Francisco Rivera: "Me voy a Sevilla por cabezonería"

Actualizado 15/08/2015 16:06:04 CET
Francisco Rivera y el docto Val-Carreres en la puerta de la Quirón de Zgz
Foto: EUROPA PRESS

ZARAGOZA, 15 Ago. (EUROPA PRESS) -

   El torero Francisco Rivera Ordóñez ha reconocido que su decisión de seguir la convalecencia en Sevilla es por "cabezonería" y para poder asistir al nacimiento de su hija Carmen, ya que su esposa, Lourdes Montes, tiene previsto dar a luz el 20 de agosto.

   Un avión ha trasladado al diestro desde Zaragoza a Sevilla, donde ingresará en el Hospital Sagrado Corazón y quedará bajo la supervisión del doctor Salvador Morales.

   "Ahora ingreso allí" ha dicho con la voz entrecortada al asentir emocionado ante las preguntas de los medios de comunicación que "todo es por Carmen".

   Francisco Rivera ha asegurado que "sino fuera por el nacimiento sería imposible haber salido de aquí todavía" para añadir que "me duele todo".

   Ha detallado que "me cuesta mucho levantarme y sentarme. Es complicado" y ha descrito sonriente que a la "niña --Carmen-- si ahora me la ponen aquí --señalando el regazo-- quedaría perfecta".

   En una silla de ruedas, el diestro ha salido puntualmente del Hospital Quirón de Zaragoza a las 14.30 horas, acompañado del cirujano Carlos Val-Carreres, un especialista de referencia en el ámbito taurino y que ha supervisado al paciente desde que ingresara en este centro sanitario el pasado martes tras la cornada que sufrió el lunes en Huesca.

DESCRIPTIVO

    "Estoy mejor. He estado muy sedado y me han cuidado muchísimo", ha resumido Francisco Rivera su actual estado, mientras su cara denotaba dolor.

   En declaraciones a los medios de comunicación ha relatado cómo fue la cornada del toro 'Traidor' el pasado lunes en la Feria de San Lorenzo, que se celebra en Huesca en honor al patrón de la ciudad.

   "Fue muy rápido, me vi las tripas fuera y me dije esto es serio y, claro, me las metí. Luego ya te duermen y pasa todo muy rápido, me sedaron ya en la UCI de la plaza y el que realmente se entera menos es uno mismo", ha descrito.

   El diestro ha agradecido la atención recibida por los médicos de la plaza de toros de Huesca, el personal de la UCI del Hospital San Jorge de Huesca y a todos los médicos "en los que he estado en sus manos".

"CURARNOS"

   Sobre la vuelta a los ruedos ha precisado que "vamos a curarnos primero, pero no me gustaría que la despedida de este año fuera así, sin volver a torear".

   También se ha referido a su posible participación en la Feria de las Fiestas del Pilar de Zaragoza que "es de las últimas oportunidades y me encantaría, desde luego, pero la recuperación depende del médico", ha insistido.

   En cuanto a si esta cornada le podría hacer abandonar definitivamente la carrera taurina, el matador ha puntualizado que "ahora mismo quiero recuperarme y volver a torear este año y ya veremos".

   Respecto a su posible participación en la corrida goyesca de Ronda  (Málaga) ha dicho que "ahora mismo me preguntas por Ronda y ni Ronda ni muchos otros sitios", mientras ha señalado su abdomen para dejar constancia de la herida.

TREMENDA

   El cirujano del Hospital Quirón de Zaragoza ha calificado de "tremenda" la herida del diestro y ha confiado en que "Dios quiera que sea la mas grave de la temporada taurina y que, en definitiva, se haya podido agotar el cupo de heridos que pueda haber".

   Val-Carreres ha informado de que la cornada ha sido de una "extensión enorme, que ha llegado desde la ingle hasta las costillas del lado derecho de la columna vertebral. Ha sido muy amplia, extensa y muy grave", ha resumido.

   También ha dejado constancia de la experiencia del cirujano Enrique Crespo, que operó al diestro Francisco Rivera en la enfermería de la Plaza de Toros de Huesca y que a juicio de Val-Carreres ha favorecido la rápida recuperación del torero porque "las cosas estaban muy bien planteadas".

   Val-Carreres ha querido dejar claro que Francisco Rivera se va a Sevilla "bajo el control del doctor Salvador Morales y tiene que estar bajo su tutela y supervisión" para concluir al indicar que aún le quedan unos días de convalecencia.