Revilla llama a la "unidad" del partido, a evitar "guerras" y advierte que las familias se rompen por las herencias

Actualizado 06/07/2008 19:02:32 CET
El presidente cántabro estuvo hoy en Madrid.
EP

SANTANDER, 6 Jul. (EUROPA PRESS) -

El secretario general del Partido Regionalista de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, llamó hoy a los militantes del PRC reunidos en la fiesta del partido a la "unidad" y a evitar "guerras" o "follones internos" porque, según dijo, las familias "se empiezan a descomponer en casa, con las herencias y esas cosas", y el partido debe conservar la unidad como pilar para alcanzar el "fututo extraordinario" que tiene ante sí.

El líder de los regionalistas y presidente de Cantabria, que anunció en las pasadas elecciones autonómicas que era su última cita electoral y en la actualidad opta por no pronunciarse sobre la posibilidad de repetir, lanzó hoy un mensaje a su partido --aunque sin hablar expresamente en ningún momento de la sucesión-- y les pidió "que no haya cristos en casa".

"Seamos un partido unido. Que esté el que esté se le respete, siempre que sea una persona honesta y que trabaje", sentenció Revilla, quien consideró que el principal "activo" del partido es "la unidad", junto con "el amor a Cantabria y la honradez", que conforman los "tres pilares" de una "familia ya numerosa".

A su juicio, para el partido "lo mejor está por llegar". "Esto no ha hecho más que empezar. Este partido ha despegado, pero las cotas más altas de votos todavía no han llegado. Llegarán en las próximas elecciones", auguró el secretario general.

Ahora bien, advirtió de que el cumplimiento de esos "vaticinios" depende de la "unidad" y recalcó que "lo peor que puede ocurrir es una guerra en casa". "No permitáis nunca que haya follones internos", instó Revilla a los militantes y cargos públicos regionalistas reunidos en la fiesta.

Según dijo, el PRC es un partido unido en el que, cuando ha habido un "garbanzo negro", se ha quitado del "puchero". Es, además, un partido "respetado, con votos y con un futuro extraordinario". "Conservémoslo", apostilló.