Rueda de prensa de la Aemet de balance del invierno meteorológico. - EUROPA PRESS
VALLADOLID, 12 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Agencia Española de Meteorología (Aemet) ha destacado que el último invierno meteorológico, que ha concluido el 28 de febrero, ha sido el octavo consecutivo con anomalía positiva en temperaturas en Castilla y León, con una media de casi un grado centígrado más sobre la media del periodo de referencia, lo que el subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, ha considerado como una de las "evidencias científicas" del cambio climático.
Canales ha acompañado este jueves en Valladolid al delegado de la Agencia Estatal de Meteorología en Castilla y León, Manuel Mora, que ha detallado el resumen del invierno meteorológico, que comprende los meses de diciembre, enero y febrero, así como un balance hidrológico y también la predicción estacional para la primavera de 2026.
Mora ha definido el pasado invierno meteorológico como "muy cálido" y "muy húmedo", con un grado más en la temperatura media con respecto al valor normal del periodo comprendido entre 1991 y 2020, sobre todo perceptible en cuanto a las mínimas, que han superado los valores normales en 1,7 grados, o en otros datos como un número sensiblemente menor a lo habitual de días de helada --31 frente a los 51 normales--.
Se trata, con ello, del décimo invierno más cálido desde 1961, pero "lo preocupante" para Mora no es ese dato sino, la tendencia, ya que se trata del octavo consecutivo con anomalías positivas en Castilla y León.
Todo ello, influido por el "tren de borrascas" que se ha dado especialmente entre mediados de enero y mediados de febrero cuando se han sucedido nueve borrascas de alto impacto --Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils, Oriona y Pedro--, que han provocado numerosos "fenómenos adversos".
Sobre este punto, el subdelegado del Gobierno en Valladolid ha advertido de que "a nadie de los presentes" se le "escapa" que los fenómenos meteorológicos adversos presentan "efectos cada vez más virulentos que amenazan" el entorno, la seguridad, la salud, los campos y los cultivos y también las infraestructuras.
"Se producen cada vez con mayor frecuencia incendios de sexta generación como los del pasado verano, copiosas nevadas, tormentas intensas con lluvias y granizo que provocan episodios de desbordamiento de ríos como los que ha sufrido nuestra provincia en Rábano, Peñafiel, Tudela de Duero, Puente Duero y la urbanización Aldeamayor Golf", ha precisado Canales.
Sobre ese último espacio el representante del Gobierno de España ha aprovechado para aclarar que las inundaciones en ese núcleo de población perteneciente a Aldeamayor se relacionan con haber "construido una macrourbanización sobre unas antiguas salinas con un nivel freático altísimo", de modo que cuando llueve "ininterrumpidamente durante dos meses" y la "planificación urbanística no es adecuada" el agua "en vez de irse por las redes de desagüe, sale por ellas e inunda calles y casas".
LA "NEGACIÓN" DEL CAMBIO CLIMÁTICO, UNA "IRRESPONSABILIDAD".
"El cambio climático y sus efectos son una realidad y su negación es una grave irresponsabilidad que pone en peligro vidas humanas. Los datos y las evidencias científicas son rotundas y no una mera invención o creación, ni un efecto de las políticas de la agenda 2030", ha enfatizado Canales.
Para el subdelegado, los "hallazgos" científicos ponen de manifiesto la importancia de dedicar recursos a investigar y mejorar el conocimiento sobre estos extremos climáticos del futuro, ya que se observa un riesgo "hidrometeorológico creciente" en un mundo que "se calienta muy rápidamente".
DETALLES DEL BALANCE METEOROLÓGICO
En los datos se observa que mientras los meses de diciembre y enero fueron más próximos a la normalidad en Castilla y León, con diciembre cálido pero normal en precipitaciones y enero, normal en temperatura aunque húmedo, el mes que ha decantado el balance definitivamente ha sido febrero, considerado "muy cálido" y "extremadamente húmedo" --un 248 por ciento más de precipitación con respecto al dato normal--.
