Pilar de Arístegui viaja por el Toledo de Carlos V en su primera novela "La Diamantista de la Emperatriz"


Actualizado 18/06/2008 20:21:39 CET

La novela demuestra que "la mujer no ha sido un peso muerto, sino que ha tenido una huella muy clara en la historia"

TOLEDO, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -

La pintora y escultora Pilar de Arístegui presentó hoy en Toledo su primera novela, de carácter histórico, "La Diamantista de la Emperatriz", que recorre "un viaje fascinante desde el Toledo de Carlos V hasta la Italia renacentista" con un claro objetivo "contar a la sociedad las huellas de la mujer a lo largo de la historia, que en muchos casos han sido borradas de forma injusta".

En declaraciones a Europa Press, la también escritora confesó sentirse "entusiasmada" y con muchas ganas de trabajar, entredejando ver que "La diamantista de la Emperatriz", libro que ha tardado más de dos años en documentar rigurosamente y cerca de un año en escribir, es y va a ser "la primera novela de muchas".

La historia comienza en una mañana de junio, cuando De Arístegui se encontraba en una de las calles de Toledo y leyó una palabra: "diamantista". Horas más tarde, contemplando la ciudad desde la orilla del Tajo divisó una casa al borde del río donde, casualmente, vivía el diamantista de Toledo.

En ese preciso instante, explica la autora, nacieron las primeras palabras de la novela que, con un lenguaje sencillo y ameno, cuenta un "apasionante recorrido histórico y artístico" por las cortes europeas del siglo XVI, "y en la que no falta una historia de amor, intriga, aventuras o traiciones". Todo, en homenaje a "una persona muy especial que hace muchos años vivía muy cerca de Toledo y que ahora, desgraciadamente, ya no está con nosotros", su íntima amiga María Pilar Navarro.

En el contexto histórico de una Europa agitada por el poder aparece Micaela, una joven hermosa e inteligente, hija de una familia de orfebres toledanos que, tras la trágica y extraña muerte de su novio Diego, busca refugio en el trabajo y se incorpora al taller de su padre, diamantista de Toledo.

Por ese entonces, el mundo de los orfebres había cambiado mucho en España y, como ya ocurría en Italia, habían sido declarados artistas, pues eran capaces de crear piezas y joyas de extraordinaria belleza.

Pronto la diamantista alcanza una gran fama en Toledo que llega hasta los oídos de la Emperatriz, Isabel de Portugal, quien también queda fascinada con la belleza de sus creaciones y le encarga una misión: viajar a Nápoles, Roma y Sicilia para establecer contacto con los mejores artistas y aprender las nuevas técnicas de orfebrería que allí se utilizan para después trasmitirlas a los orfebres españoles.

De este modo, Micaela se embarca en un viaje rumbo a Nápoles, Roma y Sicilia en el que, consciente del nuevo mundo que se abre frente a ella, conocerá también el amor. Este viaje oculta además una misión secreta encomendada a los capitanes, la de conseguir apoyos para el imperio entre las personalidades más influyentes de la península itálica y hacer frente así a la amenaza, por parte de Francia y el Imperio Otomano, que sufre el emperador Carlos V.

EL ÁGUILA BICÉFALA.

En un determinado punto de la historia cobra gran importancia "una maravillosa joya" realizada en dos planchas de oro amarillo que representa "un águila bicéfala, el águila del Imperio".

Según explica Micaela a la emperatriz, mediante una leve presión gira sobre un perno y descubre otra águila, esta vez en oro. "De esta manera contiene dos en uno o el reencuentro. Encarna también la dualidad; el ánima y el cuerpo; el viaje tanto interior como exterior; el medallón así abierto reproduce en número ocho, figura de la eternidad. El Papa cuando nos invitó a su isla Bisentina nos hizo don de una magnífica descripción del significado del ocho".

Para hacer más real la historia, Carmen Barbero, diseñadora de Vasari, se puso manos a la obra para recrear "esta maravillosa joya exclusiva", que está trabajada, en su parte inferior por diferentes texturas, y la parte superior queda lisa, ambas en forma de 'tattoo', formando la silueta del águila imperial. Sobre la plancha superior van engastadas con bisel coralinas, crisopacios, turquesas y perlas, reproduciendo con minuciosidad la joya imperial que describe en la novela De Arístegui.

LENGUAJE Y DESCRIPCIONES.

Con un lenguaje sencillo y entendible, Pilar de Arístegui guía al lector a través de este viaje con magníficas descripciones que recorren todas las maravillas de la Península itálica con la capacidad de situar al lector delante de la Capilla Sixtina, del Panteón, de la Piazza de San Marcos o de las calles de Palermo, dejando en evidencia su capacidad de trasladar a la perfección su labor como pintora y escultora a la escritura.

Las referencias a los artistas de la época son constantes: Brueghel, Signorelli o Miguel Ángel Buonarroti, quien precisamente protagoniza un encuentro con Micaela durante la visita de los toledanos a la Capilla Sixtina, gracias al cual el lector puede conocer cómo se pintó o en qué se inspiró el artista italiano.

En definitiva, "La Diamantista de la Emperatriz" es una novela cargada de sentimientos, desde el amor hasta la traición. Por ella desfilan todo tipo de personajes: desde artistas de la época, príncipes, cardenales, reyes o embajadores, hasta piratas, sicarios o la propia mafia italiana.

En su primera novela, Pilar de Arístegui recorre con el lector todas las maravillas de Italia, con un lenguaje exquisito, propio de alguien que proviene del mundo del arte y que además conoce a la perfección la península italiana, el caracter de su gente y sus costumbres o tradiciones.

Finalmente, Pilar de Arístegui aseguró que está "dispuesta a todo" con tal de dar a conocer que "la mujer no ha sido un peso muerto, sino que ha tenido una huella muy clara en el camino de la historia". De momento, promocionará su primera novela en Sevilla y en Vigo, "aunque me ofreceré a que me hagan todo tipo de entrevistas", concluyó.