones de contenido pornográfico que albergaba en su dispositivo de telefonía móvil".
A pesar de que la vivienda no era de grandes dimensiones, estos hechos ocurrían sentados ambos en el sofá del salón y semiocultos por una columna, "en aquellos momentos en que los demás moradores se dispersaban por ella, dedicándose a sus quehaceres o descansando", junto a otros hechos que se relatan.
Una vez finalizado el confinamiento, entrado ya el verano de ese mismo año, el acusado se desplazaba entre semana a la localidad de Montilla para trabajar, retornando los fines de semanas al domicilio de su pareja. Una noche calurosa de esa misma época estival, el procesado supuestamente cometió uno de los delitos de abuso sexual sobre la menor, propiciando "un cierto rechazo" hacia él, "hasta el punto de que cuando volvía los fines de semana, intentaba no coincidir con él, quedándose en su dormitorio".
EL DETONANTE PARA REVELAR LOS HECHOS
Tras ello, según se indica en la sentencia, "se volvió más seria y ensimismada, sin llegar a ser completamente distante", a lo que se agrega que "pasado el tiempo, comenzó ya una relación sentimental acorde con su edad, y descubrió tener graves dificultades para mantener algún tipo de contacto sexual".
Dicha circunstancia, "unida a la formación académica complementaria que recibió en dicha materia, supuso el detonante que provocó que, ya contando con casi 16 años, tomara consciencia de la gravedad de lo que le sucedió y revelara los hechos; primero a su tío y, a instancias de éste, a su madre".
En este sentido, los jueces subrayan que "la violencia sexual a la que fue sometida la menor dejó impacto psicológico que se manifestó en su propia autoestima, con sensación de culpa, asco o vergüenza, además de esa repercusión en su área afectiva y el desarrollo de su sexualidad".
Además de las penas citadas, el acusado ha sido condenado a una orden de alejamiento de la menor durante cinco años, otros cinco años de libertad vigilada, inhabilitación para trabajar con menores durante nueve años y una indemnización a la víctima de 10.000 euros, a la vez que ha sido absuelto del delito continuado de abusos sexuales por el que había sido acusado por la perjudicada.