Zaragoza.- Bureta celebra la fiesta de la Purísima Votada que protegió al pueblo de una epidemia de cólera

Publicado: lunes, 23 octubre 2006 18:57

BURETA (ZARAGOZA), 23 Oct. (EUROPA PRESS) -

Bureta ha celebrado hoy la fiesta en honor a la Purísima Votada, una tradición que se remonta al año 1834 cuando una epidemia de cólera asoló toda España. Tras registrarse numerosas muertes en el pueblo, el Conde de Bureta propuso sacar en procesión una imagen de la Inmaculada para que la enfermedad cesara.

A propuesta del conde, el pueblo hizo un voto a la Purísima Concepción de guardar fiesta anualmente el 23 de octubre. Así, todos los años por estas fechas la localidad de Bureta sigue celebrando "La Purísima Votada". Los actos han contado con la presencia del presidente de la Diputación de Zaragoza, Javier Lambán.

La celebración comienza a las seis de la mañana con los "auroros" y, a continuación, sigue la Diana con la Banda de Música de Ainzón. Después, tiene lugar la Misa y la Procesión de la Purísima Votada. A las once de la mañana, la plaza de la Iglesia se llena de gente arrodillada esperando a que salga la Virgen sobre una peana con cuatro andas.

Después, se lleva la Virgen hasta la primera casa, y allí la cogen sus vecinos, que la trasladarán a la siguiente casa donde sus moradores harán lo mismo hasta la siguiente vivienda. De esta forma, la Virgen va haciendo un recorrido por todas y cada una de las casas del pueblo.

UNA HISTORIA MILAGROSA

Tras la terrible epidemia de cólera que asoló Zaragoza en 1834, los condes de Bureta decidieron sacar la imagen de la Purísima Concepción por todo el pueblo, que acabó milagrosamente con la epidemia.

Como agradecimiento, cada 23 de octubre Bureta conmemora este milagro celebrando la Procesión de la Purísima Votada, cuya fecha se formalizó en acta y fue refrendado por el Arzobispo de Zaragoza y el Papa Gregorio XVI, que concedió indulgencias.

La acción benefactora de la Purísima Votada fue sentida en 1885, otra vez, ante una nueva epidemia, y hubo muchas menos víctimas en el pueblo que en el resto de la zona. La presencia de la Virgen se dejó notar también en otras ocasiones ante sequías y pedregadas.

Esta virgen había sido obsequio del Comendador de Ambel, de la Orden de Malta, a cuya jurisdicción pertenecía el vecino pueblo de Alberite de San Juan.