Presentación del barómetro 'La salud mental sí es cosa de adolescentes. Hablemos de bienestar y estigma' - UNIVERSIDAD DE SEVILLA
SEVILLA 15 Oct. (EUROPA PRESS) -
El nuevo barómetro de opinión de la infancia y la adolescencia lanzado este jueves, 15 de octubre, por Unicef España y la Universidad de Sevilla ha desvelado que los niveles de bienestar emocional de los adolescentes de 12 a 16 años ha registrado una caída sin precedentes en los últimos años.
Al detalle, si bien entre 2006 y 2018 se mantuvieron relativamente estables, en 2022 se produjo un empeoramiento en todos los indicadores: la proporción de adolescentes que declaran sentirse solos se duplicó, pasando del 7% en 2018 al 13,6% en 2022, y la de quienes manifiestan sentirse tristes aumentó en esos mismos años del 11,9% al 19,5%. Además, quienes indican poder prestar atención y concentrarse siempre o casi siempre, pasaron del 55% al 40,1%.
De hecho, según estos datos, la caída en los niveles de bienestar se ha triplicado en el caso de las chicas: entre 2018 y 2022 el bienestar de los chicos cayó 0,14 puntos y el de las chicas 0,41.
"Que la soledad y la tristeza aumenten entre adolescentes de 12 a 16 años es algo que debe preocuparnos y apelarnos a actuar", ha asegurado la presidenta de Unicef España, María Ángeles Espinosa.
Según han informado ambas entidades, el nivel socioeconómico de las familias se relaciona directamente con el bienestar: en 2022, el alumnado de familias con menos recursos declaraba un bienestar más bajo (3,26 puntos) que quienes vivían en hogares de nivel medio (3,4) o alto (3,54).
"En general, los datos son preocupantes porque muestran un descenso claro de cómo los propios adolescentes perciben su bienestar emocional", ha explicado Pilar Ramos, profesora del departamento de Psicología evolutiva y de la educación de la Universidad de Sevilla y directora del barómetro.
"Los resultados del informe nos indican que se debe promover la protección para que cuando se da un malestar no se acentúe y, si se produce un problema, se tiene que facilitar su reconocimiento para recibir una respuesta adecuada", ha aseverado.
El informe analiza también cómo el estigma influye en la salud mental adolescente. 1 de cada 3 adolescentes, especialmente los chicos, presenta elevados niveles de estigma; cuanto más alto es este nivel, menos reconocimiento hay de los problemas de salud mental y, por tanto, menos identificación de determinadas experiencias perjudiciales y menor petición de ayuda profesional.
Por el contrario, los y las adolescentes que poseen menor estigma identifican con más frecuencia problemas de salud mental tanto en familiares como en amistades.
"Queremos que el hecho de pedir ayuda se normalice y no se vea como algo malo", ha explicado Carmen, de 13 años y miembro del órgano de participación infantil y juvenil de La Rinconada, durante la presentación del estudio. También ha reclamado "que existan profesionales preparados para poder atender a los adolescentes de forma eficaz".