Imagen del momento de la agresión a una futbolista menor de edad, supuestamente por tres jugadoras del equipo rival al finalizar el partido en el estadio Pepe Quimara Llanera (Posada de Llanera). - IMAGEN CEDIDA
((Rogamos sustituyan la nota del mismo título por un error en el subtítulo))
La joven recibió escupitajos y patadas tras tirarla al suelo
GIJÓN, 12 (EUROPA PRESS)
La madre de una joven futbolista de 17 años ha denunciado ante la Guardia Civil la agresión que sufrió su hija, a manos de unas jugadores del equipo rival, al finalizar el partido este pasado domingo en el estadio Pepe Quimara Llanera.
Según la denuncia por un delito de lesiones leves a la que ha tenido acceso Europa Press, la joven resultó con erosiones en brazos y tronco, después de que la tirarán al suelo y, una vez allí, la escupieran y dieran patadas.
Los hechos tuvieron lugar en el Campo de Fútbol del Club Deportivo Llanera, en Posada de Llanera, sobre las 18.00 horas de este pasado domingo, tras el encuentro entre los equipos U.D. Llanera y el Hispano de Avilés.
La progenitora de la víctima, en su denuncia, relata que, tras haberse producido algunos "piques" durante el partido, al término de este, una de las jugadoras del equipo rival se dirigió a su hija y le dijo: "La última vez que me tocas, hija de puta".
Tras ello, según palabras de su madre, la agarraron del brazo, la empujaron, la tiraron al suelo, para luego comenzar a escupirla y darle patadas aún estando en el suelo, lo que le causó policontusiones en el cuerpo.
Al ser testigo de la agresión, la madre bajó a auxiliar a su hija, momento en el que esas mismas jugadoras la insultaron e, incluso, a su hijo, que fue a mediar en el conflicto, le escupieron. La progenitora también fue increpada, según la denuncia presentada, por el entrenador y la coordinadora del equipo rival.
Tras la agresión, que quedó grabada con las cámaras del estadio, llevó a su hija al hospital de Cabueñes, donde se apreció que tenía "erosiones superficiales en región pectoral y región clavicular derecha", así como en ambos brazos.
También presentaba molestias en la región paravertebral lumbar derecha. Los médicos le dieron un diagnóstico de policontusiones y le recomendaron reposo relativo y analgésicos.
Además de la denuncia y el parte médico, también quedó constancia de la agresión en el acta arbitral del partido. En este caso, se indica que la víctima había sido expulsada del partido por encararse con diversos adversarios, "teniendo que ser sujetada por su cuerpo técnico" y por empujar a una jugadora rival.
Se señala, asimismo, que acabado el partido, una jugadora del equipo contrario fue expulsada por encararse a diversos adversarios y por escupir a la víctima cuando esta última se encontraba en el suelo.
También, una vez que esta última y su delegado fueron notificados sobre la expulsión, se dirigió hacia el asistente y le increpó, diciéndole que era "un puto sirvengüenza", al tiempo que aplaudía.
Otra de las jugadoras del equipo rival, además, al término del partido, fue igualmente expulsada por encararse a los adversarios y golpear, a través de patadas, "de manera violenta y repetida", a la víctima, "la cual se encontraba derribada en el suelo sin la capacidad de defensa".
El acta arbitral también recoge que, terminado el partido y tras formarse una tangana por ambos equipos, el cuerpo técnico del equipo de las supuestas agresoras aseguraron que la madre de la víctima había agredido a una de las jugadoras, si bien se hace constar que ningún miembro del equipo arbitral lo presenció. Esta jugadora, aunque no pidió asistencia médica, sí solicitó la presencia de la guardia civil.
Con respecto a esto último, la madre de la víctima, en declaraciones a Europa Press, ha negado que haya agredido a ninguna jugadora. También ha manifestado que su hija fue objeto de insultos durante el partido por parte de espectadores del otro equipo.