En temperaturas, la anomalía positiva más acusada se ha dado en la estación de Zamora, con una media 1,4 grados superior a los valores normales; mientras que la menos acusada se ha dado en Ponferrada, con +0,8 ºC. Además, Mora ha destacado los "cambios bruscos de temperatura" con muchas "subidas y bajadas" que han provocado que en episodios de frentes fríos tras las borrascas se hayan dado más nevadas que las habituales en invierno --10 días de nieve con respecto a los cinco considerados normales--.
La temperatura máxima más alta registrada en la comunidad corresponde a Miranda de Ebro (Burgos) el día 23 de febrero, con un valor de 25,2 ºC, valor más alto registrado en dicho mes en esa estación, y la mínima más baja se ha registrado en Cuéllar (Segovia) el día 6 de enero, con un valor de -10,3 ºC.
Además, Ávila también ha registrado efemérides en temperatura, al registrar la máxima más alta en un mes de febrero, con 21 ºC el pasado 23 de febrero --el récord previo era 20,8 en 2020 con el indicativo actual, si bien con el indicativo anterior se da un registro de 22,2 ºC en 1961--. También ha registrado la capital abulense la temperatura mínima más alta en dicho mes, con los 9,2 grados del día 10 (el valor más alto para un mes de febrero con el indicativo actual era 7,9 °C en 2017, y con indicativos anteriores, 12,6 °C en 1960).
"PRECIPITACIONES CONTINUAS"
"Lo más característico" del pasado invierno meterológico han sido para Aemet las "precipitaciones continuas", con un 51 por ciento por encima sobre el valor de referencia y 50 días de lluvia frente a los 28 habituales, todo ello vinculado al "tren de borrascas" ha dejado como resultado el décimo invierno más húmedo desde 1961.
Eso sí, Mora ha matizado que "a diferencia de las temperaturas", en cuanto a la humedad "no hay una tendencia tan clara", pues en los últimos años hay "muchas diferencias" entre un año y otro.
El valor más extremo en 24 horas ha sido de 78 litros por metro cuadrado en el Puerto del Pico (Ávila).
ANOMALÍAS DE PRECIPITACIÓN.
Entre mediados de enero y mediados de febrero "prácticamente ha llovido todos los días". De hecho, en Léon se han registrado precipitaciones todos los días de ese periodo, salvo tres.
La anomalía positiva de precipitación en Castilla y León ha sido del 80 por ciento en el conjunto de la comunidad, con un pico del 111 por ciento en la Salamanca y casi el doble de lluvias en estaciones como las de León (96 por ciento), Ponferrada (90 por ciento) o Segovia (89 por ciento). En Valladolid, por ejemplo, la anomalía ha sido de un 82 por ciento más, pero en Burgos, por el contrario, ha sido sólo de un 30 por ciento positivo.
Además de las nueve borrascas del 'tren' entre mediados de enero y febrero, en este invierno ha habido otras cuatro.
Con todo ello, se ha dado una situación de "déficit de insolación" en "casi todos los observatorios donde se mide" este baremo. Por ejemplo, en Valladolid se suelen recoger en invierno 353 horas de sol y en la pasada estación meteorológica solo han sido 183,9, poco más de la mitad.
También se ha destacado que por lo general ha habido menos nieblas. En Valladolid capital suele haber en invierno 23 días con niebla, pero en este invierno sólo han sido ocho.
En cuanto a los avisos meteorológicos, la Aemet ha emitido un total de 1.166 por nieve, lluvia, viento y deshielos. De ellos, 77 han sido de nivel naranja.
En cuanto a la situación hidrológica, desde el inicio del actual periodo, el 1 de cotubre, hay un superávit de más del 25 por ciento en la comunidad, lo que hace que no haya "señal de sequía" gracias a este año y también a los anteriores.