El inculpado en el juicio de la joven Ana Buza en el banquillo de los acusados. - María José López - Europa Press
SEVILLA 22 Sep. (EUROPA PRESS) -
Antonio Buza, padre de Ana Buza, la joven fallecida en septiembre de 2019 cuando tenía 19 años mientras circulaba junto a su entonces pareja por el tramo de la autovía A-4 que atraviesa Carmona, ha asegurado que fue "manipulado" por el novio de su hija y ahora investigado como presunto autor de su muerte, pues creía que mantenían una relación "idílica" hasta descubrir "incoherencias" que le llevaron a insistir en la investigación de este caso.
La familia del encausado, de nombre Rafael, ha argumentado que ella "radiaba" felicidad cuando estaban juntos y han lamentado la "película de horror" que ha vivido este joven desde que el padre de la chica "cambiase su percepción", incluso tras asegurar "no tenían nada que preocuparse" en alusión a las consecuencias penales para este joven tras lo sucedido, pues "no albergaban dudas" acerca de su implicación.
Durante esta tercera sesión del juicio, que ha tenido lugar este martes, 22 de septiembre, en la Audiencia Provincial de Sevilla, han comparecido en calidad de testigos una familia compuesta por padre, hijo y nuera que detuvieron su vehículo la noche de los hechos al observar el incidente mientras conducían por la A-4, los padres de Rafael y el padre de la víctima, Antonio Buza, si bien, finalmente, la madre de la joven no ha comparecido, al renunciar la defensa, única solicitante de la misma, a su testimonio.
"LA NOTÉ TRISTE"
En su intervención, la madre de Rafael ha descrito que en la madrugada de aquel 7 de septiembre de 2019 recibió la llamada de un Guardia Civil que le anunció que su hijo había tenido un "grave accidente", pero que "el chico estaba en un mejor estado que la chica", al preguntar esta mujer por las consecuencias del episodio.
Horas antes, los jóvenes le habrían comentado, sobre la una de la mañana, que debían ir a Sevilla desde la localidad de Lora del Río, lugar de residencia de los padres de él y donde tenían la intención de pernoctar, dado que la chica "tenía una cita médica con el dentista". Algo que despertó la extrañeza de la mujer, dado que el siguiente día era una jornada de domingo.
"No quise preguntarles. Solo supe que se iban. La noté triste" ha descrito la progenitora, momentos antes de indicar que ambos mantenían una relación "muy feliz" y que se les veía "estupendamente", pese a que ella atravesaba una situación familiar compleja: "Le pregunté a mi hijo qué le pasaba a Ana y me dijo que había discutido con su padre. De hecho, llevaba un mes comiendo en mi casa, de la comida que Cáritas me daba porque yo estaba en una situación vulnerable. Yo me quedaba con lo justo para que a ellos no les faltase de nada".
"ANA, MI NIÑA. MAMÁ, POR FAVOR"
En su relato ha coincidido con el padre del investigado en señalar que, cuando encontraron a su hijo en la ambulancia minutos después de los hechos, se encontraba "llorando" mientras lamentaba lo sucedido. "Yo solo lo escuchaba decir 'Ana, mi niña. Mi niña Ana'. Tenía la cabeza perdida, me decía 'Mamá, por favor. Mi niña Ana'".
Esto, cabe mencionar, en consonancia con las declaraciones aportadas por tres testigos que han acudido a la sesión y han descrito que tras su parada encontraron al chico "nervioso" mientras les comentaba que "algo se había cruzado en su camino, había dado un volantazo y la joven había salido despedida".
Tras unos minutos de búsqueda, fue Rafael, según estos testimonios, quien dio con el cuerpo mediante el empleo de la linterna de su teléfono móvil como herramienta para iluminar la zona. La descripción de los hechos por parte del investigado llamó su atención, dado que "él dijo que había salido disparada, pero nos llamó la atención que tanto puertas como ventanas estaban cerradas".
