Fundación Ibercaja contribruye a la conservación y medición del glaciar de Monte Perdido

Dron para medición del glaciar de Monte Perdido.
Dron para medición del glaciar de Monte Perdido. - FUNDACIÓN IBERCAJA
Europa Press Aragón
Publicado: jueves, 12 marzo 2026 11:29

ZARAGOZA 12 Mar. (EUROPA PRESS) -

El glaciar de Monte Perdido además de ser una auténtica joya natural es uno de los últimos que existen actualmente en el Pirineo. Su medición e importancia de preservarlo es una tarea de vital importancia, a la que contribuye Fundación Ibercaja, a través de su colaboración con Alfredo Serreta, miembro de la Escuela Politécnica Superior de Huesca, del grupo Cryopyr, quien ha llevado a cabo detalladas tareas de medición que documentan la imparable desaparición de este glaciar pirenaico y advierten de la transformación que el cambio climático causa en los paisajes de alta montaña.

La contribución de Fundación Ibercaja a esta actuación realizada por el grupo Cryopyr (IPE-CSIC) ha sido a través de la adquisición de un dron de última generación con un peso reducido y con una cámara de mayor resolución, y con capacidades de toma de datos térmicos que permite mejorar esta tarea.

La monitorización y la medición de los glaciares combina técnicas de campo clásicas con otros métodos que han ido cambiando con el tiempo. En este sentido, a partir de vuelos de dron y fotografías terrestres se generan modelos digitales de elevaciones que permiten comparar, año a año, cambios en la superficie del hielo y en la forma del glaciar.

La gran ventaja es su reducido peso y la velocidad de la toma de datos, ya que en algo menos de una hora se puede hacer el trabajo que antes costaba más de un día. Este conjunto de técnicas, aplicado de forma regular por Cryopyr y diferentes colaboradores, ha convertido a Monte Perdido en uno de los glaciares mejor conocidos del Pirineo en la última década. Sus datos se integran en informes periódicos sobre el estado de los glaciares pirenaicos y en proyectos internacionales sobre cambio climático en alta montaña.

UN SÍMBOLO DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN EL PIRINEO

La comunidad científica considera que los glaciares pirenaicos se encuentran ya en su fase final porque el clima de la cordillera ha dejado de ser compatible con la existencia de hielo glaciar a largo plazo. En este contexto, el glaciar de Monte Perdido se ha convertido en un símbolo de la vulnerabilidad de la alta montaña al calentamiento global y en un recurso clave para la educación ambiental.

Los registros disponibles muestran que el glaciar de Monte Perdido ha experimentado un retroceso muy acusado desde finales del siglo XX, que se ha acelerado en las últimas décadas. En poco más de un siglo habría perdido del orden de dos tercios de su volumen de hielo, y su lengua se ha retraído decenas de metros ladera arriba.

Las últimas campañas de monitorización han sido especialmente preocupantes debido a años muy cálidos y con escasa acumulación nival invernal que han provocado balances de masa fuertemente negativos, con pérdidas de espesor que, en algunos sectores de los glaciares pirenaicos, superan los 3 o 4 metros en un solo verano.

En el caso de Monte Perdido, Cryopyr ha documentado que la masa de hielo se fragmenta, aparecen islas desconectadas de la zona de acumulación y se multiplican las zonas de hielo fósil muy degradado.

Localizado en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el glaciar de Monte Perdido es uno de los últimos glaciares del Pirineo y el tercero en extensión de la cordillera. Situado en la cara norte del macizo, entre los 2.700 y 3.200 m de altitud, constituye un laboratorio natural excepcional para estudiar el impacto del calentamiento climático en las montañas del sur de Europa.

Su evolución reciente ha sido seguida muy de cerca por el grupo Cryopyr (IPE-CSIC), que incluye fundamentalmente a miembros del IPE-CSIC, pero también a miembros de otros centros de Investigación y Universidades como es la Escuela Politécnica Superior de Huesca de la Universidad de Zaragoza que ha desarrollado un programa de monitorización pionero en los glaciares pirenaicos.

Fundación Ibercaja contribuye a las diferentes tareas de medición que reconstruyen la historia reciente del glaciar del Monte Perdido y que a su vez transmiten la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero con el objetivo de preservar, al menos, el legado científico y cultural de estas masas de hielo, tratando de que esta joya natural pirenaica no se apague ni desaparezca.

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