ZARAGOZA 10 Nov. (EUROPA PRESS) -
El presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, participó hoy en el XII Congreso Nacional de la Empresa Familiar, que se celebra en el Palacio de Congresos de la Expo. Rajoy intervino ante los empresarios familiares, ante quienes recomendó dialogar sobre la negociación colectiva, dentro de un proceso de implantación de "reformas estructurales" que deben acordarse en un gran pacto de Estado que serviría para que España saliera de la crisis.
El presidente del PP nacional dijo en su discurso que la economía española es una de las que más desempleo genera en situaciones de crisis y urgió al Gobierno central a apoyar a los emprendedores, que son "los que se arriesgan", entre otros motivos porque son capaces de detectar en qué sectores económicos se puede crear riqueza.
Rajoy propuso "ser previsible" porque "es lo contrario de la improvisación, de los bandazos, de hoy bajar los impuestos para mañana subirlos" y también significa "diseñar un plan global y ejecutarlo a lo largo de una legislatura", tras lo que aludió al periodo de mandato del PP en el Gobierno central, cuya política económica nunca fue "improvisada ni imprevisible".
El presidente del PP opinó que "es preciso iniciar un proceso de amplio consenso político, social y territorial" para poner en orden las cuentas públicas para decidir cuánto se disminuirá la deuda pública y cómo. El conjunto de las Administraciones públicas tendrán que "redefinir sus parámetros de gasto", un "ejercicio de austeridad" que obligará a decidir qué servicios públicos deberán mantenerse "a toda costa" y mencionó sanidad, educación, servicios sociales, Justicia y seguridad. "Todo esto hace imprescindible" un "gran acuerdo nacional" entre las fuerzas políticas y con todas las comunidades autónomas.
Partiendo del acuerdo en fomentar la competitividad en la economía, es cuestión de "ponerse a ello", señaló Rajoy, quien criticó al Gobierno de Zapatero por no haber acometido en cinco años "ninguna reforma estructural". Según Rajoy, el Gobierno "parece haber descubierto que algunos sectores no van a seguir siendo la locomotora" económica y rechazó "el pareado" gubernamental: "menos cemento y más conocimiento".
Según Mariano Rajoy, el cambio de modelo que propone Zapatero es parangonable al "modelo de planificación del desarrollo", en lugar de lo cual es preciso apoyar a "los que se arriesgan" y opinó que son los emprendedores los que "intuyen en cada momento cuáles son los sectores capaces de generar riqueza", lo que favorece la prosperidad de las naciones.
El presidente del PP insistió en la necesidad de reformar el sistema educativo y lamentó que España tenga la tasa de fracaso escolar más alta de la OCDE, de ahí que reste valor a la propuesta del Gobierno de potenciar el conocimiento. También abogó por apoyar la inversión empresarial rebajando el impuesto de sociedades junto con la regularización de balances y un tratamiento más adecuado de la morosidad.
Del mercado de trabajo, Rajoy dijo que España es uno de los países que más empleo destruye en épocas de crisis y apostó por dialogar sobre la negociación colectiva.
Mariano Rajoy propuso reformar la legislación relativa a morosidad y procedimientos concursales. También recomendó reformar el sistema energético, lo que obliga a debatir "en serio" sobre el futuro del sector y las fuentes de energía. En este sentido, criticó el anuncio formulado, meses atrás, por el Gobierno central según el cual la central nuclear de Santa María de Garoña cerrará en 2013.
SECTOR PÚBLICO
El dirigente del PP consideró que el funcionamiento de las Administraciones públicas debe ser un "arrastre" para el desarrollo y propuso eliminar las "duplicidades" y lo "superfluo", tras lo que advirtió de los problemas económicos que genera la multiplicidad de la normativa autonómica. Mariano Rajoy puso de ejemplo la existencia de 17 licencias de caza diferentes, una por comunidad autónoma. Del proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE), Rajoy dijo que no se han podido debatir las propuestas del PP.
Mariano Rajoy avisó de que el sector público está captando gran parte del crédito privado y, de hecho, ha obtenido este año más financiación privada que las empresas y las familias, de tal manera que el sector privado puede acabar "expulsado" del mercado del crédito. Así, Rajoy aprovechó para exigir "austeridad" a todas las Administraciones públicas.
Rajoy también pidió que, en el proceso de reordenación del sector bancario, primen los intereses económicos y no los políticos, puesto que, siendo respetable el interés de algunos por tener "un banco en su pueblo", en realidad "el mundo no va por ahí", sino que las entidades bancarias y de ahorro deben ser "solventes".
De la decisión de General Motors (GM) de continuar como propietaria de Opel, Rajoy dijo no tener "nada que alegar, pero creo que es más que probable que ninguna de esas personas sepa dónde está Figueruelas, ni Zaragoza, ni conozca a ninguno de sus directores, ni trabajadores, ni conozca su angustia" ante los previsibles recortes de empleo, lo que contrasta con "la distinta vinculación con las empresas y con quien trabaja en ellas", la propia de las empresas familiares, cuyos propietarios realizan un "trabajo perseverante" para mantenerlas.
CRISIS Y PARO
Rajoy se retrotrajo a años atrás, cuando advirtió de la llegada de la crisis y fue tildado de "antipatriota" por los socialistas y expresó que "en más de una ocasión me he creído afectado por el síndrome de Casandra", figura de la mitología helénica que siempre precedía el futuro sin obtener la atención del público. Al respecto, el presidente del PP dijo que "el escenario no puede ser más desalentador" por hechos como la desaparición de 100.000 empresas, el "gran descalabro de las cuentas públicas" y la existencia de más de cuatro millones de parados.
"He perdido la esperanza de una rectificación por parte del Gobierno" respecto a sus previsiones sobre la evolución de la crisis, que según el jefe del Ejecutivo central, José Luis Rodríguez Zapatero, se producirá a la vez que el resto de la UE, lo que Rajoy niega. Rajoy lamentó que Zapatero no haya accedido a elaborar "un acuerdo global" para solventar la crisis y dijo que "mantenemos abierta nuestra oferta", aunque consideró que el Gobierno no está interesado.
El presidente del principal partido de la oposición continuó afirmando que el problema de la crisis estriba en que "no sabemos cuánto tiempo tendrá que pasar hasta que salgamos de la crisis" y criticó al Gobierno central por decir que los datos del paro de octubre de 2009 representan la mitad de los del mismo mes del año anterior, 2008, lo que significa que el Gobierno "olvida" que los 99.000 parados nuevos de octubre se sumaron a los de los meses anteriores. "Es una frivolidad afirmar que estamos mejorando" cuando las previsiones sitúan en 300.000 personas la cifra de nuevos parados en 2009.
"Los momentos más críticos han pasado", dijo Rajoy, quien aludió a la crisis financiera, que conllevará la fusión de entidades financieras, siempre en un contexto en el que ya se ha "superado la desconfianza" hacia los mercados financieros. Mariano Rajoy afirmó que ahora "somos menos dependientes del ahorro exterior" .
Si no se ponen las bases para una mejora de la competitividad corremos el peligro de entrar en una fase de "bajo crecimiento e incremento del paro", y añadió que el sector público acapara toda la financiación exterior de la economía española.
De la subida de impuestos, Mariano Rajoy aseveró que subir los impuestos es el peor remedio, puesto que descienden el consumo privado y la inversión empresarial. Además, la subida "incluso dando por buenas las previsiones de ingresos formuladas por el Gobierno en los Presupuestos Generales del Estado", no mejorará el contexto económico.