"ELLA RADIABA FELICIDAD AL ESTAR JUNTOS"
Momentos después ha tenido lugar la comparecencia del padre de Rafael, quien ha coincidido con su ex mujer en señalar que ambos argumentaron la obligación de acudir al día siguiente a una cita médica con el dentista para abandonar la localidad de Lora del Río pasada ya la media noche, algo que le pareció "una excusa".
Este hombre habría prestado, como era habitual, el coche a su hijo para poder llegar hasta Sevilla, donde ambos convivían mientras que ella cursaba el primer año del Grado en Filosofía y él preparaba las oposiciones para Policía Nacional.
Además, ha comentado que llegó a intuir una conversación telefónica entre padre e hija en la que ella llegó a afirmar que "no la aguantaba". Ello, cabe recordar, en consonancia con la línea de la defensa, que argumenta que la joven cometió un suicidio a consecuencia de las discusiones que mantenía con la familia por las "malas calificaciones académicas".
Sobre la relación, ha indicado que ella "radiaba felicidad" cuando estaban juntos. "Eran todo risas. Yo me divertía mucho viéndolos. Además, a él le hacía muy bien el estar juntos, pues ella lo apoyaba mucho durante su estudio en las oposiciones a Policía Nacional".
De hecho, el padre del investigado ha asegurado que la familia de Ana llegó a comentarle que no tenían por qué preocuparse tras lo sucedido, pues no albergaban dudas en torno a la posible culpabilidad de su hijo. Cuando esta postura por parte del padre de la misma sufrió un giro, comenzó la "película de terror" que el joven "lleva viviendo desde hace siete años". "Él es cómo yo, que le afecta mucho lo que piense la gente. Si ya lo pasó mal con la muerte de Ana, imagínate después", ha descrito entre lágrimas.
Además, ha aludido a la compra por parte de Antonio Buza de un coche para su hijo, algo que "partió únicamente de la voluntad de este hombre" y que ha ligado a la relación que ambos mantuvieron tras lo sucedido. "Quedaron en varias ocasiones, yo incluso pensé en decirle que no quedase tanto con la familia de Ana por si le hacía sentir peor, pero creo que lo mantenía más sereno".
Finalmente ha tenido lugar la intervención de Antonio Buza, quien ha negado cualquier tipo de tesis cercana al suicidio, dado que la chica estaba "muy ilusionada" con el inicio del segundo curso del Grado en Filosofía. Ha apuntado que ambos mantenían "una relación cariñosa" y "normal" entre padre e hija y ha negado cualquier fuerte disputa con su hija horas antes del accidente mediante llamada telefónica.
No obstante, ha confirmado que podían llegar a discutir por "cuestiones lógicas de la adolescencia" como la hora de llegada tras una salida nocturna, o el "excesivo" gasto económico que su hija había llevado a cabo en los últimos meses. "Después me enteré de que lo dedicaba al gimnasio de él, a comida para un perro que no era suyo e incluso a un hotel en Ávila que había reservado para el día de las pruebas de sus oposiciones".
De hecho, advirtió a Ana sobre una relación debido a la cual, a su juicio, había reducido la frecuencia de visitas a Carmona, donde residía Antonio Buza junto a su mujer, llegando a alertar a la menor de que "si seguía así, podía quedarse sin amigas", lo que podría llegar a resultar un problema si finalizaba la relación con este chico.
Sobre este último, Antonio Buza ha relatado que nunca llegó a "conocerlo bien", y que, a priori, parecía que ambos mantenían una "relación normal". "Nunca pude imaginarme lo que vendría después. Él entraba y salía de casa, nos decía que éramos maravillosos. Que ojalá hubiese tenido un padre como yo y no como el suyo, que era un alcohólico".
En relación al cambio de percepción sobre este joven, Antonio Buza ha contado que el mismo tuvo lugar el día 10 de septiembre, cuando tan solo tres días después del accidente volvió a la escena de los hechos con Rafael para reconstruir el mismo. "Me contó que la puerta se había abierto mientras circulaban por la autopista, que la mochila de Ana se había caído y que ella, al intentar recogerla, se había precipitado del coche. Soy matemático desde años y sé que físicamente eso es imposible".