27 de febrero de 2020
 
Publicado 17/01/2020 14:07:48CET

Perros, gatos, tortugas e incluso una burra participan en Zaragoza en la bendición de San Antón

El párroco Santiago Fustero bendice a los animales que acuden a la festividad de San Antón
El párroco Santiago Fustero bendice a los animales que acuden a la festividad de San Antón - EUROPA PRESS

ZARAGOZA, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

Cientos de personas han acudido, este jueves 17 de enero, a la Iglesia de San Pablo de Zaragoza con sus mascotas, entre ellas, perros, gatos, tortugas y hasta una burra, con el fin de recibir la tradicional bendición de San Antón.

En declaraciones a Europa Press, el párroco Santiago Fustero ha resaltado la importancia de una festividad que celebra la "convivencia entre las personas y los animales", subrayando la "armonía" y "ternura" resultante de esta relación.

En este sentido, ha destacado la "compañía" y el "cuidado del otro" que mascotas y seres humanos se proporcionan mutuamente. "Los animales también necesitan que se les atienda y que se conviva con ellas".

Además, Fustero ha señalado que mediante el amor por los animales "se aprende a amar a las personas" porque "desde lo pequeño se aprende lo grande".

No obstante, el párroco ha criticado el abandono de mascotas que se produce en ocasiones por parte de sus antiguos dueños y ha defendido que "cuando uno se hace responsable de una mascota tiene que cuidarla hasta el final".

Los canes han sido los más numerosos en esta cita y han llenado de ladridos la plaza de San Pablo, desde el inicio de la misa que se estaba celebrando en el interior de la iglesia, mostrando su impaciencia por recibir el agua bendita.

Después ha tenido lugar la procesión del santo por las calles del Gancho, cuya figura ha sido depositada, al finalizar el recorrido, en un escenario improvisado, desde donde el párroco ha bendecido a los animales.

PERROS, TORTUGAS Y UNA BURRA

Hasta la plaza se han desplazado animales tan singulares como la burra Chenoa, de 13 años de edad, que ha acaparado todas las miradas por tercer año consecutivo haciendo además gala, según su dueño, de "muy buena salud".

Entre las mascotas más veteranas se encontraban también las tortugas de Florida, Misi y Risi, de 22 años, que han ido acompañadas por la gata Dina. Sus dueños, Rubén y Milagros, madre e hijo, han explicado que esta especie llega a vivir tantos años que "pasa de generación en generación".

Rubén lleva tres años que no se pierde la bendición de San Antón, aunque su madre ha acudido en muchas ocasiones mientras él estaba trabajando.

Desde la localidad de Pedrola ha venido Dingo, un perro de 5 años que, según Isabel, su dueña, ha "flipado en colores" con la cantidad de animales que se han acercado para ver al santo.

De hecho, Isabel ha explicado a Europa Press que se ha cogido fiesta en el trabajo para asistir a la bendición, lo que ha suscitado risas entre sus compañeros. Así, Dingo ha podido conocer a Lolita, una perrita de 9 años, con la que ha compartido espacio para ver al párroco.

BENDICIÓN PARA MAYORES Y ENFERMOS

En la plaza de San Pablo también estaba Conchita junto a su perro Palodu, de 5 años, con la misión de conseguir agua bendita en un pequeño recipiente para otras mascotas que no han podido asistir a la celebración. Ha comentado que le ha pedido al párroco poder llevar agua para Musu, un gato enfermo de leucemia; también para Lola, una perra "muy mayor", que debido a su estado, apenas pueden salir de casa.

Otra perra, Bimba, también ha recibido su bendición resguardada en un transportín. Su propietaria, Mari Ángeles, ha explicado que esto se debe a que tiene que coger "muchos autobuses y tranvías" en su día a día, donde se requiere que los animales vayan "cerrados".

De este modo, ha agradecido al que fuera alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, por permitir que los animales pudieran viajar en el transporte público. "Se lo agradeceré toda mi vida", ha asegurado Mari Ángeles.

La celebración de San Antón se conmemora el 17 de enero y festeja la leyenda de este santo, que vendió sus posesiones para ir a vivir con los más desfavorecidos al desierto, y que curó de ceguera a unos animales.