Un médico acepta una pena un año de cárcel por la muerte por imprudencia de un hombre en Luanco en 2017

Archivo - Juzgados de Avilés. Policía Local de Avilés.
Archivo - Juzgados de Avilés. Policía Local de Avilés. - EUROPA PRESS - Archivo
Europa Press Asturias
Actualizado: lunes, 7 febrero 2022 14:24

   AVILÉS/OVIEDO, 7 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Un médico aceptó este lunes una pena de un año y un mes de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión médica durante cuatro años, por la muerte por imprudencia de un hombre en Luanco, en 2017.

   El condenado, que aceptó los hechos que le imputaba la Fiscalía, deberá además pagar una indemnización de 50.000 euros a la viuda y de 15.000 euros al hijo del fallecido. De estas cantidades responderá a la aseguradora del Sespa.

   El médico no entrará en prisión, al informar Fiscalía favorablemente a la suspensión de la ejecución de la pena.

   El juicio previsto para esta mañana no ha llegado a celebrarse al llegar las partes a un acuerdo tras reconocer el acusado los hechos.El Ministerio Fiscal sostuvo que, sobre las 15.45 horas del día 12 de agosto de 2017, el acusado nacido en 1951, que en ese momento era médico de guardia del Servicio de Atención Continuada de un centro de salud fue llamado para acudir al domicilio de del fallecido, en Luanco.

   El hombre se había caído momentos antes en la bañera. En un primer momento, a la vivienda acudió una ambulancia con dos técnicos de emergencia sanitaria, quienes encontraron a un varón de 62 años, consciente y con respiraciones agónicas, causa por la cual solicitaron que acudiera el médico de guardia.

    Mientras llegaba el acusado, el paciente entró en parada cardiorrespiratoria, por lo que uno de los técnicos dio aviso al 112, mientras el otro bajaba a la ambulancia a por el DESA (desfibrilador semiautomático), siguiendo así las indicaciones del Servicio de Atención Médica de Urgencia (SAMU).

   En ese momento llegó el acusado y, cuando los técnicos iban a colocar el DESA para realizar las maniobras de RCP (reanimación cardiorrespiratoria), el acusado les dijo que no lo hicieran, que el hombre ya había fallecido, insistiendo los técnicos en hacer esas maniobras, ya que la UVI móvil estaba en camino.

   El acusado volvió a negarse, diciendo que el paciente ya estaba muerto, y llamó para anular la UVI móvil. Los médicos del SAMU le reiteraron que era conveniente realizar las maniobras de RCP pero él mantuvo que había fallecido y se negó a seguir sus indicaciones y a practicar las maniobras bajo su responsabilidad, cuando la realización de las mismas hubiera podido llevar a un resultado distinto al de la muerte.

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